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Tomas Estrada Palma, primer presidente de Cuba, 1902. Foto: reproducción a mano de una imagen del presidente (GettyImages)

LA HABANA, Cuba.- Hace apenas unos días, el investigador y especialista en Estudios Cubanos señor Luis Toledo Sande (1950) soltó una andanada de improperios sobre nuestro primer presidente de la República, Don Tomás Estrada Palma (1835-1908), aquel mambí y gran educador cuyas virtudes son tantas, que bien pudiera llamársele “el presidente más decente y honrado que ha tenido Cuba”.

La vida de aquel primer presidente fue tan transparente que jamás los cubanos del exilio y de la isla hemos dejado de admirarlo y respetarlo.

Cómo olvidarlo, cuando a sus 33 años, después de ser alcalde del entonces Ayuntamiento libre de Bayamo, donde defendió la libertad de los esclavos, se convirtió en uno de los primeros que abandonó sus bienes y se lanzó a la manigua machete en mano, acompañado de Candelaria, su madre, aquel 10 de octubre de 1868. Poco tiempo después fue encarcelado por los españoles y amenazado de fusilamiento, finalmente lo condenaron al exilio durante largos años en Estados Unidos.

Cómo olvidar cuando, ya presidente, lo veían viajando en vehículos públicos, sin cuidarse para nada, porque no tenía enemigos. Estrada Palma, tras dejar su cargo, en vez de aceptar un retiro en Estados Unidos prefirió una choza en su vieja finca bayamesa.

Hoy acusado por Toledo de “abominable”, aquel amigo de José Martí, en quien depositó el Apóstol toda su confianza, no solo ha sido el presidente más honrado de nuestra historia, sino además, uno de los que más se preocupó por conducir a Cuba por senderos de prosperidad y libertad. ¿Acaso Toledo lo acusó de “tacaño” porque no regaló una porción de tierra cubana a un amigo extranjero, ni le envió en un avión particular helado “Coppelia”?

A su llegada al gobierno, Estrada Palma implementó leyes económicas basadas en mayores ingresos y no en gastos. El 20 de mayo de 1902, el tesoro público cubano no pasaba de medio millón de pesos, tres años después, un poco antes de dejar su cargo, y gracias a la firma de tratados con Estados Unidos, logró tener un superávit de 26 millones de dólares.

Sus logros están bien claros en la historia, pese a que los historiadores castristas no quieren reconocerlos: Mejoró notablemente la ganadería; desarrolló la industria azucarera con la apertura de más centrales, lo mismo hizo con la del tabaco y el café. Pagó a los veteranos de forma vitalicia, prohibió los cargos públicos en los que se cobraba sin trabajar y respetó todos los derechos de los ciudadanos.

Uno de sus primeros objetivos como mandatario, como fiel amante de la educación, fue dedicar el 25% del presupuesto nacional a la enseñanza pública y sólo un 10% al ejército, en ese entonces el 64% de la población en Cuba era analfabeta. En pocos meses aumentó el número de escuelas a 3,712, creó las aulas de Kindergarten y sentía orgullo al decir que su gobierno tenía más maestros que soldados

Tanta fue su contribución al desarrollo económico del país, que los gobiernos posteriores continuaron sus pasos, perfeccionando las cuatro industrias que Don Tomás había sacado de las ruinas, gracias a la ayuda norteamericana.

En septiembre de 1906 Don Tomás Estrada Palma, renuente a pactar con la oposición y sí a la reelección, como lo estipulaba la Constitución de 1901, abandonó la presidencia ante la guerrita de agosto y los norteamericanos intervinieron por segunda vez el país.

En esta segunda ocupación Cuba salió ganando: Estados Unidos se dedicó mucho más a la higiene y el alcantarillado del país, invirtió en la urbanidad, tal es el caso del embellecimiento del Malecón habanero, la construcción de hospitales y la pavimentación de calles.

Los procastristas historiadores acusan a Don Tomás por sus fuertes vínculos con los norteamericanos, su admiración por Estados Unidos, sus leyes, su nivel de vida, su libertad. ¿Acaso Raúl Castro no trató de tener los mismos vínculos con Obama?

A Don Tomás lo acusan de reprimir la huelga de los tabaqueros en 1902 para solicitar mejoras salariales. ¿Acaso Fidel y Raúl no suprimieron legalmente las huelgas, para que los trabajadores no reclamaran lo mismo y rechazaran los salarios miserables de hoy?

El 11 de mayo de 1902 llegó Don Tomás Estrada Palma a La Habana. Setenta mil habaneros lo esperaban con los brazos abiertos. “La Patria será de todos”, dijo, y fue de todos hasta el 1ro de enero de 1959, cuando comenzó a ser únicamente de los comunistas.

Fuente: Antes de Cuba libre: el primer presidente, libro de Margarita García, Editorial Betania, 2015, Miami, EEUU.


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