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El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) Si fuese aprobado el Proyecto de Constitución con los cambios que en la esfera de Derechos Económicos quiere conquistar y ha propuesto la ciudadanía, durante el proceso de consulta no vinculante, en relación con las actuales limitaciones de los Artículo 22 y 28 del proyecto, estarían dadas las condiciones para que el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba se duplicase en un plazo no mayor de 5 años.

El socialismo en su teoría económica prescribió la supremacía del Estado sobre la actividad económica de un país a través de la planificación y la administración por el Estado (Empresa Estatal Socialista) de los principales medios de producción. En la práctica, esta forma de gestión y propiedad mal interpretada de los clásicos se generalizó e invadió incluso la vida social y personal de los ciudadanos, quienes están restringidos de ser actores económicos. Negándoseles por el Estado – férreo paternalista e igualitarista – el desarrollo espiritual y material de los mismos. Se ahoga cualquier individualidad no conveniente o singularidad en las personas.

La gestión de las mismas se realiza por grandes Grupos Empresariales Estatales politizados, donde muchas entre las importantes decisiones empresariales, son tomadas por coroneles (Cantera de CEO en Cuba) quienes no obedecen a leyes económicas, provocando entre otros males la descapitalización de las mismas y la del propio país, que basa y apuesta su existencia en esta forma de gestión. No se considera la recaudación tributaria, principal fuente de ingreso y sostenibilidad del Estado. Todos los huevos y destino de los cubanos, puestos en una sola canasta roja en un mundo, donde escasea este color. Como respuesta política el PCC propone, limitado e imbuido en una euforia de ya agotada resistencia colectiva. No se dedica a resolver política y diplomáticamente el problema, o sea, dedicarse al pollo del arroz con pollo.

Si a ello le sumamos que cerca del 90% de los trabajadores en Cuba trabajan directa o indirectamente (tercerización del empleo a través de empleadoras estatales) para el Estado que paga bajos y risibles salarios a los trabajadores con el argumento –supongo– de que sean rentables estas empresas, que además son las eternas y las únicas que poseen “nuestro personal capital” para invertir, según el Artículo 22 y 25 del Proyecto de Constitución.

SUMAR: “La unidad de todos los cubanos en torno al PCC es lo que nos mantiene a flote”. Creo que algo así dicen los medios en Cuba, no lo puedo textualizar porque no tengo internet en casa. Si esto fuera cierto –y es lo que propongo– entonces deberían ser todos los cubanos, no importa de qué familia seas, afiliación o cercanía política tengas, si vives o no en Cuba, si tu capital es extranjero o no, lo importante es sumar ingenio, capital, resistencia y fuerzas para sacar hacia delante nuestro país y nuestras familias, quienes por cerca de 60 años han soportado privaciones de todo tipo. ¿O no es así?

Se deben poner sobre la mesa los requisitos escritos para este loable fin sin dilación y sin discrecionalidad administrativa. “El anillo pa’ cuando”. ¿Cuándo formalizamos este vínculo entre los ciudadanos y el estado? ¿Podemos llegar a un no ficticio consenso? Sabemos de la línea de deseo de los agotados roscas izquierda dentro del PCC en cuanto a funcionamiento, designación y electividad de los cargos del estado (mientras menos políticos y jueces sean electos directamente por el pueblo mejor), pero, ¿qué están dispuesto a ofrecernos a los ciudadanos a cambio? La fórmula leninista que nos proponen, ya fue agotada y desechada en los países del antiguo campo socialista. Innovar es la palabra de orden, no se resistan a los cambios.

Los cubanos somos optimistas pero no abusen ni tengan excesos de confianza en vuestro liderazgo. Rogamos a Dios para que usen sabia y humildemente las actuales prerrogativas constitucionales que les han sido otorgadas.

Aprovecho, como está de moda, para sugerir cambiar texto del Artículo 12, en el sentido de extinguir cualquier tratado, pacto o concesión que limite la soberanía de la República de Cuba sobre cualquier porción del Territorio Nacional y prohíba concertación futura de los mismos al considerarse a la República de Cuba como territorio de paz y desarrollo humano, estableciendo paralelos con los suizos y – como también somos jaraneros hasta con nuestra tortuosa realidad -, con esta propuesta no solo los precios en Cuba estarían cercanos a los de los suizos, sino que además ganaríamos y propondríamos desarrollar a uno de los mejores y el más seguro puerto comercial en el área del Caribe.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Martínez Rodríguez


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