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Díaz-Canel y Putin en Moscú (cnn.com)

PUERTO RICO. – El testaferro designado por Raúl Castro para presidir el Consejo de Estado de la dictadura cubana, Miguel Díaz-Canel, llegó a Moscú, se reunió con Vladimir Putin y tras estas conversaciones anunciaron que Rusia otorgaría un préstamo inicial de cerca de 50 millones de dólares para modernizar el armamento de las Fuerzas Armadas cubanas. Otorgar ayuda económica para adquirir armas a un país donde el pueblo padece de hambre y necesidades a granel constituye un insulto a los cubanos y denota el alto grado de indolencia para con el sufrimiento de la población por parte de la alta jerarquía castrista.

Pero más allá de las consideraciones ético-morales que podamos achacarle al régimen por semejante acuerdo, están otras de orden de política internacional, relacionadas con los intereses de Rusia y los de la alta cúpula gobernante de Cuba tras estas conversaciones.

Para Rusia la provisión de armamento moderno a las fuerzas armadas cubanas forma parte de la estrategia de penetración del Kremlin en la América Latina, la cual viene implementando desde hace varios años. La misma incluye la reincorporación de la presencia rusa en Cuba, de modo similar a la que tuvo en los tiempos de la otrora Unión Soviética.

Por parte de la dictadura cubana, los rusos le darían un respiro al régimen en lo económico y lo energético; pero más importante aún para la cúpula gobernante, proporcionaría la protección militar necesaria para continuar en el poder, en un momento que los castristas históricos van desapareciendo, al tiempo que son reemplazados por otros nuevos subordinados de dudosa fuerza política, los cuales, por sí solos, carecen del arraigo para sostenerse en el poder y que, además, coincide con momentos en que el país confronta una seria crisis económica, al desvanecerse la economía de su principal proveedor de petróleo y productos, la dictadura venezolana.

Desde hace un tiempo atrás Moscú ha manifestado su interés de reabrir las bases de espionaje electrónico de Lourdes o construir otra nueva con más avanzada tecnología en Cuba. Y de igual modo, ha expresado su interés en volver a poseer bases militares y navales en Cuba.

Analizado esto en el contexto geopolítico, Rusia pretende reabrir su amenazante portaaviones estático a 90 millas de las costas de Estados Unidos. A tales fines, los mandatarios de marras anunciaron que próximamente el Ministro de Defensa Ruso General de Ejército Serguey Shoygu visitaría a Cuba.

La diferencia de hoy día con respecto a los tiempos de la URSS, es que Rusia cuenta con importantes penetraciones e influencias políticas y militares con los gobiernos de Venezuela y Nicaragua. Moscú también ha manifestado su interés en poseer bases navales y militares en Venezuela y en Nicaragua. De hecho, actualmente asesores militares rusos influyen activamente las fuerzas armadas de esos dos países. Además, el Kremlin ha enviado modernas armas y misiles a Nicaragua y a Venezuela.

Otro aspecto muy preocupante, es que, como parte de la penetración rusa en la Cuenca del Caribe y Centro América, muy probablemente Moscú trate de aprovechar la victoria electoral del izquierdista Andrés Manuel López Obrador como presidente de México para impulsar su penetración e influencia político-militar en ese país; lo cual, estratégicamente hablando, implicaría cercar las fronteras de los Estados Unidos. Por el sur, en la frontera con México y los accesos al Caribe con Cuba. Más aún, si consideramos que, por el Norte, los Estados Unidos dista de Rusia tan solo unos 87 kilómetros por el Estrecho de Bering que lo separa de las costas de Alaska. O sea, que, desde el punto de vista estratégico, esa situación pondría a los Estados Unidos en una posición política y militarmente desventajosa. De ahí, el posible gran peligro.

Bajo tales situaciones, Rusia podría aprovechar dicha ventaja estratégica buscando afianzar y expandir su presencia e influencia económica, política y militar sobre el Caribe, Centro y Sur América y al mismo tiempo, podría permitirle presionar a Washington para garantizarse su permanencia en el continente americano y en otros logares del mundo que han sido conquistados por vía de su política de expansionismo militar como lo es la Península de Crimea en el Mar Negro, en lo que podría llegar a ser otro nefasto Pecto a lo Kennedy-Khruchev.

De ahí la importancia que tiene el frenar el avance de Rusia en el continente, lo cual empieza por la erradicación de las dictaduras de los Castro en Cuba, de Ortega en Nicaragua y de Maduro en Venezuela. Una acción que demanda premura, pues el reloj está corriendo en contra de Washington.


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