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Freddie Nomihele Michel, esposo de Melkis Faure Hechevarría, presa política cubana. Foto del autor

LA HABANA, Cuba.- Melkis Faure Hechevarría ha recibido dos condenas por manifestarse abiertamente en contra del estado cubano y sus gobernantes. La primera, bajo la causa 37, el 3 de julio de 2017; y la segunda, 58/2016, el 23 de octubre del 2017, cuando le faltaban por cumplir 1 año y 287 días de la primera condena, pues tuvieron en cuenta el tiempo que estuvo en prisión preventiva.

Faure Hechevarría recibió una sanción conjunta de 5 años y cuatro meses de privación de libertad en la Prisión de Mujeres de Occidente, y desde su llegada al recinto ha sido considerada de “elevada peligrosidad social”, tanto así que la mayor parte de su condena la ha pasado en “una compañía de mayor rigor donde están las mujeres que han matado, o las que han asesinado a sus hijos”, denuncia su esposo, Freddie Nomihele Michel, sobre quien ha caído la responsabilidad de los 3 hijos menores de edad que tiene el matrimonio.

“Ella es mínima peligrosidad, pero supuestamente la tienen allí por medidas de seguridad”. Faure Hechevarría fue detenida junto a Dayamí Francisca Lay Sangronys el 6 de agosto de 2016 por manifestarse abiertamente en contra del gobierno en la “céntrica calle de Prado, entre Monte y Dragones (…) vociferando ¡Abajo Fidel y Abajo Raúl, abajo la dictadura, queremos libertad!”, según se narra en la sentencia dictada en Sección Penal Ordinario, en el Tribunal Municipal Popular de La Habana Vieja.

Las mujeres también llevaban un cartel que acusaba al gobierno y a la aduana de ladrones, y expresaban su descontento con los frecuentes decomisos en el aeropuerto. El esposo de Melkis Faure contó a CubaNet: “Yo estaba regresando de Rusia con algo de prosperidad para la casa y al muchacho que viajaba conmigo le quitaron casi 80 kilos en ropa, sin el equipaje estar marcado, sin ningún motivo. La seguridad del estado era la que estaba allí, esperando a que yo llegara. Ellos fueron los que se metieron en el medio e hicieron sus intervenciones”, y asegura que era la seguridad porque el activismo político de su esposa ha hecho que los conozca muy bien.

Los primeros 43 días de prisión Faure Hechevarría estuvo “plantada” en el Vivac y “me negaron muchas visitas, a mí y a los niños” recuerda Freddie. Pero el mismo día que fue a recoger la respuesta del Habeas Corpus, “me llamaron para que fuera para el hospital, que allí tenían a mi mujer y que estaba en muy mal estado, casi muerta, no podía ni levantarse, la tenían en un sillón de ruedas”.

“A partir de ese momento me permitieron estar yéndola a ver durante una semana”, y asegura que ella desde entonces “padece de la presión y de la circulación, le afectó los nervios de la rodilla y la pierna se le dobla. Estuvo casi seis meses con un bastón, cojeando, bajo tratamiento, y yo llevándole los medicamentos porque allí no tenían ni las medicinas para darle”.

El Habeas Corpus fue presentado el 8 de septiembre de 2016 y el 15 de ese mismo mes fue declarado sin lugar bajo la firma de la jueza Silvia María Jerz Marimón, la misma a la que el abogado independiente Julio Ferrer se encuentra demandando por irregularidades en el caso de su esposa.

La segunda condena a Faure Hechevarría, dictada por el juez Maykel Santana Cabrera, fue por la causa 58 del 2016 y se le acusó y se le condenó de actividad económica ilícita, delito complejo de desacato, y atentado. Pese a que toda la evidencia se basó en el testimonio de una única persona, la agente de la policía, Yaneysi Araujo Nordet, no fue aceptada ni la inconformidad del abogado ni la apelación.

Aunque han trasladado a Faure Hechevarría al campamento, “me ha contado que la ha pasado mal. Ella no ha tenido problemas, pero eso allí es un desastre”, cuenta su esposo, “las policías abusan de las internas, hacen atrocidades. El agua yo tengo que llevársela de la tienda porque allí esa agua no se la pueden tomar. Dice que cuando se ponen a limpiar la cisterna sacan hasta ratas muertas”.

Freddie Nomihele dice que las denuncias de su esposa le han costado “celdas de castigo” y contra toda regla “la mandaron a trancar en el antiguo Manto Negro”, donde actualmente hay una prisión de hombres. “La tuvieron allí diez días en una celda de castigo, y hasta ahora no hay perspectiva ninguna de libertad condicional” porque la última condena dictada de 5 años y 4 meses comenzó a cumplirse el 23 de octubre de 2017 y se extingue el 18 de febrero de 2023, según la liquidación de sanción que dicta el Tribunal Provincial de la Habana desde la sala quinta de lo penal.

El sistema de justicia cubano asegura que sus sentencias tienen “fines preventivos, reeducativos y punitivos”, pero ¿Qué tendrá que ver con estos valores, que a Melkis Faure se le haya negado hasta el momento compartir el salón de visitas con otras internas? o ¿Es posible que quien piense diferente y lo manifieste tenga que ser reeducado? Lleva dos años presa y aún se opone, la oposición política se respeta no se intenta cambiar por la fuerza.


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