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El extraño caso del mono amarrao que vence al león en una pelea reciente

El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) Esta vez este comentario lo escribo en contra de mi voluntad, incómodo porque tengo que hablar de mi persona y contar algunas cosas no muy buenas. Pues no lo cuentes y punto. Me dice mi otro yo, esa vocecita jodedora que ocasionalmente tenemos al oído. Pues bien, no lo cuento, lo escribo y usted no lo lea. Haga como si no se hubiese enterado, al final de eso mismo se trata. Verán.

Hoy temprano buscando en Facebook con intenciones de no molestar a nadie despertándolos para un chat, me percato de que incluso quienes me quieren, los pocos quienes me han conocido en algún momento de mi ya larga existencia, no me tienen en sus muros, ni en ninguna otra parte como persona importante. Es decir, mi ex esposa, mis hijos que me quieren mucho (se supone), no tienen una foto mía en sus páginas. Veo rostros de muchísimos otros conocidos y desconocidos, pero no el mío. Claro, realmente en toda la Internet apenas circulan un par de instantáneas (literalmente) de mi nada destacable humanidad. No hay muchas fotos mías rodando por ahí.

He adquirido el Complejo de Fantasma.

Recuerdo cómo durante una de las reuniones en la vivienda de una gran conocida mía muchos hablaban y confraternizaban con un muchacho quien había sido recientemente (entonces) expulsado de la universidad habanera por expresar públicamente su disentimiento con la pésima política imperante. Nadie se fijaba en mí a pesar de que muchos conocían que yo acababa de ser expulsado de mi trabajo por las mismas razones.

Nada, el muchacho será más carismático, o mejor parecido, pensaba yo observando el panorama desde un rincón.

Minutos después un par de personas comentaban a mi lado, pero no conmigo, sobre un ensayo muy llamativo que había subido un tal e-MARO a la Internet, sin saber que ese autor era esta persona a la escucha. Por suerte el escrito les había agradado y no intenté romper mi anonimato pues pecaría de inmodestia, pensaba.

Eran los primeros indicios de que el Complejo de Fantasma comenzaba a afectarme fuertemente.

Mi carrera literaria ha estado marcada por dos etapas muy bien definidas y demarcadas. Cuando comenzaba en los ochenta del siglo veinte incursionaba en los mismos géneros que ahora, pero cada vez que enviaba algún trabajo a algún concurso literario, ganaba indefectiblemente algún reconocimiento o premio. Pertenecía a varios talleres literarios, muchas personas me saludaban y me auguraban una carrera brillante en las letras. Pertenecía a la Seguridad Personal, lo que en otras naciones sería el Servicio Secreto Presidencial. En aquella década obtuve veinte premios literarios, incluso nacionales, de los cuales conservo veteranos y gastados diplomas. Muchos de mis primeros cuentos, poemas y artículos periodísticos eran publicados rápidamente en algunas revistas locales. Contaba con varios mecenas oficiales. Entonces me llamaban “El Poeta” y la vida me sonreía, pensaba yo.

Entonces, presumiblemente por haber traspasado la línea roja para las opiniones públicas en algún momento y otras cuestiones más graves, me expulsaron de la Seguridad del Estado cuando las intensas purgas de Ochoa y los Laguardia-Abrahantes (89-90) y estuve algunos años sin escribir unas líneas ni participar en nada. En aquel tiempo me tocó fuerte el Período Especial cuando casi todos los cubanos nos dedicamos a tiempo completo a intentar sobrevivir de alguna forma. Mi forma de percibir la vida, ya en camino de cambios desde cuando presenciaba toda la corrupción imperante en las altas esferas, se radicalizó ante tanto desmadre oficial.

Cercano el nuevo milenio llegó a mi hogar la primera computadora y me deslumbró el programa Word con todas sus nuevas potencialidades. Me puse a escribir de nuevo, esta vez como un endemoniado disidente, cabrón por tanto desastre oficial, inspirado en la búsqueda por dónde hacer llegar mis opiniones y narrativa al gran público mundial, en especial a los cubanos. Por supuesto que aquello fue un cambio gradual impulsado por las circunstancias de vida en esta isla que me tomó años de reflexión y angustia. La preguntica de Shakespeare me golpeaba fuerte y me decidí. ¡Al carajo todo!

Sí, pues la decisión en esta nación se las trae.

En casi todas las demás naciones a usted le agrada el gobierno y su forma de trabajar, lo odia, o simplemente no le importa pues piensa que no le afecta. Usted será de un partido, de un bando, de una tendencia u otra. No tiene mucha trascendencia estar en la oposición o en la oficialidad, por supuesto si usted no es uno de esos politicones aprovechados que viven de la política, medran en ese lodo de las alturas poderosas quítate tú pa ponerme yo.

En Cuba ser de la oposición es una tragedia de proporciones bíblicas, épicas. No se le vaya a ocurrir meterse a disidente pues eso aquí en esta paradisíaca isla es peor que ser un asesino en serie y así es tratado. Dice nuestro nuevo presidente que somos malnacidos. Tendría que preguntarle a mi mamá.

A principios de este milenio ya tenía algunos trabajos escritos sobre lo que sucede en mi país. Ya había terminado una accidentada y difícil carrera de Licenciatura en Historia en la Universidad de La Habana. Recomencé la entrega de mis nuevos trabajos a los diferentes concursos locales para obtener solo silencio. Intenté llevar mis novelas, cuentos y ensayos a las editoriales cubanas y a cambio obtenía lo mismo. Total ignorancia. Lo más gracioso me resultó cuando comprobé que en nuestros concursos, incluyendo el famoso Casa de las Américas, no se aceptan ensayos sobre nuestro acontecer político nacional inmediato. Ninguna editorial los recibe tampoco si no probamos de antemano que son meras loas.

Cuando me hice con mi primer quemador vi los cielos abiertos y comencé a autopublicarme. Adquiría cientos de cds, los grababa con mi literatura bajo el seudónimo que ustedes conocen y los repartía por todo el país personalmente, utilizando los constantes viajes por toda la nación a los que me veía obligado por mi trabajo de guía de turistas extranjeros. Nunca nadie me molestó hasta cuando se me ocurrió imprimirlos. Había adquirido mi primera impresora.

No bien había repartido las primeras copias en un gran salón dentro de una feria, se armó buen tumulto, me detuvieron y organizaron un expediente en la Seguridad del Estado (mis antiguos colegas) donde aparecía como eso: Disidente y a mucha honra. Solo que me botaron del trabajo. Por aquel entonces conocí a Yoani Sánchez, su esposo, a Antonio Rodiles y me uní a sus proyectos y trabajos. Incluso obtuve un curso de Bloguero Independiente auspiciado, impartido y certificado (con un diploma que aún guardo con celo) por Yoani Sánchez cuando su blog personal era uno de los más valientes, inteligentes y visitados del planeta.

Desde entonces no he parado de escribir una novela tras otra, un cuento tras otro, ensayos, comentarios, etc. Algunos poemas que envié en un cuaderno en el 2012 al Concurso Nuevo Pensamiento Cubano, auspiciado por la Universidad de Puerto Rico, obtuvo el primer premio con una dotación de 350 usd. El resto del universo permanece en silencio.

En el 2015 comienzo a colaborar gratuitamente con la revista Primavera Digital de Cuba gracias a la buena voluntad del escritor y periodista independiente Luicino y sus otros directivos. Ya me habían publicado el libro 10 Cuentos después del Cambio también gratuitamente en la pinareña y veterana revista Convivencia, un cuento en la de Yoani llamada Voces de efímera existencia (unas veinte ediciones). Hoy la tecnología ha hecho en unos diez años obsoletos los Cds y después los Dvd.

En el 2016 surge afortunadamente la editorial norteamericana Freeditorial.com la cual publica online gratuitamente a cualquier escritor sin condiciones en cualquier parte del planeta. También las descargas son gratuitas.

Esta editorial tiene un concurso en el cual participo. El libro Crónica de un viaje desesperado se coloca de forma casi permanente en el primer lugar por las descargas desde cuando lo subí a inicios de mayo hasta la segunda semana de diciembre. Fue el libro más descargado e Internet en español ese año. En la tercera semana, a días de lograr un premio de diez mil usd (se cierra el concurso el 31 a media noche), pasa al sexto lugar y no logro nada. Cero. No obstante entre el 2016 y el 18 esta editora me publica online veintitrés libros para descargas gratuitas que despiertan el interés general con varias decenas de miles de descargas en total. El seudónimo de e-MARO con el cual firmo mis libros circula por todo el planeta de habla hispana.

Para principios de año 2018 ya contaba con un libro listo para enviar a la editorial para su publicación, pero lo consideraba sumamente conflictivo y peligroso para mi persona pues se trata de un testimonio escrito durante diez años de trabajo como escolta y cinco de labor en casa de Fidel. Título: Yo fui guardaespaldas de Fidel Castro y su Familia.

Los directivos de la editorial lo leen y se percatan de su alcance. Deciden editarlo, mejorarlo y publicarlo en un lugar destacado. Surge sorpresivamente online como exclusiva gratuita para todo el planeta el lunes 4 de abril del 2018 (freeditorial.com/es) Se disparan las descargas inicialmente a unas ochocientas diarias. El libro aparece como nada amistoso con el líder político y su accionar. El Diario de Las Américas se interesa y me envía por email una larga entrevista que con sus respuestas es publicada en su versión digital el día 9 de mayo de ese año:

La editorial decidió retirar todos los otros libros que estaban publicados para ir editándolos y sacándolos en la medida como sea prudente. En estos momentos cuando redacto ya ha salido reeditado Crónicas de un Viaje Desesperado que se ha sumado al anterior.

Después de todo el seudónimo se ha hecho famoso, pero el verdadero autor camina por las calles habaneras totalmente ignorado y desconocido. Eso es ser disidente dentro de esta nación.

O no tanto (y ahora llega la parte importante). Mientras dudaba si apretar la tecla Enter para enviar por primera vez al conocimiento mundial el libro donde se narran detalles de la existencia personal del Dictador Caribeño, ya intuía lo que aquello podría costarme. Idea que se fue formando desde el mismo instante cuando lo escribía mientras sucedía la historia y me preparé.

Nadie que ha escrito algo atacando al sistema Castriano ha vivido para hacer el cuento dentro de fronteras y en algunos casos fuera también. Hay que poner mucho mar por medio y así todo el peligro de represalias no acaba. Tenemos el caso de la extraña muerte del ex escolta Tte. Cnel. Reinaldo Álvarez fallecido inesperadamente en Miami poco después de haber hecho numerosas revelaciones sobre sus conocimientos de la vida del Dictador.

Ser escritor-disidente-periodista-independiente dentro de esta isla es, entre la mar de malas noticias, escribir para ser totalmente ignorado por las autoridades, intensamente vigilado por los diversos cuerpos paramilitares represivos, los correos y las comunicaciones constantemente revisadas y entorpecidas. En ocasiones de asistir a eventos y reuniones, golpeado y muchas veces encarcelado repetidamente.

Qué le iría a suceder a una persona que se atreviera a revelar interioridades nada convenientes sobre la vida del Máximo Líder y tuviera la irracionalidad de permanecer dentro de la isla al alcance de los segurosos y otros represores. La suma de ideas puede ser abultada, ninguna buena para la salud del escritor.

Les garantizo que no resulta nada agradable escuchar, sentir por días, semanas y meses los portazos de los numerosos coches que se estacionan abruptamente frente a mi hogar y pensar que ya llegan los polizontes a detenernos, a alterar definitivamente nuestra zona de confort, a esposarnos, vapulearnos, asustarnos, torturarnos hasta el cansancio como han hecho ya con muchos y continuarán con otros, sin conocer a ciencia cierta el curso por donde avanzarán los hechos mientras esperamos tranquilamente en la sala de la casa por algo que final y ¿afortunadamente? en mi caso no sucede.

Ah, pero este escritor solitario, avejentado, con casi cero posibilidades económicas, totalmente ignorado y desconocido, sin absolutamente ninguna ayuda material, ha logrado vencer al Gran Monstruo del Sistema Castrista con sus poderosos recursos represivos. Una sola persona ha hecho lo que parecía imposible.

Les cuento. La lucha con la modestia no debe impedir que historias como esta lleguen al conocimiento de todos sobre cómo existen los intelectuales disidentes dentro de esta isla. La táctica fue sencilla. Dejé filtrar antes de la publicación, sobre que si las autoridades nacionales decidían apresarme y encausarme, como ha sucedido en numerosas ocasiones con otros autores, y castigarme con largos años de cárcel por el simple hecho de haber escrito un libro políticamente incorrecto, comenzaría de inmediato una huelga de hambre hasta las últimas consecuencias.

Los altos jefes se vieron en la disyuntiva de hacer lo que siempre hacen o dejarme perfectamente tranquilo, aunque bien observado. Decidieron juiciosamente lo segundo. Demoraron un mes en llamarme a una unidad de policías, y halarme delicadamente las orejas en privado. Tal les costó la decisión.

De haber hecho lo primero me habría transformado en unas horas en mundialmente famoso (había muchos periodistas a la expectativa para ver qué pasaba), pero prefirieron no hacerlo y asumir el daño hasta ahí. Les gané la pelea de león a mono y el mono amarrao, aunque sigo caminando por las calles de mi Habana perfectamente ignorado en mi doble vida de famoso escritor-periodista independiente, y mensajero de farmacia con lo cual me gano apenas el almuerzo. Casi sin amigos, sin mecenas, sin premios, sin reconocimientos ni filiaciones bondadosas, sin recursos económicos, pero feliz de haber hecho lo que me tocaba.
Aunque, quién sabe, sobre esto aún no se ha dicho la última palabra.
eduardom57@nauta.cu, Eduardo Martínez Rodríguez E-Maro


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