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Tomás Nuñez Magdariaga (martinoticias.com)

LA HABANA, Cuba.- A mediados del pasado mes, visitó mi casa el conocido luchador prodemocrático Zaqueo Báez. Se trata del activista que saltó a la notoriedad el 20 de septiembre de 2015, cuando, durante la estancia del papa Francisco en Cuba, logró burlar, con una mezcla de habilidad, astucia y valor, el estrecho cerco policial establecido en torno al Santo Padre, y pudo entregarle a éste, en propia mano, una carta abierta de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

Zaqueo me transmitió el pedido de asesoramiento legal que los líderes de esa aguerrida organización hacían en pro de otro miembro prominente de ella: Tomás Núñez Magdariaga. Como se ha informado, este último se encuentra encarcelado y en huelga de hambre desde el 14 de agosto, fecha en que fue juzgado y sancionado por el Tribunal Municipal de Palma Soriano a un año de prisión (el máximo imponible) por un supuesto delito de amenazas.

¿Qué podía hacerse en beneficio del cautivo, cuya salud mermaba de manera peligrosa tras más de un mes sin ingerir alimentos? La sentencia condenatoria se encontraba ya firme, pues el Tribunal Provincial de Santiago de Cuba tramitó la apelación de manera expeditiva y, como cabía esperar, ratificó lo dispuesto por el órgano jurisdiccional inferior.

En vista de ello, elaboré sendos escritos dirigidos a los ministros de Justicia y del Interior, en los cuales se instaba al primero a solicitar la revisión de la sentencia sancionadora, y se pedía al segundo que le concediera al acusado los beneficios de una licencia extrapenal. Ambos papeles fueron presentados por Báez el 19 de septiembre.

Conviene aclarar que el argumento central de una y otra solicitud era la situación insólita surgida en el caso. Se trata de lo siguiente: El denunciante por las presuntas amenazas y principal testigo de cargos en el juicio fue el señor Aldo Rosales Montoya. Sin embargo, este ciudadano, al conocer el peligro de muerte en que se encontraba Tomás por su prolongado ayuno, se arrepintió de sus actos, y reconoció que todo lo dicho por él eran mentiras inducidas por la policía política. Esto lo plasmó en un video y en varias cartas de idéntico contenido que calzó con su firma y huellas digitales.

Cada uno de los escritos que redacté iba acompañado por un disco con la grabación y por la fotocopia de una de esas cartas.

Pero también me puse en contacto con una hermana de Núñez Magdariaga. A ella, que reside en la misma Palma Soriano, le envié otro papel similar a los ya mencionados; a este último también se adjuntaron el video y la carta. Por ese medio se pedía el otorgamiento de la licencia extrapenal al otro órgano que está facultado para concederla: el propio Tribunal sancionador.

Deseo hacer hincapié en este tercer escrito, y ello por varias razones: Como ya expresé, él fue dirigido a la entidad que es la responsable directa del actual encierro de Tomás: el órgano jurisdiccional que lo condenó de manera injusta. Los integrantes de éste escucharon personalmente en el juicio la deposición del denunciante y la consideraron suficiente para disponer la prisión del acusado; pero ahora esas mismas personas han contado con la posibilidad de ver a ese propio testigo de cargos desdecirse y reconocer la absoluta falsedad de lo que antes afirmó como cierto.

A mayor abundamiento, existe un notable contraste entre los miembros del Tribunal Municipal, de una parte, y, de la otra, los altos funcionarios a los cuales, a sugerencias mías, Zaqueo presentó sus solicitudes: A diferencia de los ministros, los jueces no pueden invocar agendas recargadas de actividades u otras responsabilidades diversas que les impidan conocer de la solicitud formulada o resolverla con la urgencia aconsejada por el inminente peligro en que se encuentra la vida de Tomás.

A esos jueces no se les ha pedido que revoquen la sentencia sancionadora, algo para lo cual no están facultados. Conforme al actual derecho cubano, ésta es una potestad exclusiva del Tribunal Supremo, que sólo puede ejercerla a instancias del Ministro de Justicia o algún otro de los altos funcionarios autorizados para promover una revisión en materia criminal.

Si el Municipal acoge la petición formulada por la hermana de Núñez Magdariaga, la injusta pena a él impuesta continuaría en vigor. Pero al menos el acusado, mientras dure su licencia extrapenal, podrá permanecer fuera de la cárcel. De ese modo, Tomás extinguiría la sanción encontrándose en libertad.

El artículo 31 del vigente Código Penal sólo exige, para que el Tribunal sentenciador otorgue el mencionado beneficio, que concurran “causas justificadas” para ello. Y me pregunto qué puede tener más peso que el hecho de haber reconocido el principal testigo de cargos que es falso todo lo declarado por él con anterioridad, que lo fue que sirvió de base para imponer la sanción. ¿Puede haber una causa justificada mayor o mejor que ésa!

No obstante, hasta el momento, en la corte de Palma Soriano han dado la callada por respuesta. ¿Estarán esperando a recibir autorización para ejercer esa facultad que de manera expresa les otorga la Ley? Quizás los jueces comenten entre ellos: ¡Una licencia extrapenal! ¿Y a “un contrarrevolucionario”!

Lo que sí se ha producido es una citación de Rosales Montoya a la Fiscalía. Al parecer, piensan encausarlo por perjurio. Desde el punto de vista técnico, nada tengo que objetar. No es mentira que su actuar reviste características de ese delito. Pero el propio señor expresó que obró de ese modo a instigación de miembros de la Seguridad del Estado. Y otra cosa es que la investigación se dirija también contra esos autores mediatos de la falsa acusación. Ese procesamiento lo creeré si llego a verlo.

Mientras tanto, la solidaridad internacional con el preso de conciencia no se ha hecho esperar. Este viernes, varios medios han destacado la situación de esta víctima de otra patraña judicial. El motivo inmediato de la información es el apoyo expresado hacia el cautivo por el Departamento de Estado en Washington. Una vez más, el gran país del Norte marcha a la cabeza de quienes respaldan a los luchadores pacíficos anticastristas.

“Los Estados Unidos están gravemente preocupados por la salud física del activista democrático cubano Tomás Núñez Magdariaga”, reza la declaración oficial. Una nota publicada por El Nuevo Herald recoge los reclamos favorables al reo formulados por personalidades destacadas, tales como el senador cubanoamericano Marco Rubio y el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Esperemos que, en el caso de este cautivo de opinión, prime la cordura. Aspiremos a que las autoridades castristas reconozcan que ha desaparecido ya cualquier asidero legal que ellas pudieran esgrimir para justificar el mantenimiento de su encierro. Y confiemos en que una acusación contra el falso testigo debe desembocar también en la excarcelación del reo.


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