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Cubanos en el aeropuerto de Guyana (foto del autor)

HOLGUIN, Cuba.- El libre visado que les permite a los cubanos viajar libremente a Guyana ha convertido al país sudamericano en el principal mercado donde comprar ropa y calzado que después revenden en Cuba.

Las autoridades guyanesas estiman que entre 600 y 700 cubanos llegan semanalmente al país para adquirir estos productos deficitarios en la isla.

En Guyana el comerciante cubano gasta entre 2 000 y 3 000 dólares en apenas cuatro o cinco días en una visita que incluye transportación, compras, alojamiento y comida. Esto representa, según datos del gobierno local, un aporte de 85 millones anuales a la economía guyanesa con un presupuesto estatal que ronda los $1 300 millones al año.

Sin embargo, esta cifra podría disminuir. Entre los obstáculos que impiden una comercialización más fluida están: el decomiso de la mercancía en la Aduana cubana, las vicisitudes que enfrentan los compradores en Guyana y el aumento del precio del hospedaje.

Hace un año la renta de una habitación en una casa costaba 20 dólares diarios por persona. Desde junio, con el aumento de la llegada de cubanos para el trámite de la visa para EE. UU., “los precios subieron hasta 50 dólares diarios por persona, valor que no incluye desayuno, almuerzo y comida”, comenta a CubaNet Carlos Martínez, un holguinero que desde el año 2016 va a Guyana a comprar mercancía.

Otros cubanos han viajado al país sudamericano en busca de una prosperidad que no encuentran en Cuba. Muchos trabajan como personal de seguridad o dependientes en los mercados gestionados por comerciantes chinos y árabes.

“Esos cubanos, para mantener su puesto, malean a los que vamos a comprar. Ellos se han puesto en complot con los dueños. Le dicen cuánto valen la ropa y los zapatos en Cuba y los chinos nos suben los precios. A cambio de la información no reciben nada, no le dan ni almuerzo, ni merienda, ni nada, solo un salario miserable”, relata Iván Quesada, otro emprendedor cubano que ha viajado de compras a Guyana.

Cubanos comprando en Guyana (foto del autor)

Asegura Quesada que los cubanos en Guyana aceptan cualquier tipo de trabajo y a cambio ganan diez dólares diarios, el salario más bajo del país. “Allá con 300 dólares mensuales se vive muy mal. El alquiler más barato que encuentran los cubanos que van a trabajar es de 150 dólares. La comida es carísima. El almuerzo y la cena más barata cuestan tres dólares cada uno, y es de baja calidad. Al final quedarían unos 50 dólares para guardar, que no es nada. Allá los cubanos que se quedan a trabajar están ‘chillando goma’, pasando hambre y miseria para poder ahorrar unos centavos y venir a Cuba a ver a la familia”, dice Quesada.

La red de mercado guyanesa más frecuentada por los cubanos está en la calle Regent y en la avenida República, donde hay más de 500 centros comerciales.

Después de hacer las compras, y con los paquetes listos para el viaje, los cubanos llegan al aeropuerto internacional Cheddi Jagan de Georgetown, donde en reiteradas ocasiones quedan varados por el incumplimiento del horario de salida del vuelo que los llevará de regreso a Cuba.

“Por la demora del avión, en varias ocasiones me he quedado por más de diez horas junto a otros cubanos de diferentes provincias en la  terminal de salida del aeropuerto internacional de Guyana. No podemos dormir porque corremos el riesgo de que nos roben. Para ir al baño o comer algo, nos turnarnos para que la mercancía quede vigilada”, comenta Martínez.

De regreso a Cuba, los emprendedores de la isla encuentran en la Aduana cubana otro obstáculo para su negocio. “Este año los oficiales de la Aduana han sido más rigurosos con los cubanos que llegamos de Guyana. Nos revisan todo el equipaje y siempre nos decomisan artículos. A mí me han quitado ropa y pares de zapatos. Un amigo que ahora viajó conmigo perdió la ganancia del viaje porque la Aduana le quitó casi 12 kilos”, dice Martínez.

Por los riesgos y las pocas que ganancia que le reportan el negocio de la importación de ropa y calzado desde Guyana, Iván Quesada y Carlos Martínez han decidido finalizar  este negocio.

Ellos, al igual que otros de sus colegas, están resueltos a emigrar definitivamente. “Ya conocemos parte de la ruta. Nos iremos a través de Guyana y a travesaremos fronteras hasta llegar a Estados Unidos, el país de las oportunidades y la libertad”.


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