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Cubaverdad on Twitter

Cuba diaz-canel Raúl Castro, el presidente del Parlamento Esteban Lazo y Miguel Diaz-Canel (AFP)

LA HABANA, Cuba. – Con su manía de trinar en las redes sociales, aludía recientemente Díaz-Canel, en su cuenta de Twitter, a ciertos cubanos que nacieron en Cuba por error y que son “peores que el enemigo”.

Como no tengo dudas de que Díaz-Canel se refiere a los que se oponen al régimen que representa, y me cuento entre ellos, a mucha honra, me sentí aludido, y más que eso acomplejado, indignado, en buen cubano, que es el que hablo, encabronado.

¿Saben lo que es que vengan a decirle a uno que vive en medio de este pueblo enquistado como un virus maligno, como una víbora presta a picar a cualquiera de sus congéneres que se le arrime? ¿Hacerle mal a los que pasan las mismas vicisitudes que uno, la misma hambre, que hacen colas y se apretujan a tu lado o encima tuyo en las guaguas, siempre quejándose de “esto”, y todo por culpa de los empecinados y prepotentes que nos malgobiernan?

¿Quiénes son los mandamases para determinar quiénes son los cubanos de verdad, aquellos cuyas madres acertaron al parirlos en Cuba? ¿O es que acaso los mandamases, en el monopolio de la patria que se han arrogado, en el cuento de hadas que han creado en sus mentes aberradas, también tienen la potestad de decidir el rumbo de las cigüeñas?

¡Y todavía tienen la cara dura de decir que el Partido único propicia la unidad nacional!

No obstante, me he puesto a analizar, no vaya a ser que haya algo de cierto en lo que dijo el inefable presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y yo sea uno de esos cubanos nacidos en Cuba por error. Y saben, me he hallado alguna falla.

Por ejemplo, con la excepción de algunos boleros de esos que parten el alma y cantautores como, por ejemplo, Pablo Milanés, no me gusta la música cubana. No me gusta el son y menos la timba, y ni hablar del horripilante reguetón repartero. Soy fanático del blues, el soul, el jazz, el rock y el country. La culpa de eso la tienen los mandamases:  de tanto prohibirme en mi adolescencia escuchar “la música del enemigo”, terminé por cogerle el gusto, ¡y de qué manera!

No sé bailar casino, en eso, Díaz-Canel me supera con creces, lo demostró con sus pasillitos en New York.  Pero no creo que el baile sea un índice para medir la cubanía de alguien. ¿Acaso todos los polacos tienen que saber bailar polka y los argentinos el tango? De cualquier forma, y por si las dudas, que me tome unos cuantos tragos y me pongan a Los Van Van, y ya verán cómo me muevo…

Por lo demás, no veo en qué pueda fallar mi cubanía. ¡Vamos, Díaz-Canel, no vaya a exigirme también una guayabera y un sombrero de yarey!

Analizo y no veo en qué hago mal a mis compatriotas. Al contrario, quiero que sean libres, que nadie piense por ellos, que no tengan necesidad de fingir, que no tengan que huir de su país, que puedan vivir dignamente de su trabajo, que sean respetados y tenidos en cuenta.  Si esas mismas son las aspiraciones de los mandamases para sus compatriotas, hace mucho que es hora de que lo demuestren y que no sigan destruyendo, con sus caprichos, lo que queda de esta nación.

¿No serán los mandamases, tan ajenos a los intereses de los cubanos, los nacidos por error en Cuba? ¿No estarían más a tono en el Kremlin, Beijing o Pyongyang?

Díaz-Canel no debiera abusar de los tweets. Cuando no tenga qué decir, que no desperdicie la oportunidad de quedarse en silencio. Sus compatriotas, aun los que lo somos a pesar suyo, se lo vamos a agradecer.

luicino2012@gmail.com


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