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ÉXODO PROVIENE DEL LATÍN EXODUS, Y ÉSTE DEL GRIEGO, ÉXODOS, QUE SIGNIFICA ‘SALIDA’.

¿Qué no haríamos por escapar de la miseria?

Autor: e-MARO.
La Habana. Cuba. 2019.

Toda la comunidad de Israel salió del desierto de Sin, según Yavé les ordenaba, para continuar su marcha en etapas. Acamparon en Refidim, donde el pueblo, sediento, no encontró agua.
La Biblia.

Se ha creado un campo de concentración llamado Camp Delta en el justo centro de la isla donde se concentran decenas de miles de personas que desean abandonar el país definitivamente. Hacia allí se dirigen otras decenas de miles en busca de la tierra autoprometida.

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Dos adultos y un niño avanzan desde el extremo oeste por toda la nación hacia el centro donde esperan encontrar la libertad en un Campo de Concentración.

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Una adolescente abandona a su familia, a su zona de confort, para dirigirse a pie,? sola y sin recursos desde Baracoa (extremo este) hasta el ya conocido Camp Delta.

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Una clara y detallada visión interna de lo que es la Cuba de hoy.

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Tren Guane Pinar de Río. La Habana.

-“Papi, ¿por qué ese crac crac crac del tren cuando está en marcha, los chillidos y los tirones?”

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-“Lo primero lo producen los cortes en los empates de los rieles de la vía al pasar sobre ellos las ruedas de acero de los vagones. Fíjate que ahora en el puente que vamos a pasar el sonido va a cambiar.”

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Se acercaba rápidamente un puente de acero trenzado al estilo muy antiguo el cual se podía ver pues el convoy va haciendo una curva muy alargada hacia la izquierda. Cuando el coche comenzó a rodar por el largo viaducto el sonido cambió a algo más sonoro como con eco. Debajo el caudaloso río Cuyaguateje moviéndose lentamente rumbo al Mar Caribe.

-“Los chillidos los producen los bordes externos de las ruedas al rozar con los bordes de los rieles. Esto permite que no se caiga el tren de la vía, y los tirones, si te fijas, los producen los acelerones o el frenaje. En el tren todo es hierro contra hierro.

?-“Y ¿qué parece que hemos viajado hacia atrás en vez de ir hacia Pinar?” Pregunta esta vez María.

-“Cierto. Ya me he fijado en el mapa que llevamos. Este es el sistema ferroviario que más lejos baja hacia el oeste en esta isla. Casi llega a Isabel Rubio pero no visita el pueblo sino que hace una U hacia Guane después de pasar sobre el río. Este es un ramal muy antiguo que se montó para sacar el tabaco de todo Vueltabajo hacia la capital del país. Es el mejor del mundo, eso dicen. Guane era el único pueblo que había por aquí en tempos de la colonia. Los demás llegaron después. Como Sandino, que se creó en los sesenta del siglo veinte, como les dije, con los montañeses del Escambray”.

?El viejo tren continúa avanzando por la vía en franco rumbo Este pues el sol se ha pasado para las ventanillas de la derecha. De cuando en cuando se detiene en algún apeadero para dejar y tomar algunos pasajeros que siempre son campesinos con algún tipo de carga para comerciar. No obstante, a Manuel le parece haber visto que han abordado el transporte algunas personas endomingadas que deben ir rumbo a la Capital. Los campesinos siempre se ponen sus mejores ropas cuando salen de sus predios y casi siempre llevan sus sombreros de salir que los marca. Aquí prefieren que sean de tipo tejano y más bien de color oscuro pues el clima no tan caluroso lo permite.

-“Papi, ¿y por qué el mejor tabaco del mundo si no se puede comer?”

?-“Ah porque en nuestra tierra en el extremo Oeste de la isla tiene una diferencia con el extremo Este de unos diez grados centígrados y es mucho más húmedo. Fíjate que todo está verdecito en todas partes. Además, la tierra nuestra es suave arenosa, como una playa, pero muy fértil. Recuerda nuestra vega. No se ve ni una piedrecita y se trabaja muy fácil. El tabaco necesita poca agua y cuando llueve se filtra rápido por lo que no afecta a la planta y esta crece elegante y bonita. El tabaco no se puede comer, pero a la gente le gusta y no puede evitarlo, como la comida.”

?_”Papi, ¿qué es una playa?”

?Manuel calla. Es verdad que el pequeño nunca había salido de la vega. –“Algún día te llevaré a alguna. Es un lugar muy muy agradable donde la gente va para descansar y disfrutar.”

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Un par de horas después el tren comienza a ingresar en la amplia urbanización de Pinar del Río. La misma vía continúa hacia La Habana, pero no el viejo tren que se detendrá aquí y ellos se verán obligados a continuar en otra salida para lo cual tendrán que conseguir tiques siempre en déficits y hoy más peligrosos. Desde La Habana viaja un tren diario hacia PR por la mañana y retorna a la capital por la tarde de esa misma jornada.

Cuando arriban a la veterana estación pinareña es mediodía. Ya en el andén Manuel le pide a María que vaya al baño y se saque cinco mil pesos con la mayor discreción posible. Ella sabe. Ellos han vendido su vega en ciento cincuenta mil pesos Cuc, aunque una parte está en cup y el grueso en dólares legítimos, ciento treinta mil, lo que es igual a trece fajos de a cien billetes de a cien. María guarda todo el efectivo en una faja de loneta que ella misma confeccionó y se ajusta en los planos bajos alrededor de su barriguita que la hace un poco más gordita, pero quien no la conoce no puede decir o presumir nada anormal. Ningún policía cubano catearía al azar a una mujer por respeto de género. El Cup lo llevan en billetes de a mil y de a cien. El Cuc en billetes de a cien y de a veinte, mientras los dólares se los trajeron todos de a cien y van en un paquete especialmente sellado pues no se supone lo gasten aquí.

Vender una finca en esta isla es algo muy engorroso y difícil, pero ellos han dejado un poder a un conocido abogado y han aceitado los mecanismos con una buena cantidad de billetes previos. El nuevo dueño, el verdadero pues han dejado un testaferro local que declarará menor valor de venta para la configuración de los impuestos, no reside ni siquiera dentro de Cuba, pero se prepara para el futuro cercano con una de las mejores tierras del mundo que es capaz de producir objetivamente lo mejor del planeta en su renglón especializado. Los cinco mil cups Manuel conoce que los tendrá que utilizar para sobornar al policía que le caerá encima en cuanto se acerque a la taquilla de los boletines, pero primero habrá que almorzar algo. Ya sus presencias son menos conspicuas entre la muchedumbre pedestre constantemente móvil de la capital. Manuel porta cierta cifra de Cups para los gastos normales de viaje.

Manuel supone que el efectivo norteamericano probablemente provenga de algo no demasiado claro como de la droga u otro negocio de este tipo, pues el plan se ajusta perfectamente bien para el lavado de dinero, pero eso a él no le importa. En Cuba no los va a utilizar y nadie se tiene que enterar que los lleva o están muertos, cuando menos presos. En Estados Unidos, ya verán cómo se las ingenian, aunque ya tienen un plan a largo y mediano plazo.

El tren no sale hasta las tres de la tarde y viaja medio vacío debido a las restricciones por estos días de éxodo. Manuel percibe una pequeña cafetería privada justo a la salida de la Estación y hacia allí se dirigen.

En el menú además de arroz con frijoles con pollo o cerdo, se ofertan discos. Usualmente estos se hacen con pan redondo de 80 gramos relleno con algo de picadillo o fricasé de pollo o cerdo y aplastado en forma de un disco por un compresor de aluminio con un mando largo que se cierra a presión y se coloca al fuego. El pan viejo recupera muchas de sus cualidades comestibles, pero por estos días no hay harina de trigo pues el país no la produce y está en otra de sus agudas crisis económicas y no ha pagado a los proveedores canadienses habituales.

No obstante los proveedores aguzaron los sentidos y cambiaron el pan por Yuca (Mandioca), un producto original de estas tierras. La Yuca se pela y se hierve y se conforma el disco que se termina de cocer sobre el fogón hasta que queda doradito y endurecido por fuera y muy suave por dentro, terminado el sabor con una pequeña porción de carne muy sazonada. Resulta exquisito, mejor que con el pan. La yuca es un plato habitual entre los campesinos quienes usualmente la cosechan para su propio consumo. Se hartaron en la cafetería.

Sobre la Una PM Manuel decidió acercarse a la taquilla justo en el andén. El convoy del tren aún no se ha estacionado, pero permanece a la vista algo alejado mientras es recargado y abastecido para su retorno a la capital. Cerca de la hora de partida se acomodará? en esta área del ancho pasillo techado y abordará quienes ya tienen los pasajes adquiridos.

Manuel imagina lo que va a suceder a continuación. Deja a Pedrito y a María sentados en uno de los escasos bancos de madera y avanza hacia la única taquilla de estilo antiguo. Detrás del artístico enrejado una señora mayor le mira directo a la cara mientras siente sobre su hombro el toque repetido de una mano sobre su hombro derecho.

Cuando se vuelve comprueba que es uno de los policías que ha visto antes merodeando por el lugar.

“¿Dónde vas?”

?-“A La Habana, señor oficial. Vamos a pasarnos unos días en casa de un amigo que nos ha invitado al paseo.”

?-“Deme su carné de identidad.”

?El agente observa con detenimiento por ambos lados el nuevo documento identitario cubano. Golpeándose levemente una mano con el documento plástico observa a Manuel con sorna y le dice:

-“Tu sabes que por estos días no se puede viajar hacia el Este si no te ha autorizado algún funcionario del Partido Provincial.”

?Manuel se sonríe. Sabe que esto venía pero está preparado. Saca del bolsillo del pantalón un pequeño sobre cerrado que mantiene por debajo del ángulo de visión de la vendedora de pasajes. El policía lo toma con? cuidado y se aleja unos pasos mientras revisa el contenido. Son cincuenta billetes de a cien Cup. El agente retorna pero su sarcástico semblante ha cambiado.

-”Saca los pasajes, guajiro, y que no se te vaya el tren. Que tengas un buen viaje.”

?A las tres de la tarde se escucha el mismo estruendo de hierro chocando contra hierro mientras el tren inicia su salida y comienza a avanzar hacia la cercana periferia Este de la pequeña ciudad Capital del mejor tabaco del planeta.

El convoy, esta vez en un poco mejor estado técnico, avanza por entre grandes campos de tabaco crecido tan familiar para la familia que no dejan de percibir a algunos recolectores inmersos casi completos en el mar verde intenso. Casi la totalidad del tabaco es sembrado y procesado por campesinos privados quienes son expertos en sus tareas y luego las grandes fábricas urbanas propiedad del Gobierno y repletas de torcedores manuales también expertos se encargan. Manuel ya había cosechado el suyo y vendido al Estado, que es el único comprador autorizado para la transacción. El precio lo pone el Estado, siempre una ínfima fracción de lo que ingresa el Gobierno vendiendo los puros a precios exorbitantes a los extranjeros e inteligentes comerciantes. Se destacan sobre las plantaciones en la extensa llanura las grandes casas rústicas para secar y almacenar el tabaco recogido donde debe permanecer por unas semanas mientras cambia de verde a marrón oscuro y comienza a arrugarse y a adquirir su característico olor.

La vía férrea sigue la línea trazada por la Autopista Nacional que se puede ver cercana a la izquierda o se intuye cuando se aprecian los numerosos ómnibus de turismo retornando de la excursión al increíble Valle de Viñales, o los veloces camiones cargados moviéndose en todas direcciones como cortando? las vegas a campo traviesa pues no se puede divisar el asfalto. En realidad la vía del tren estuvo allí desde el siglo 19 mientras la autopista se tendió en los ochenta del siglo veinte.

A partir de la aldea de Puerta de Golpe se acaba el territorio de tabaco y comienzan los grandes arrozales en la gran llanura del enorme complejo llamado Los Palacios, como el pueblo que le da origen, cercano a la cenagosa costa sur.

Esporádicamente se ven algunas pequeñas vegas de tabaco intercaladas con las plantaciones de arroz, pero este es de menor calidad que el de Vuelta Abajo. Ya ruedan por la provincia de Artemisa y el tren se detiene en el pueblo de Candelaria para bajar y tomar pasajeros. La Familia no se baja por nada del mundo aunque la parada es corta, solo lo justo.

A partir de aquí el convoy continúa su rítmico avance adormeciendo a los pasajeros, pero esta vez desaparecen el tabaco o el arroz trocados por grandes granjas estatales muy poco aprovechadas y pequeñas fincas privadas repletas de productos del agro para la mesa. El tren atraviesa numerosos puentes antiguos sobre viejos y cansados ríos de lo cual las personas se percatan debido al súbito cambio del monótono sonido de las ruedas rodando sobre el acero. Tienen poco espacio por donde correr las aguas pues la isla en esta zona no excede mucho de los cuarenta kilómetros de ancho en lo más estrecho de Mariel a la playa de Majana en el sur. Ambas costas en día despejado sobre las pequeñas elevaciones iniciales de la Sierra del Rosario se pueden ver. También se puede caminar esa distancia en un día.

A todos despierta y desperezan los largos pitazos de la locomotora cuando comienzan a acercarse a las difíciles intersecciones? niveladas en las rápidas y transitadísimas avenidas de Boyeros y Vento. A pesar de las leyes y de las señales visibles los autos no detienen su cruce hasta cuando el convoy solo está a unos metros de lejanía pues las barreras casi siempre permanecen inertes en el aire por la ausencia de sus operadores. En unos minutos están escalando las vías elevadas del ingreso a la Majestuosa Estación Central de La Habana junto a la zona vieja de la Capital.

eduardom57@nauta.cu; Eduardo Martínez Rodríguez

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