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Carlos Malamud

Carlos Malamud

Cuando el papa Francisco llegue a Colombia, el próximo miércoles, encontrará un país efervescente, inmerso en el debate preelectoral (en mayo se elegirá nuevo presidente), la consolidación del proceso de paz y los ecos del Congreso que promovió la reconversión del movimiento guerrillero FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en el partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común).

Desde la perspectiva de la paz, el paso es trascendente. Blandir la palabra y las ideas en lugar de las armas y las bombas permite dejar atrás un largo periodo de confrontación. Incluso si mañana alcanzasen el poder por la vía electoral, sería tras haber conquistado la mente y el corazón de la mayoría de los colombianos en un evidente logro democrático. El principal problema radica en los resabios autoritarios y militaristas que perviven en una organización centralizada y jerarquizada como las FARC.

Debido a la corrupción todos los partidos políticos colombianos están desprestigiados. De momento la nueva FARC tiene una imagen más positiva y algunas encuestas le dan 12% de apoyo, aunque simultáneamente enfrenta dificultades organizativas: ¿cómo transformar una estructura militar, armada y fuertemente jerarquizada en un partido político? El liderazgo será clave. Hasta ahora, al jefe militar se lo acataba sin discutir. El carisma pesaba menos que los galones. Pero un partido implica formas de relación más horizontales, inclusive allí donde reina un fuerte caudillismo.

[[QUOTE:El principal problema radica en los resabios autoritarios y militaristas que perviven en una organización centralizada y jerarquizada como las FARC]]La mayoría de los delegados al Congreso (628 contra 264) ha optado por las viejas siglas, una de sus señas de identidad, frente a quienes pretendían un mayor compromiso con el futuro. Ante la opción de "Nueva Colombia" las bases farianas decidieron mantener las esencias. Iván Márquez, el ganador del Congreso frente a Timochenko, dijo en su discurso: "Hemos ingresado a la vida política legal porque queremos ser Gobierno o a ser parte de él".

Si éste es el objetivo, el problema es lograrlo partiendo de un fuerte rechazo social, aunque algunas encuestas muestran un incremento de su aceptación hasta situarse en 12%. Si bien su implantación es mayor en algunas zonas rurales, en las ciudades siguen suscitando un temor extremo. No en vano casi 80% de la población colombiana es urbana.

La financiación de las FARC es un problema adicional. De momento solo ha aflorado una pequeña parte de su riqueza y propiedades, tanto dentro como fuera del país. Muchos temen que ese dinero sirva para financiar campañas electorales y termine inclinando la balanza en su favor.

El programa de la nueva FARC es matizado y reformista y se distancia del comunismo, aunque sus raíces marxista – leninistas, su inclinación chavista y sus pulsiones populistas no han desaparecido. De la tensión entre las corrientes más "revolucionarias" y las más aperturistas dependerá el futuro de la nueva organización y su capacidad de convertirse en una verdadera alternativa de Gobierno o en un partido residual.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en El Heraldo de México. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

La noticia de la modificación de las condiciones de reclusión de Leopoldo López y su salida de la prisión de Ramo Verde se propagó vertiginosamente. Pronto comenzaron las especulaciones, las críticas a diestra y siniestra (dependiendo su contenido de la ubicación del comentarista) y el análisis de los motivos que impulsaron a unos y a otros.

De parte gubernamental las principales dudas se centran en si la salida de López de la cárcel fue una señal de la debilidad de un Gobierno acorralado (como probó el ataque a la Asamblea Nacional), un intento de ganar tiempo, la necesidad de descomprimir una coyuntura crecientemente insostenible, la pretensión de dividir a la oposición, o la consecuencia de la presión y la mediación internacional, tras la labor afanosa, pero desagradecida de José Luis Rodríguez Zapatero.

Probablemente no haya una sino varias respuestas. Sin embargo, las palabras y el tono de Nicolás Maduro son poco halagüeñas y parecen mostrar una escasa voluntad de negociar. Trató con desprecio al opositor excarcelado (el señor LL), para terminar adoptando una postura claramente estalinista, exigiéndole que asuma todas las culpas y se confiese autor de crímenes abominables. Como si fuera la reencarnación de Zinoviev y Kamenev, Maduro le pidió "un mensaje de rectificación y paz".

Pero la paz que pretende el chavismo no es la misma que busca la oposición. En su enfrentamiento desigual con López, Maduro busca seguir gobernando con poderes omnímodos, sin el control del Parlamento y con una justicia subordinada a sus designios. Asumir, como hizo, la paternidad de la decisión que tomó el Tribunal Supremo es reconocer que los magistrados intervinientes son simples marionetas.

[[QUOTE:Las divisiones en el chavismo y el protagonismo de López como líder opositor hacen que hoy podamos ser un poco, aunque no demasiado, más optimistas que ayer]]Del lado opositor los interrogantes son menores, aunque inmediatamente algunos insinuaron que López había pagado un precio por salir de la cárcel. Pero, sus palabras posteriores y su voluntad de proseguir la lucha en las calles hasta conseguir la libertad de Venezuela han funcionado como un desmentido de los rumores iniciales.

Al día siguiente de la excarcelación, la oposición recordaba sus 100 días de movilización callejera, con un saldo superior a los 90 muertos. ¿Cuánto tiempo más aguantará movilizada? ¿A qué costo? Por si todo esto fuera poco, julio tiene un calendario endemoniado: el 16 la oposición convoca un plebiscito para oponerse a las elecciones del 30 que deberían constituir una Asamblea Constituyente, el proyecto más emblemático del Gobierno a día de hoy.

Rumbo a este choque de legitimidades y soberanías, muchos se preguntan si todavía hay margen para negociar. En ambas partes se aboga por ella, si bien los más favorables suelen ser los más callados, mientras quienes se oponen se muestran más exaltados, vociferando y alertando a quien quiera oírlos. Es en este contexto de un enfrentamiento cada vez más brutal cuando la negociación se hace más necesaria, pese a que sus probabilidades sean limitadas. Pero las divisiones en el chavismo y el protagonismo de López como líder opositor hacen que hoy podamos ser un poco, aunque no demasiado, más optimistas que ayer.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en El Heraldo de México. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

Faltando pocas horas para el cierre de las candidaturas a las elecciones parlamentarias de octubre, la expresidenta argentina Cristina Fernández confirmó que disputará una banca al Senado. Su decisión está ligada a la voluntad de recuperar el poder en las presidenciales de 2019 y también de liderar la oposición.

En una jugada de consecuencias imprevisibles se presentó por fuera de las estructuras oficiales del peronismo (el Partido Justicialista) creando una alianza ex profeso para la ocasión: Unidad Ciudadana. Otra cuestión arriesgada por su trascendencia es que esta alianza sólo funcionará en la mayor circunscripción del país, la provincia de Buenos Aires.

Por eso conviene analizar los numerosos interrogantes políticos que plantea la jugada de Fernández, comenzando por determinar si su operación responde a planteamientos tácticos o estratégicos, aunque en ambos casos la premisa es que los votos son suyos y no del peronismo. Lanzó su proyecto en un acto electoral el 20 de junio, sin aludir ni a Perón ni al peronismo. Tampoco permitió exhibir símbolos partidarios.

Cualquiera sea el punto de partida, su futuro político, pero también el judicial, depende de unos excelentes resultados. Su apuesta pasa por ganar la elección y demostrar que sigue contando con más apoyos que el gobierno, al que se opone de forma frontal. Igualmente, debe imponerse a las estructuras tradicionales del peronismo, al juzgarlas próximas al poder.

[[QUOTE:No le basta con ser segunda y elegida por la minoría. Debe arrasar. En caso contrario los jefes provinciales peronistas se sentirán legitimados para iniciar la renovación partidaria]]No le basta con ser segunda y elegida por la minoría. Debe arrasar. En caso contrario los jefes provinciales peronistas se sentirán legitimados para iniciar la renovación partidaria. Aunque también es verdad que podrían haberlo hecho después de la derrota de 2015 y no se atrevieron. En realidad, siguen sin atreverse.

La constitución de Unidad Ciudadana confirma la fragmentación peronista. En la provincia de Buenos Aires concurren tres listas distintas, incluyendo la de Fernández. En muchas circunscripciones la pugna entre kirchnerismo y peronismo es cruenta. En las provincias del interior las estructuras más tradicionales, opuestas a la anterior mandataria, suelen estar mejor situadas que los seguidores de La Cámpora y otros grupos afines. La división del otrora partido hegemónico es una gran noticia para Mauricio Macri y su coalición Cambiemos, que mejora sus opciones de conseguir un buen resultado electoral.

¿Qué pasaría si la decisión de Fernández de apartarse del peronismo es estratégica? En este caso la incertidumbre sería mayor. Si bien la expresidenta tiene un voto duro cercano al 30%, esto solo ocurre en algunas zonas del Gran Buenos Aires. Fuera de ellas su respaldo es menor y su rechazo aumenta. Con todo, la gran duda es cómo reaccionarán los electores peronistas frente a un dilema tan trascendental: ¿Mantendrán su lealtad a la simbología que les acompañó toda su vida y que les ayudó a conformar su identidad política o se inclinarán por un proyecto caudillista que, pese a sus contradicciones, quiere ubicarse en la izquierda del espectro político? En Argentina nada está escrito y mucho menos si Cristina está de por medio.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en El Heraldo de México. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

El 24 de mayo en Quito se inauguró un nuevo Gobierno. Tras su ajustada victoria electoral en la segunda vuelta, Lenin Moreno ingresó como presidente en el Palacio de Carondelet, marcando una nueva etapa en la reciente historia ecuatoriana. Si bien el traspaso de poderes con su antecesor, Rafael Correa, se ciñó al guión establecido entre dos políticos del mismo partido, Alianza País, habrá que ver cómo se desarrolla la relación entre ambos en el futuro próximo. Aquí viene como anillo al dedo la frase de Giulio Andreotti de que "Hay amigos íntimos, amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales y... compañeros de partido".

Rafael Correa gobernó su país con mano de hierro durante más de una década. Tras sus largos años de gestión presume de haber situado a Ecuador en el siglo XXI y de ser el principal impulsor y artífice de la llamada "Revolución Ciudadana". Pese a las complicaciones existentes, es un celoso defensor de su legado y no está dispuesto a que nada ni nadie dilapide su herencia ni cuestione su imagen.

Podía haberse presentado a la reelección pero no lo hizo dadas las dificultades económicas y el estrecho margen por el que habría ganado. Era el mejor camino para cuestionar su invicto historial político. Su victoria también lo habría llevado a ejecutar un severo ajuste económico para salir de la actual recesión (en 2016 el crecimiento fue negativo, un -1,5%) y poner coto al creciente endeudamiento del sector público.

[[QUOTE:En sus primeros días de gobierno el nuevo presidente ha querido marcar cierta distancia con el estilo autoritario de su predecesor y sus ataques constantes a la prensa, la oposición y el imperialismo]]Correa no se presentó para no tener que enfrentarse a estos peligros y poder volver dentro de cuatro años como el general victorioso que regresa al campo de batalla. A sus 54 años puede permitirse eso y más. Pero aquí entra Moreno y la difícil relación que puedan mantener entre ambos. En sus primeros días de gobierno el nuevo presidente ha querido marcar cierta distancia con el estilo autoritario de su predecesor y sus ataques constantes a la prensa, la oposición y el imperialismo.

Si Moreno quiere corregir el rumbo económico, algo imprescindible, deberá enmendar errores del pasado. La dependencia del sector exportador de hidrocarburos y minerales, unida a una economía dolarizada que impide aplicar ciertas políticas monetarias como la devaluación de la moneda, no deja mucho margen de maniobra. Y si esto ocurre, forzosamente el relato que respalde los ajustes deberá criticar de un modo u otro, con mayor o menor severidad, los logros de Correa.

El ya expresidente amenazó con volver a la primera línea de la lucha política si la oposición "se porta mal" o si su legado es amenazado. En ese caso sobre la cabeza de Moreno pendería la opción de aplicar la "muerte cruzada", la disolución simultánea del Parlamento y del Ejecutivo y la convocatoria de nuevas elecciones. Si a Moreno le va mal, Correa puede encontrar argumentos válidos para ensayar un retorno triunfal. Pero ¿y si le va bien? Entonces habría un serio problema ya que nadie garantiza la predisposición del actual presidente a dejar nuevamente el poder en manos de Correa.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en El Heraldo de México. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

El 5 de marzo de 2013 moría Hugo Chávez en medio del desconsuelo de sus seguidores. Su despedida, convertida en un funeral de Estado, fue seguida por cientos de miles de venezolanos y numerosos mandatarios extranjeros. Cuatro años después las cosas han cambiado y es el Gobierno bolivariano quien debe recordar a sus compatriotas la obligación de amarlo, probablemente por temer que ese sentimiento no aflore de forma espontánea.

Así se pone en marcha la maquinaria propagandística para rescatar su figura y, de paso, salvar al régimen de la debacle y la pérdida de prestigio en que se haya inmerso. En pocas semanas hemos pasado del "aquí no se habla mal de Chávez" para minimizar el impacto de la serie "El comandante", al "aquí amamos a Chávez". Ninguno de los dos casos es una sugerencia o invitación sino, más bien, una imposición que invade la esfera privada y los sentimientos.

Ante la falta de respaldo popular y argumentos convincentes, el chavismo ha entrado en un terreno resbaladizo e imprevisible. Al invocar a los escuálidos (opositores), Diosdado Cabello demuestra una vez más que la campaña de amar a Chávez no es una invitación cordial: "No nos van a sacar al comandante del corazón, escuálidos, ni hoy ni mañana ni nunca, dentro de 100 años seguiremos hablando de Chávez".

[[QUOTE:Cabello: "No nos van a sacar al comandante del corazón, escuálidos, ni hoy ni mañana ni nunca, dentro de 100 años seguiremos hablando de Chávez"]]Las encuestas confirman la orfandad del Gobierno. Sólo el 17% de los venezolanos dice amar a Chávez y más del 50% ni lo ama ni lo odia. Y si bien Chávez mantiene un 50% de popularidad, cuatro años atrás tenía 71%. Maduro apenas es bien valorado por el 18% de los encuestados, en un declive constante de su imagen.

Uno de los retos del chavo-madurismo fue convertir el recuerdo de Hugo Chávez en mito religioso. Daniel Lozano cita en La Nación a Michele Ascencio, una antropóloga haitiana-venezolana ya fallecida: "El uso de las creencias religiosas del chavismo es una forma de hacer política. El reto es convertir al ciudadano en devoto".

Es una nueva vuelta de tuerca a la religiosidad latinoamericana, no ajena a la fuerte expansión de las iglesias evangélicas. Esto explica la presencia del "amor" y del verbo "amar" en el discurso político regional. En su campaña electoral de 2002, el PT brasileño ganó por primera vez unas elecciones presidenciales con el lema "Lulinha, paz e amor". Y en 2009, tras 10 años en el poder y en pleno fragor para lograr la reelección indefinida, el PSUV publicó un decálogo de razones por las que se debía votar que Sí en el referéndum. La primera: "Porque Chávez nos ama, y amor con amor se paga".

Al margen de su mala gestión de Gobierno, un gran obstáculo del chavo-madurismo para impulsar el enaltecimiento de su líder es que, a diferencia de Fidel Castro, carece de rasgos heroicos que puedan ser convenientemente exaltados. Su amor por los pobres, su servicio a la patria o sus logros en la gestión, hoy son insuficientes. Su hoja de servicios militar no incluye nada parecido a Sierra Maestra, ni ninguna entrada triunfal en La Habana. Sólo el mítico "por ahora" tras el fallido golpe de febrero de 1992. El intento de convertir el "por ahora" de entonces en el actual "Chávez para siempre" e instituir el 4 de febrero como "día de la dignidad nacional" no alcanza.

Chávez será recordado por sus buenas obras y no por mitificaciones. Sin embargo, el desgobierno de sus sucesores, comenzando por la cúpula gubernamental y la del partido político que la sustenta, está haciendo todo lo posible para enterrar el legado chavista. Siguiendo a Derrida se podría afirmar que la nueva campaña de "amar a Chávez" prosigue la deconstrucción de la "revolución" bolivariana.

Pese a todo se insiste en los tópicos tradicionales, comenzando por el del "espíritu inmortal". Por eso se pretende redimensionar al "Gigante de América", haciéndolo aún más grande. O se intenta que el maná que reparte el "Mesías de los Pobres" llegue a un mayor número de destinatarios y aumente el número de sus fieles y seguidores, aunque los recursos (materiales y de ideas) a disposición del proyecto bolivariano sean cada vez más escasos.

[[QUOTE:El desgobierno de sus sucesores, comenzando por la cúpula gubernamental y la del partido político que la sustenta, está haciendo todo lo posible para enterrar el legado chavista]]En definitiva, se busca que el "Chávez infinito" llegue más allá, que realmente no tenga límites nacionales, regionales o internacionales, pese a su creciente desprestigio. Por eso Maduro insiste: "Además de las actividades previstas en homenaje a nuestro Comandante Chávez, para conmemorar un año más de su partida física, hemos decidido lanzar la campaña 'Aquí amamos a Chávez' que tendrá su canción en varios idiomas, porque nuestro Comandante Chávez es un líder mundial que trascendió nuestras fronteras".

En 2014, 15 años después de la llegada de Chávez al poder, Maduro afirmaba tajante: "La actividad de la vanguardia revolucionaria no está en la calma está en la actividad. Amar a Chávez y a la Patria es convertir el amor en acción" o "Todo el que se sienta patriota, que ame a esta Patria, el que ame a Chávez, el que se sienta bolivariano y bolivariana". El hecho es trascender el amor platónico y pasar de las palabras a los hechos: "No basta con decir lo amo tanto que no puedo vivir. ¿Qué nos enseñó Chávez? La lucha todos los días, la acción, el compromiso, el trabajo permanente".

La "Marcha peronista" es rotunda en lo referente a la valía del líder y al recuerdo que se debe cultivar: "Por ese gran argentino/que se supo conquistar/a la gran masa del pueblo/combatiendo al capital./Perón/Perón, que grande sos./Mi general, cuanto vales". La duda que angustia a Maduro, Cabello y sus principales seguidores es si la gran masa del pueblo venezolano seguirá subyugada por la figura de Hugo Chávez o buscará nuevos referentes. De momento, y como no las tienen todas consigo, apelan al temor y así se pasa del "aquí no se habla mal de Chávez" al "aquí amamos a Chávez". Así sea.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

(Infolatam).- No pudo ser. Lenín Moreno, el candidato de la oficialista Alianza PAIS (Patria Altiva i Soberana) fue incapaz de ganar en la primera vuelta, tal como le hubiera gustado a su mentor Rafael Correa. Pese a contar con un buen número de apoyos extranjeros, el respaldo de los votantes ecuatorianos fue insuficiente para superar el listón del 40% que exige la ley para evitar el desenlace por "muerte súbita". De acuerdo con el 98,5% de las actas escrutadas, Moreno alcanzó el 39,33% de los votos, frente al 28,19% de Guillermo Lasso, de CREO-SUMA (Creando Oportunidades – Sociedad Unida Más Acción).

La preocupación del entorno bolivariano frente a unos resultados analizados como adversos es evidente. La pérdida de Ecuador sería vivida como un claro mensaje de fin de ciclo, por más que las realidades nacionales de los restantes países del ALBA sean muy diferentes. La derrota electoral del kirchnerismo en Argentina y la destitución vía juicio político de Dilma Rousseff en Brasil han realzado el creciente aislamiento regional de los "hijos de Chávez" y su preocupación por los resultados electorales ecuatorianos. De ahí el más que voluntarista (y apresurado) mensaje de Evo Morales la noche electoral vía twitter: "Celebramos el triunfo en primera vuelta del Hermano ‪@Lenin [Moreno]. Una victoria más de los pueblos revolucionarios de la ‪#PatriaGrande".

[[QUOTE:La derrota electoral del kirchnerismo en Argentina y la destitución vía juicio político de Dilma Rousseff en Brasil han realzado el creciente aislamiento regional de los "hijos de Chávez"]]El resultado de la primera vuelta dejó claras las motivaciones de Rafael Correa para no presentarse a una nueva reelección, a la que hubiera podido acudir si hubiera tenido la voluntad política de hacerlo. Pero, dicho en lenguaje criollo, "no le dio el cuero". Lenín Moreno, o cualquier otro candidato oficialista, puede no conquistar la presidencia en la primera vuelta, ganar en la segunda y gobernar con total legitimidad. No es el caso de Correa, envuelto en una gran altivez y en el soberbio y altisonante discurso de la "revolución ciudadana". El carisma de Moreno es incomparablemente menor que el de Correa. Pero eso no le garantizaba al hasta ahora presidente un porcentaje de votos mayor al insuficiente 39,33% cosechado por su partido.

Tras un raudo despegue inicial del escrutinio, llegó un momento en la noche electoral que el recuento se frenó, que el portal del Consejo Nacional Electoral (CNE) comenzó a tener problemas y que los partidos y los ciudadanos se lanzaron a manifestar su temor frente a una supuesta manipulación en el recuento de votos. Dentro del oficialismo había un sector impaciente por ganar en primera vuelta y dar por cerrado el proceso en ese mismo instante. De ese modo se reforzaría la mayoría absoluta obtenida en el Parlamento con el control del Palacio de Carondelet, sede de la presidencia ecuatoriana.

La falta de imparcialidad de los mecanismos de control, comenzando por el CNE, alimentaba las sospechas de fraude y manipulación, unas sospechas que se intensificaban con el paso del tiempo y la falta de resultados definitivos. Esta situación y la amenaza de movilizaciones callejeras llevaron a los militares a pronunciarse por la limpieza del proceso y a los responsables del CNE a pedir calma. Pese a eso, y herido en su orgullo, Correa fue rotundo al sostener que en caso de fraude el perjudicado era Alianza PAIS y no la oposición, más allá de la omnipresencia del oficialismo en ciertas instituciones claves del estado. De todos modos, en uno de sus tuits, Correa apuntó: "existe una mano chueca... infiltrada" en el CNE.

Despejada finalmente la incógnita de que habrá una segunda vuelta, Ecuador se prepara para la batalla definitiva del próximo 2 de abril. Como en otros escenarios distintos asistiremos a una elección muy diferente a la previamente celebrada. Simón Pachano ha recordado que en los balotajes de 1984, 1996 y 2006 no ganó el vencedor de la primera vuelta. Por eso habrá que ver cómo se recomponen las alianzas, cómo se manifiestan los respaldos de los partidos minoritarios a uno u otro candidato y cómo se movilizan los ciudadanos en favor de las distintas opciones.

[[QUOTE:Habrá que ver cómo se recomponen las alianzas, cómo se manifiestan los respaldos de los partidos minoritarios a uno u otro candidato y cómo se movilizan los ciudadanos]]Cynthia Viteri, la candidata socialcristiana que obtuvo el 16,22% de los votos ya mostró su apoyo a Lasso, al igual que Jaime Nebot el alcalde de Guayaquil. Mauricio Rodas, el alcalde de Quito, se manifestó en la misma dirección. Por su parte Paco Moncayo, el candidato de la izquierda no correista y del movimiento indígena Pachakutik ha dicho que no iba a apoyar a ninguno de los dos candidatos en la segunda vuelta, lo que es un pequeño revés para Moreno.

Quedan poco más de cinco semanas para conocer el desenlace, pero la gobernabilidad en Ecuador será más complicada que en los pasados gobiernos de Rafael Correa. Las debilidades económicas se prolongarán en el tiempo y el encargado de gestionar Ecuador deberá hacer grandes equilibrios para cuadrar las cuentas públicas y ganar el favor de sus ciudadanos. Por si todo esto fuera poco, en el caso de una eventual victoria de Lasso, éste tendrá que gobernar con un Parlamento adverso.

De cualquier modo no está nada claro que la apuesta de Correa, de retornar victorioso en rescate de un país quebrado, funcione. Más allá de su voluntad manifiesta de iniciar un retiro académico europeo intentará mantener una presencia cuasi permanente ante la opinión pública marcando la agenda política ecuatoriana. Pero eso puede ser un arma de doble filo para una población que en un porcentaje elevado ha quedado saturada de tanta revolución, aunque ésta solo sea ciudadana y no bolivariana o plurinacional.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

Durante el Gobierno del comandante Chávez la respuesta habitual ante las críticas de autoritarismo contra su gestión era exhibir las numerosas elecciones ganadas por el "proyecto popular". La legitimidad de origen electoral era la mejor prueba de la profunda vocación democrática del chavismo. Eso sí, con la salvedad de que en Venezuela la democracia solo podía ser bolivariana, ya que los escuálidos imperialistas o los pitiyanquis eran golpistas por definición.

Daba igual los argumentos utilizados. La conclusión era siempre la misma: apelando a sus triunfos electorales Chávez era todo un demócrata. Poco importaban la satanización de una oposición a la que se dio el status de "enemigo", las reformas constitucionales por la reelección indefinida o su intención de no abandonar el poder. Como dijo Fidel Castro en 2012, "la oligarquía jamás podrá gobernar de nuevo en Venezuela", asumiendo claro está que todo el que no es chavista es un traidor a la patria, un golpista o un oligarca.

[[QUOTE:Como dijo Fidel Castro en 2012, "la oligarquía jamás podrá gobernar de nuevo en Venezuela", asumiendo claro está que todo el que no es chavista es un traidor a la patria]]Lo que ahora ha demostrado el chavo-madurismo es que sus sentimientos democráticos eran pura pose. El PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) y los resortes de poder que controla han reafirmado en las últimas semanas que sólo son demócratas mientras ganen elecciones. Este extremo es válido hoy con Maduro, y lo sería igualmente si Chávez viviera.

Frente a una derrota electoral hay diversas soluciones. La más inmediata es el fraude, pero este solo es posible si la diferencia de votos es apretada. Caso contrario el riesgo de desborde popular es enorme y por ello lo mejor es no provocarlo. De eso sabe algo el general Padrino López, que convenció a Nicolás Maduro de que aceptara el resultado de los comicios la noche del 6 de diciembre de 2015, tras el triunfo opositor en las parlamentarias.

No es casual que éstas fueran las últimas elecciones celebradas hasta hoy en Venezuela. Después de la victoria de la MUD (Mesa de Unidad Democrática) no se ha vuelto a saber más del tema. El riesgo es una nueva derrota en las urnas de un oficialismo carente de respaldo popular. Si el fraude resulta inaplicable siempre hay un plan B: postergar los comicios o, en el peor de los casos, suspenderlos.

Para ello cualquier argumento es bueno, sean consideraciones jurídicas, económicas o puramente administrativas. El argumento económico es transparente: si hay desabastecimiento y la gente pasa hambre, ¿cómo se van a dilapidar los escasos recursos en organizar elecciones en vez de dar de comer a la población? Esto ocurrió con el referéndum revocatorio. Primero se intentó a toda costa impedir que se celebrara antes del 10 de enero de 2017, ya que en el caso de una probable derrota oficialista habría sido necesario realizar nuevas elecciones presidenciales.

La convocatoria del revocatorio, en palabras de Maduro, depende de la potestad presidencial. Pero en sus orígenes este mecanismo se planteó como una forma de control al ejecutivo y no un resorte para doblegar a la oposición. Por eso la actual interpretación, pese a ser respaldada por los tribunales "bolivarianos", es contraria a la Constitución, cuyo texto, diseñado en su día a imagen y semejanza de Chávez, quería resaltar los valores democráticos del chavismo.

No solo se fue contra el revocatorio. Las elecciones regionales y municipales pueden correr la misma suerte. A mediados de 2016 se interpretaba que las primeras se celebrarían el 11 de diciembre de ese año, aunque una disposición del Consejo Nacional Electoral (CNE) las postergó a fines del primer semestre de 2017. Sin embargo, una nueva orden del CNE ha interrumpido sine die las elecciones a gobernador. Como señaló su rectora Tania D'Amelio: "En estos momentos está interrumpida la convocatoria [a elecciones] hasta tanto el proceso de renovación [de los partidos] no concluya ".

D´Amelio se refiere a la aplicación por el CNE de una sentencia de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del 21 de octubre. Esta exige a los partidos políticos ya reconocidos nuevos trámites para poder participar en futuros procesos electorales. Es frecuente que tanto las medidas del TSJ como las del CNE se acuerden previamente en los más altos niveles del gobierno y del PSUV. No fue casual que Diosdado Cabello, el número dos del Partido, señalara el 25 de enero: "Podemos ir a elecciones mañana mismo, pero igual ustedes no pueden ir porque ni siquiera tienen un partido... La MUD, a pesar de estar registrada, le hizo un fraude al país y eso los deja automáticamente afuera".

[[QUOTE:Maduro: "Espero el pronunciamiento de los órganos competentes, graves delitos de traición a la patria están incurriendo estos diputados cuando se van a Washington a decirle al nuevo Gobierno de Estados Unidos que intervenga en Venezuela"]]Las salas Electoral y Constitucional del TSJ han obrado sistemáticamente para desarbolar las competencias de la Asamblea Nacional, una vez que esta fue controlada por la MUD. Según El Nacional, desde diciembre de 2015 el TSJ en 49 sentencias ha vulnerado 42 de las 77 atribuciones que corresponden al Parlamento. Esto implica invadir el 55% de sus facultades constitucionales. Tras estas repetidas violaciones de la Constitución y de la división de poderes cabe preguntarse una vez más si Venezuela vive en democracia. Como señaló Luis Almagro, secretario general de la OEA: En Venezuela "Los diputados pierden fueros e inmunidad, no se aprueba el presupuesto, se detiene a cualquiera en cualquier momento y condición, los presos políticos han aumentado hasta 107". Por eso va a reactualizar su informe para reactivar la "Carta Democrática".

En su programa radial La hora de la salsa, el presidente Maduro calificó de "traidores a la patria" a un grupo de parlamentarios que están en Estados Unidos denunciando la situación de su país: "Espero el pronunciamiento de los órganos competentes, graves delitos de traición a la patria están incurriendo estos diputados cuando se van a Washington a decirle al nuevo Gobierno de Estados Unidos que intervenga en Venezuela". Semejantes palabras sólo permiten augurar lo peor, un nuevo deterioro de la situación política y un menor espacio para el ejercicio de las libertades individuales. Vistos estos antecedentes, la deriva autoritaria de Venezuela es innegable y cada día que pasa el parecido con la democracia es menos evidente.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

El 31 de enero se estrena en televisión la serie El comandante, que lleva por subtítulo La vida secreta de Hugo Chávez. En ella se narra el proceso que condujo al militar golpista venezolano a la presidencia de su país, un fenómeno consumado el 2 de febrero de 1999. Hace ya 18 años que Chávez ocupó el palacio de Miraflores tras haber ganado sus primeras elecciones.

El guionista y uno de los productores de El comandante es Moisés Naim, exministro venezolano con Carlos Andrés Pérez y actualmente un influyente columnista de prensa. La serie, de 60 capítulos, la produce Sony Pictures y será emitida en América Latina y Estados Unidos. La sola noticia del proyecto de una biografía televisada de Chávez no cayó nada bien en la cúpula gubernamental venezolana. Especialmente por ser un programa con un formato (telenovela) destinado al consumo masivo, de factura latinoamericana y dirigido básicamente a una audiencia hispano hablante.

[[QUOTE:El mayor temor es que se "desfigure" la imagen de Chávez, una imagen a la que se ha dotado de ciertos valores ausentes en muchos pasajes de su vida]]De este modo el "relato" firmemente construido en torno a la épica chavista podría sufrir un severo y definitivo deterioro, no sólo en Venezuela sino también en América Latina. El mayor temor es que se "desfigure" la imagen de Chávez, una imagen a la que se ha dotado de ciertos valores ausentes en muchos pasajes de su vida. El problema de quienes intentan reescribir la historia con fines políticos es que en algún momento se pueden encontrar con un discurso alternativo que ponga el foco en la desnudez del monarca.

Una prueba del temor de la cúpula chavista son las manifestaciones de Nicolás Maduro: "Por ahí van a estrenar una basura, una novela que es una verdadera basura". Para el "hijo de Chávez" se trata ahora de librar una feroz "batalla" contra las "mentiras criminales" que pueden afectar la memoria del expresidente. Por eso es necesario decir la "verdad profunda" en todo lo relativo a la vida "de un hombre gigante como Hugo Chávez".

Marisabel Rodríguez, la segunda esposa de Chávez, mostró su indignación en Twitter y amenazó por la misma vía en demandar a Sony: "Creo que en Sony Pictures deben estar claros a qué se exponen con la transmisión de ese nada serio serial". Debido a su falta de liquidez condicionó la iniciativa a poder contar con los fondos necesarios: "A falta de fuerza económica me sobra fuerza moral". Sin embargo, no sería impensable que finalmente el Gobierno de Maduro aportara el dinero para iniciar la demanda.

La otra prueba del temor chavista con El comandante la dio el vicepresidente del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) Diosdado Cabello. En su programa de televisión Con el mazo dando lanzó la campaña "¡Aquí no se habla mal de Chávez!". No se trata de una iniciativa dedicada a convencer a los venezolanos a venerar a su expresidente y a hablar bien de él. Todo lo contrario, es una orden imperial, un ucase amenazador dirigido a los funcionarios públicos y a los chavistas en general, especialmente a los beneficiarios del clientelismo gubernamental, a cumplir y hacer cumplir lo ordenado. La conclusión es obvia, quien no se sume a la campaña debe ser denunciado por traidor.

Cabello tronó: "Chávez le devolvió la autoestima al venezolano, Chávez le devolvió la voz al pueblo, Chávez reconoció a la mujer, al afrodescendiente, Chávez construyó vivienda, Chávez puso a Venezuela alto en el firmamento y generó una esperanza". Por eso, "Si usted trabaja en un ministerio y tiene un huequito de oficina, usted coloca un cartel: 'Aquí no se habla mal de Chávez... Si usted es taxista, de esos que entregó la misión transporte, usted coloca 'Aquí no se habla mal de Chávez'". Entre otros destinatarios incluyó a quienes viven en casas entregadas por el gobierno, a los militares y a todos los venezolanos. Y a todos les pidió pegar carteles en sus puestos de trabajo, pintar murales en sitios públicos o librar la batalla en las redes sociales con la etiqueta #AquíNoSeHablaMalDeChávez.

La reacción de Cabello deja en evidencia algo que ni siquiera los máximos mandos del chavismo se niegan ya a ocultar: no han conquistado las mentes y los corazones de los venezolanos con su discurso político, con la búsqueda de la igualdad para los más desfavorecidos o con su defensa de las libertades públicas sino que los han comprado. Y en buena ley es hora de devolver el favor, ya que como dice el refrán: "es de bien nacido ser agradecido". Con su reconocimiento expreso del clientelismo, Cabello trata a los venezolanos como menores de edad, como unos débiles frente a las prebendas asistencialistas del estado, a los que basta con amenazar para obtener lo que se quiere.

[[QUOTE:No se trata de una iniciativa dedicada a convencer a los venezolanos a venerar a su expresidente y a hablar bien de él. Todo lo contrario, es una orden imperial]]El temor a El comandante y las reacciones suscitadas no bastan para atisbar el fin inmediato de un régimen que ya lleva 18 años en el poder. Es demasiado tiempo, a tal punto que hoy son muchos los venezolanos que solo conocen esta experiencia política. Las señales que llegan de Venezuela son preocupantes. Cada vez es menor el margen de maniobra que contemple una solución no violenta de la actual crisis y hoy el Gobierno y la oposición están más cerca del abismo que ayer. La cerrazón de unos y la impotencia (a veces incapacidad) de otros complica la salida en un momento en el que la comunidad internacional tiene ya bastantes problemas como para ocuparse de los venezolanos.

Una vez más ha quedado demostrado el fracaso de los Gobiernos latinoamericanos a la hora de resolver la crisis. Esto se hizo patente en la última cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) celebrada en República Dominicana. Palabras como las de Daniel Ortega hacen muy difícil el camino de la reconciliación: "Una América Latina en paz demanda que se ponga fin al acoso, a la conspiración en contra de la hermana República Bolivariana de Venezuela". Mientras de un modo maniqueo solo se hable de acoso y conspiración será muy difícil encontrar solución a un problema mucho más complejo, producto de errores internos y no de conjuras foráneas.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

Julio Borges, el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, en su discurso de asunción del cargo colocó a los militares en el centro de la discusión política que vive su país, al considerarlos un elemento clave en el desenlace de la crisis. Tras señalar que Venezuela es el "reino de la oscuridad, el caos y la corrupción", llamó a la Fuerza Armada Nacional (FAN) a cumplir con la Constitución y permitir que el "pueblo vote", previa aclaración de que no estaba incitando a los militares ni "a la sublevación, ni [a la] rebelión".

Al dirigirse directamente a los uniformados señaló: "Recuerden su juramento porque hoy Dios y la Patria se lo demandan. Demandan que ustedes sean los guardianes de la Constitución. ¿Quieren seguir siendo herederos del Ejército del Libertador o ser recordados como los guardianes de Nicolás Maduro?". Las palabras de Borges fueron respondidas por el general Padrino López, ministro de Defensa y general en Jefe de la FAN, que mientras recordaba el papel institucional del cuerpo hacía una cerrada defensa del Gobierno de Maduro y de la Revolución Bolivariana. El comunicado del ministerio de Defensa concluyó con las tradicionales consignas chavistas: "Chávez vive... la patria sigue" e "Independencia y patria socialista... viviremos y venceremos".

[[QUOTE:Desde el oficialismo consideran que las palabras de Borges son una incitación directa al golpe de Estado y acusan al nuevo presidente de la Asamblea de haber hecho llamamientos similares en el pasado]]Padrino reivindicó el adjetivo bolivariano añadido por Hugo Chávez a la FAN y criticó tanto a la Asamblea como a la oposición por desconocer la legalidad constitucional emanada del presidente. Sus contundentes palabras muestran el cierre de filas de la cúpula militar con Maduro. Entre otras consideraciones, el general Padrino afirmó: "Contamos con una rica historia en la defensa de la democracia venezolana, siempre apegados al ideario del Libertador Simón Bolívar; hoy, la FAN es orgullosamente Bolivariana, como nunca antes. Somos la columna vertebral de la soberanía popular, constituyéndonos en el más celoso guardián de las conquistas sociales y derechos de sus conciudadanos... Es la misma FANB y el pueblo quienes hoy exigen respeto y rechazan estos señalamientos de fatuos argumentos. ¡Basta de llamados que pretenden involucrar a la institución en situaciones de corte faccioso contrarias a su esencia constitucional y profesional!"

Desde el oficialismo consideran que las palabras de Borges son una incitación directa al golpe de Estado y acusan al nuevo presidente de la Asamblea de haber hecho llamamientos similares en el pasado. Más allá del objetivo descalificador de la denuncia y atendidas las posiciones de unos y otros, la cuestión clave es si los militares podrían tener un papel protagónico en la salida de la crisis. Dicho de otra manera, ¿existe algún general o militar de alta graduación dispuesto a dar el paso que implique sacar a Maduro del poder? La pregunta vale tanto en el contexto de un ajuste de cuentas dentro del chavismo como en el intento de permitir nuevas elecciones a corto o medio plazo.

Si algo caracteriza al mundo militar venezolano es la opacidad. Una opacidad reforzada por el hecho de que los uniformados opositores o incluso defensores de la Constitución sin ser partidarios a ultranza del proyecto chavista se cuidan mucho de exponer públicamente sus ideas ante la amenaza de ser sancionados o desplazados de sus puestos de trabajo. Los servicios de inteligencia militares, con el auxilio de asesores cubanos, no dejan mucho margen para la conspiración.

A esto se agrega una política sistemática de cooptación de la milicia desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. No en vano su proyecto se definía como "cívico-militar" y se basaba en la relación "caudillo, ejército, pueblo". Mientras la FAN adquiría un papel protagónico, la oficialidad accedía a los diferentes niveles del Gobierno. El análisis del número de generales que ocupan (y han ocupado) ministerios y gobernaciones, por reducir la cuestión al vértice de la pirámide estatal, es muy revelador. En la actualidad 11 de los 32 ministros existentes son oficiales. A esto hay que añadir una generosa política de prebendas para los militares y sus familiares, al margen de posibles vínculos con la corrupción y el narcotráfico.

[[QUOTE:a complicada situación económica y social es un desincentivo poderoso para desplazar a Maduro del poder ya que un durísimo ajuste económico estaría entre las tareas urgentes y prioritarias del nuevo Gobierno]]Por si todo esto fuera poco, y con el ánimo de ganarse el favor castrense, las adquisiciones de armas de todo tipo, incluyendo algunas muy sofisticadas, supusieron un apartado considerable del presupuesto nacional, también en tiempos de penurias populares. Venezuela ocupa el quinto lugar en gasto militar en América Latina y según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), entre 1999 y 2015 gastó más de 5.500 millones de euros en armamento. A esto se agrega la presencia de milicias, "colectivos" y otros grupos armados que dificultan el uso monopólico de la violencia por los aparatos estatales.

En este contexto, resulta difícil que algún sector de la FAN esté dispuesto a romper con el actual Gobierno. Es más, la complicada situación económica y social es un desincentivo poderoso para desplazar a Maduro del poder ya que un durísimo ajuste económico estaría entre las tareas urgentes y prioritarias del nuevo Gobierno. La brutalidad de las medidas a tomar convertirían rápidamente a su responsable en una especie de asesino simbólico de Hugo Chávez o al menos del proyecto bolivariano.

Sólo un escenario de grave deterioro de la coyuntura venezolana con violentos estallidos sociales que requiriesen de la represión armada podría justificar una intervención política de los militares. Al estar muchos de ellos relacionados con escándalos de corrupción y narcotráfico, que en algunos casos permitieron acumular fortunas escandalosas, la cárcel puede ser su destino final. Pero no es lo mismo enfrentarse a un tribunal por este tipo de delitos que por la muerte de compatriotas, incluyendo posibles crímenes de lesa humanidad. De momento no hemos llegado a ese punto y por ello el general Padrino puede seguir reivindicando que Chávez vive y el proyecto bolivariano sigue.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

A raíz de los últimos acontecimientos ocurridos en Venezuela, Freddy Kamel Eljuri apuntaba en su artículo Gobierno apuesta al caos general que: "Con amigos como estos maruñuecos sabihondos que asesoran a Nicolás Maduro, cualquier inquilino de Miraflores no necesita enemigos gratuitos". Maruñueco o marruñeco es una muy gráfica expresión venezolana que tanto designa a un bobo, una persona sin brillo o viveza, como a quien defiende algo sin conocimiento. Esta imagen, aplicable a los asesores de Maduro y a los miembros de su gabinete, también sirve para reflejar la marcha errática de su Gobierno, tanto dentro como fuera del país.

Entre los recientes errores de la administración Maduro hay dos que destacan por sus graves consecuencias. Por un lado, el anuncio grandilocuente de la inminente puesta en circulación de billetes de gran denominación (entre 500 y 20.000 bolívares) y la posterior orden para retirar todos los billetes de 100. Por el otro, el intento de la ministra de Exteriores Delcy Rodríguez de penetrar por la fuerza a una reunión del Mercosur a la que no había sido invitada, violentando los usos diplomáticos.

[[QUOTE:Cuando no es el imperialismo, el neoliberalismo o la oposición agrupada en la MUD (Mesa de Unidad Democrática) son las mafias de contrabandistas o la Triple Alianza formada por Argentina, Brasil y Paraguay]]El común denominador de estas iniciativas gubernamentales es su improvisación, su carácter errático, la falta de análisis sobre sus consecuencias no deseadas y el patetismo de los argumentos utilizados tanto para justificarlas como para explicar su posterior fracaso. Como ha sido frecuente en la historia del chavismo, siempre hay a mano una conspiración en marcha contra el pueblo venezolano y su legítimo Gobierno, cuyo único propósito es acabar con las grandes conquistas de la revolución. Cuando no es el imperialismo, el neoliberalismo o la oposición agrupada en la MUD (Mesa de Unidad Democrática) son las mafias de contrabandistas o la Triple Alianza formada por Argentina, Brasil y Paraguay.

Cada vez parece más evidente que el equipo de asesores que rodea al presidente Maduro y a sus ministros, los mencionados "maruñuecos sabiondos", no sobresale ni por sus méritos políticos ni por su inteligencia. Es notoria su incapacidad para revertir la profunda crisis que sacude al país. Es verdad que los desafíos son de una magnitud impresionante, pero también lo es que prácticamente cada acción gubernamental que se toma para mejorar las cosas termina empeorándolas.

Pero no estamos sólo frente a un problema de falta de herramientas teóricas y metodológicas para enfrentar la realidad, sino también de falta de sensibilidad gubernamental frente al sufrimiento cotidiano del pueblo. Al retirar de circulación los billetes de 100 bolivares, Maduro desencadenó un grave incendio social. Alarmado por las graves consecuencias que su decisión provocaba, por las más graves aún que podía provocar, especialmente en vísperas de Navidad, y por el atraso en la llegada de los nuevos billetes, decidió dar marcha atrás y prorrogar su entrega hasta el 2 de enero, una vez pasadas las fiestas.

Festejando la decisión de Maduro, la ministra de Asuntos Penitenciarios Iris Varela tuiteó: "¡Genial! ¡No podrán contra nosotros! Gracias querido jefe, ¡así es que se gobierna!" y "Jajajaja ¡Quisiera ver la cara de los que botaron por la ventana y quemaron los billetes de 100! ¡Otro palazo para las ratas que no volverán!". Se da la circunstancia de que la mayoría de la gente que salió a protestar, quemando incluso unos billetes prácticamente sin valor, no pertenecen a la oligarquía neoliberal, esos pitiyankys tan denostados por Chávez, sino al pueblo llano que teóricamente dice defender Maduro.

Por su parte, la irrupción no autorizada de la ministra Rodríguez en el ministerio de Exteriores de Argentina le valió la Orden del Libertador en su primera clase, la máxima condecoración venezolana. Para Maduro, "la derecha imperial arremete contra nuestra canciller siendo ella la voz de la Patria en el mundo". Precisamente por eso y por llevar "con honor y amor la verdad de Venezuela al mundo" es que merece tan alta condecoración.

[[QUOTE:Las dos circunstancias aquí mencionadas reflejan el autismo creciente del Gobierno de Maduro, un autismo sostenido en el recuerdo de los años de bonaza de la gestión chavista]]Las dos circunstancias aquí mencionadas reflejan el autismo creciente del Gobierno de Maduro, un autismo sostenido en el recuerdo de los años de bonaza de la gestión chavista, cuando el hegemonismo del proyecto bolivariano provocaba adhesiones inmediatas y abría todas las puertas. Entonces no había nada que discutir, ni siquiera el ingreso en el Mercosur, y cuando las cosas venían mal dadas, una gran movilización popular servía para restablecer la confianza popular. Hoy todo ha cambiado y cada vez son menos los convencidos de que hay que seguir respaldando a la revolución, y a sus líderes, incluso hasta la muerte.

A la hora de condecorar a la canciller y en alusión a lo ocurrido en Buenos Aires y la respuesta de los gobiernos de Mercosur, Maduro fue contundente: "Primera vez en la historia que sucede un hecho como este. Uno puede tener las diferencias que sean con cualquier Gobierno, pero los convenios internacionales y la ética deben estar por encima de cualquier diferencia". Precisamente lo que dicen los convenios internacionales y la ética es que no se puede acudir a una casa ajena sin que se lo invite, ni ingresar en ella de forma prepotente al grito de "derecho de la mujer" si no se lo deja entrar ni mucho menos intentar plantar sin autorización una bandera venezolana en ese mismo recinto.

Más allá de su carácter anecdótico, estos dos sucesos ejemplifican el estado terminal de un régimen que no encuentra el camino para salir de la crisis. Es posible que la agonía se prolongue durante bastante tiempo, pero de lo que no hay duda es que serán sus propios errores los que acabarán con él. Los incendios provocados serán de tal magnitud y tal gravedad que desde dentro de las filas del chavismo deberán aparecer los relevos necesarios antes de que toda Venezuela arda en llamas.

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Carlos Malamud

Con independencia del desenlace de la actual crisis que atraviesa Venezuela, nada en ese país volverá a ser como antes. La movilización popular y la tan temida represión posterior resaltarán una vez más el carácter autoritario del régimen, con la diferencia de que esta vez no habrá marcha atrás y será imposible convencer a los venezolanos y a la comunidad internacional de las enormes virtudes del proceso bolivariano. Los sucesos de la última semana han servido para dejar expuestas todas las vergüenzas del chavo madurismo y para que caiga definitivamente la careta de la revolución bolivariana y del gobierno al servicio de los pobres.Hoy las cosas no son iguales a lo que ocurría años atrás cuando vivía y reinaba el comandante eterno. Para comenzar Nicolás Maduro no es Hugo Chávez. Y si bien el primero sigue contando con el pleno respaldo de Cuba, el descenso en el precio del petróleo limita los márgenes de actuación de unos y otros. En segundo lugar la Asamblea Nacional está en manos de la oposición. Esto compromete seriamente la posibilidad de seguir emitiendo el mensaje del carácter marginal y antisistema de quienes forman la columna vertebral de los "enemigos" del proceso (los tan denigrados escuálidos y pitiyanquis).

[[QUOTE:El deterioro de la situación interna es de tal magnitud que el respaldo popular del chavismo se ha contraído dramáticamente]]El deterioro de la situación interna es de tal magnitud que el respaldo popular del chavismo se ha contraído dramáticamente. Las opciones electorales del oficialismo son tan bajas que han debido postergar a "finales del primer semestre de 2017" las elecciones regionales del próximo diciembre. La vaguedad de la fórmula muestra las dificultades y limitaciones del Consejo Nacional Electoral (CNE) presidido por Tibisay Lucena. Pese a ser teóricamente un poder independiente, el CNE ha demostrado una vez más su total subordinación al gobierno. Sin embargo, el punto más escandaloso y que ha provocado la actual crisis fue la determinación del CNE de aplazar sine die la convocatoria del referéndum revocatorio.

Cuando el chavismo ganaba una elección tras otra y se erigía en un modelo de democracia, la figura del revocatorio se presentaba como la prueba indudable del compromiso democrático del régimen. La legitimidad de origen de los sucesivos gobiernos chavistas y del de Maduro eran el escudo protector que defendía al movimiento bolivariano de críticas internas y externas. Pero también en el frente internacional (especialmente en América Latina) las cosas han cambiado, y mucho.

Al mando de la "desprestigiada" OEA (Organización de Estados Americanos) ya no está el chileno José Miguel Inzulza, que terminó siendo un cómplice del chavismo, sino el uruguayo Luis Almagro, que contra todo pronóstico se ha erigido en un crítico feroz del madurismo y sus constantes ataques a la democracia. En unas recientes declaraciones, tras la suspensión de la recogida de firmas para permitir el revocatorio, el Secretario General de la OEA llamó a los países de la región a tomar "acciones concretas para defender la democracia", dado su convencimiento "del rompimiento del sistema democrático". También dio un paso más en su intento de aplicar la Carta Democrática al señalar que "sólo las dictaduras despojan a sus ciudadanos de derechos, desconocen el legislativo y tienen presos políticos".

Su actitud es posible por las transformaciones operadas en la región. El fin del proyecto hegemónico cubano venezolano de ámbito regional es evidente. Los nuevos gobiernos de Argentina y Brasil han supuesto un cambio cualitativo en la forma de afrontar el problema venezolano. Del silencio (y hasta la complicidad) de Cristina Fernández y Dilma Rousseff se ha pasado a la actitud mucho menos permisiva de Muricio Macri y Michel Temer. Y quien dice Fernández y Rousseff también dice Kirchner y Lula, por no mencionar a José Mujica y otros mandatarios latinoamericanos. Si bien Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega siguen siendo férreos defensores del régimen, sus voces suenan mucho más débiles y más aisladas que en el pasado.

En esta ocasión, y con una rapidez inimaginable en el período anterior, 12 de los 35 países que integran la OEA mostraron "su profunda preocupación" por la decisión del CNE de postergar el revocatorio. Lo importante de este comunicado es que 10 gobiernos latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala, México, Perú y Uruguay) junto a Canadá y Estados Unidos, sospechosos habituales de intentar deponer al chavismo, se han negado a justificar lo injustificable. Por eso el texto concluye que: "La decisión del Poder Judicial de prohibir la salida de territorio venezolano de los principales líderes de la oposición... afecta la posibilidad de establecer un proceso de diálogo entre el Gobierno y la oposición, que permita una salida pacífica a la crítica situación que atraviesa esa hermana nación".

[[QUOTE:En caso de producirse la salida de Maduro, no sería descartable un Gobierno militar de transición que permita la convocatoria de nuevas elecciones]]Almagro abunda precisamente en este punto cuando considera definitivamente acabada la misión de mediación de UNASUR integrada por Leonel Fernández, Martín Torrijos y José Luis Rodríguez Zapatero. Para el responsable de la OEA, la misión enviada por Ernesto Samper ha terminado ayudando involuntariamente al Gobierno de Maduro en sus intentos de impedir que el referéndum revocatorio se celebre antes del 10 de enero de 2017, lo que podría provocar la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales.

Mientras Almagro habla claramente de dictadura, muchos latinoamericanos siguen callando frente a lo que ocurre en Venezuela. Las múltiples denuncias de golpe por el juicio político contra Rousseff se han convertido en clamoroso silencio en todo lo que respecta a la mal llamada revolución bolivariana. Pese a ello, el régimen chavista está viviendo su crisis final. El intento ilegal de Maduro y los suyos de perpetuarse en el poder puede tener éxito o, por el contrario, puede saldarse con su salida. En este último caso no sería descartable un Gobierno militar de transición que permita la convocatoria de nuevas elecciones. Por el contrario, de concretarse la continuidad del chavismo, con o sin Maduro al frente, el gobierno "popular" habrá devenido lisa y llanamente en una vulgar dictadura, cada vez más aislada internacionalmente.

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Carlos Malamud

El resultado tan ajustado del plebiscito por la paz en Colombia ha supuesto una enorme sorpresa. Si bien las encuestas pronosticaban un amplio triunfo del SÍ, la realidad fue muy distinta a la prevista. Por unos pocos miles de votos el NO finalmente triunfó. Con el 99,98% de votos escrutados la diferencia fue de casi 64.000 papeletas o tan solo medio punto porcentual, lo que supone un duro revolcón para el Gobierno de Juan Manuel Santos, pese al apoyo unánime que le había prestado la comunidad internacional.

La participación fue muy baja, menos del 38%. En las regiones costeras las fuertes lluvias matutinas limitaron la votación. Pero también las previsiones demoscópicas, el excesivo triunfalismo de la campaña del SÍ y una cierta soberbia de sus propuestas provocaron una cierta desmovilización de una parte del electorado. En Bogotá, por ejemplo, si bien se impuso el SÍ, la victoria fue muy ajustada y el más del millón de votos del NO explican en buena medida su triunfo final.

[[QUOTE:La participación fue muy baja, menos del 38%. En las regiones costeras las fuertes lluvias matutinas limitaron la votación]]El resultado muestra claramente la profunda insatisfacción de una parte importante del pueblo colombiano con los acuerdos negociados en La Habana. El mensaje de los partidarios del NO acerca del exceso de impunidad caló profundamente y junto al elevado rechazo que suscitan las FARC en Colombia explican en buena medida el resultado finalmente alcanzado. Tampoco se debe olvidar el impacto del mensaje del miedo de la campaña del presidente Uribe, como por ejemplo el hecho de que Colombia estaba girando hacia una economía socialista.

La distribución geográfica del voto no fue homogénea. El NO se impuso en los departamentos del centro del país y en el eje cafetero, mientras en los departamentos del Pacífico y el Atlántico y en los fronterizos triunfó el SÍ. La primera lectura no permite decir que los territorios más golpeados por las FARC votaron en contra de los acuerdos, sino que encontramos resultados contradictorios, incluso dentro del mismo departamento.

La incertidumbre planea ahora sobre Colombia. ¿Qué pasará con los acuerdos, ya que el resultado del plebiscito no es vinculante para el Gobierno? ¿Habrá una renegociación o volverá la guerra, algo que parece poco probable? ¿Qué hará el Gobierno a partir de ahora y que decisión tomarán las FARC? El ex vicepresidente Francisco Santos, uno de los portavoces del NO, pronunció unas palabras sumamente conciliadores una vez conocido el resultado. En su interpretación los acuerdos son válidos en términos generales aunque necesitan ligeros retoques y envió un mensaje de tranquilidad y confianza a las FARC, para que continúen el proceso de conversión en partido político.

En este sentido, la sensación que se vive en Colombia es de un menor catastrofismo a la que existe en el resto del mundo, al menos a la idea de debacle total que transmiten los principales medios internacionales. Frente a los titulares de ciertos periódicos europeos y latinoamericanos de que "Colombia dijo NO a la paz", dentro del país se abre paso la idea de que es necesario reconfigurar los acuerdos y llegar a nuevos puntos de convergencia. Si bien la idea del perdón no terminó de calar en toda la sociedad, sí hay margen para seguir avanzando en la construcción de la paz y crece la idea de que todavía es posible alcanzar un pacto nacional para zanjar el conflicto con las FARC.

[[QUOTE: Dentro del país se abre paso la idea de que es necesario reconfigurar los acuerdos y llegar a nuevos puntos de convergencia]]Las lecturas de urgencia que se pueden hacer de los resultados del plebiscito deben tener en cuenta que en él no sólo se dirimía el futuro de los acuerdos sino también eran una especie de primarias de cara a las elecciones presidenciales de 2018, y aquí el gran triunfador fue el Centro Democrático de Álvaro Uribe. Por el contrario, entre los grandes derrotados están las empresas encuestadoras. Al mismo tiempo, el resultado es un importante mensaje para el ELN y para la negociación que se va a tener con ellos.

La cuestión de fondo tiene que ver con el futuro del proceso. Todo indica, a la vista de los mensajes de unos y de otros que el proceso deberá ser reconducido. Más que un descarrilamiento del proceso parecería que sólo estamos frente a un tropezón. A partir de mañana todas las partes deberán volver a hablar. Algunas de las manifestaciones de las FARC, como sus pedidos de perdón o las declaraciones del sábado de que iban a utilizar sus recursos económicos para resarcir a las víctimas, llegaron tarde. Lo mismo se puede decir del mensaje del papa Francisco. Sin embargo, la paz sigue estando al alcance de los colombianos. Corresponde a ellos estar a la altura.

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Carlos Malamud

En su X Conferencia, la primera no realizada en la clandestinidad, las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) se han mostrado predispuestas a transformar su pesada y jerarquizada estructura militar en un moderno aparato político capaz de participar en la luchas electorales e institucionales ("la democracia burguesa"). Más allá de su voluntad, la gran duda es si serán capaces de reconvertirse de soldados en políticos.

Para ello tienen que vencer numerosos obstáculos, comenzando por el hecho de haber vivido durante largo tiempo al margen de la realidad. Esta situación ha condicionado toda su actividad y refuerza la omnipotencia actual de sus militantes. Estaba escrito a fuego en su catecismo que en el contexto de la guerra popular al poder se llegaba por la vía de las armas. La lógica imperante, a la que incluso se subordinaba la política, estaba recogida en el viejo adagio maoísta de que "el poder nace de la boca del fusil".

Paradójicamente los más encarnizados enemigos del actual proceso de paz, como Álvaro Uribe, Andrés Pastrana o Plinio Apuleyo Mendoza, siguen pegados a la misma lógica. Mendoza señalaba recientemente que "las FARC no van a dejar de lado el objetivo de llegar al poder". Pero, al tratarse de un objetivo común a todos los que se dedican a la política, la cuestión de fondo es si el movimiento surgido de las FARC contará con el respaldo popular suficiente y actuará según el marco legal establecido. De todos modos, una vez desmovilizado y desarmado, el movimiento insurgente nunca volverá a ser lo que era.

[[QUOTE:La cuestión de fondo es si el movimiento surgido de las FARC contará con el respaldo popular suficiente y actuará según el marco legal establecido]]La mencionada omnipotencia de los dirigentes y militantes guerrilleros, junto con su larga experiencia al margen de la realidad, se han vuelto a manifestar durante la X Conferencia al intentar bautizar al nuevo movimiento político como Frente Amplio para la Reconciliación de Colombia-Esperanza y Paz (FARC-EP), lo que implicaría mantener las siglas de la organización. Otros nombres barajados son: Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia y Partido Comunista Colombiano, aunque puede que se termine imponiendo Partido Popular.

Curiosamente no eran los viejos dirigentes quienes intentaban evitar la desaparición del mítico nombre fundacional sino algunos representantes de las nuevas generaciones. Como dijo un grupo de jóvenes guerrilleras: "Si cambia el significado de las palabras no tiene por qué haber problema". Para evitarlos, se ha decidido posponer la decisión final a una conferencia fundacional del nuevo partido a celebrar tras la desmovilización y el desarme de la guerrilla, probablemente en mayo del año próximo.

Es verdad, como sostienen diversos testimonios de los negociadores oficiales, que los dirigentes guerrilleros cambiaron su discurso durante los más de cuatro años de conversaciones en La Habana. Algo similar manifestó Ingrid Betancourt al referirse a dichas transformaciones. Según ella, de las declaraciones iniciales de los comandantes, "muy doctrinarias, cerradas, llenas de orgullo y casi prepotencia", o las de líderes como Timochenko "que no se arrepentían de nada", se pasó a las más recientes m

El cambio en el discurso no llegó a todos los jefes guerrilleros. Henry Castellanos Garzón, "Romaña", en una entrevista concedida a La Silla Vacía mostró la soberbia de la que hablaba Betancourt y la sensación de que eran ellos los que habían ganado la guerra. Tras llamar en varias ocasiones "mamita" a la periodista, clara señal de machismo, afirmó tajante: "En las FARC, nosotros estamos resueltos a no pagar ni un solo día de cárcel, no solamente para nosotros sino para el resto de la gente que estuvo dentro del contexto de la guerra y estuvo desarrollando una lucha". El creador de las "pescas milagrosas" llegó a justificar los secuestros, producidos en el marco de la "rebelión" para "conseguir las finanzas con el fin de sostener una lucha de que no teníamos" y consideró que ese tipo de crímenes está al margen de los delitos contemplados por el Derecho Internacional Humanitario. Sin embargo, los Acuerdos señalan que ese tipo de delitos cometidos "de forma sistemática o como parte de un plan o política" no serán amnistiados de ninguna manera.

El machismo de Romaña no es una seña de identidad personal sino de toda la organización. Es proverbial la falta de mujeres entre sus cuadros superiores y si quieren avanzar en una estructura paritaria deberán hacer un gran esfuerzo. Lo mismo a la hora de dar cabida a las nuevas generaciones. Los rígidos mecanismos de ascenso del pasado, unidos a estructuras verticalistas de mando y a una desconfianza atávica por la violación de las reglas de la clandestinidad dificultarán el funcionamiento cotidiano del nuevo partido.

[[QUOTE:Es proverbial la falta de mujeres entre sus cuadros superiores y si quieren avanzar en una estructura paritaria deberán hacer un gran esfuerzo]]Toda indica que este nuevo partido echará a andar rápidamente, pero los obstáculos para su consolidación serán enormes. Y si bien sus principales dirigentes son conscientes de algunos de estos problemas, quedan algunas dudas: ¿Mantendrán, en su nueva vida pública, los nombres de guerra por los que eran conocidos o recuperarán sus viejas señas civiles?, ¿qué pasará con las nuevas incorporaciones, con aquellas personas que no habían estado vinculadas a la lucha armada pero creen en el proyecto de las FARC? Otro tema de interés será el del liderato. ¿Los viejos jefes militares conservarán su poder dentro de la organización o darán entrada a caras nuevas, no contaminadas por el conflicto ni por el estigma de los crímenes cometidos en su transcurso?

Junto a los problemas organizativos hay otro muy importante, como el ganarse la confianza de los colombianos y hacer que su mensaje llegue a la sociedad. Hay que recordar sus bajos índices de confianza entre la opinión pública (su aprobación no supera el 3%) y la dificultad que eso implica en la lucha partidaria. Por eso, no les bastará una mayor implantación en las zonas rurales. Si quieren hacer política en serio deberán desembarcar en las ciudades, con estructuras ágiles, cuadros renovados y un mensaje claro. Éste es su mayor desafío. Su futuro éxito dependerá de que sean capaces de hacer frente a los retos planteados. El camino de las FARC a la paz pasa por la política, pero no será un tránsito sencillo.

Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

El rechazo mayoritario de la sociedad colombiana a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a sus métodos violentos no es ninguna novedad. Durante largos años los estudios de opinión repetían machaconamente que los índices de aprobación de la organización insurreccional rondaban el 2 o el 3%. Con esos antecedentes, y en los momentos decisivos del proceso de paz de La Habana y a poco tiempo de la convocatoria del plebiscito para aprobar lo acordado no sorprende que una parte importante de la ciudadanía acepte de buen grado el discurso tremendista del expresidente Álvaro Uribe y sus más exaltados seguidores.

El enfrentamiento de Uribe con el presidente Juan Manuel Santos es abierto y total. Una a una se han ido cerrando todas las puertas para el diálogo. Es más, desde las filas uribistas desde hace tiempo que se difunde la versión de que la paz "santista" entregará el país al castro-chavismo y que en el fondo Santos y Nicolás Maduro representan la misma cosa. Por eso es crucial saber si la negativa al proceso de paz se terminará finalmente imponiendo entre la población.

El expresidente César Gaviria, coordinador de la campaña por el sí en el plebiscito, se muestra totalmente contundente cuando afirma que "la gente tiene que saber que si gana el no seguirá la guerra". Ésta es una cuestión crucial para conocer la determinación que finalmente decidan tomar muchos colombianos. ¿Podrá imponerse el hastío a la guerra y la necesidad de pasar página al deseo de enviar a la cárcel a los máximos responsables de los crímenes cometidos por la guerrilla e impedir su participación activa en la vida política?

[[QUOTE:Una a una se han ido cerrando todas las puertas para el diálogo entre Uribe y Santos]]En torno a la afirmación de Gaviria se ha planteado una gran discusión en Colombia. Mientras desde el Gobierno se señala que su derrota en el plebiscito implicaría la ruptura total de los acuerdos y la vuelta a la guerra, el uribismo insiste en que esto sólo implicaría reanudar la negociación con otras premisas y sin impunidad. Esta última palabra se ha convertido en el mantra de quienes se oponen a la actual negociación y buscan la sumisión militar o política de las FARC, extremo al que la dirigencia de la organización armada se opone radicalmente y que tanto ha condicionado el resultado de las negociaciones de La Habana.

Las primeras encuestas daban el triunfo al no, aunque las últimas mediciones, como las de El Tiempo o Gallup ya mostraban la recuperación del sí, que ya había comenzado a situarse por encima del voto negativo. Según Gallup, el 67,5% de los colombianos votaría a favor de los acuerdos de paz, mientras un 32,5% los rechazaría, con una participación algo inferior al 50% del censo electoral. El resultado final dependerá de la capacidad de cada campo de movilizar a sus seguidores, teniendo presente que muy probablemente la asistencia a las urnas no será demasiado alta. Es más, los incentivos para votar de una parte considerable de la población urbana no son demasiado elevados, al contrario de lo que ocurre en el medio rural.

El resultado de Gallup va en la misma línea que la última medición de El Tiempo, del 18 de agosto pasado, que da la victoria al sí por el 32,3% de los votos, frente al 29,1% del no. Esta encuesta periódica ha mostrado una gran volatilidad en las últimas dos semanas, alternando las subas de unos con el descenso de los otros, lo que implica que hay una gran cantidad de electores que todavía no ha tomado su decisión definitiva. Una encuesta de Ipsos de la semana pasada apuntaba a un rechazo de los acuerdos de paz del 50% frente a una aprobación del 39%.

[[QUOTE:Todo indica que el no tendría un piso en torno al 30%, pero que es el sí el que tiene más posibilidades de crecer]]Todo indica que el no tendría un piso en torno al 30%, pero que es el sí el que tiene más posibilidades de crecer. Obviamente, la concreción de esta tendencia dependerá del formato final que adopten los acuerdos y del cumplimiento de lo establecido por la Corte Constitucional, que estableció que antes de la realización del plebiscito las FARC deben haber dejado las armas. Según la Corte, "es apenas natural, que el grupo armado ilegal con quien se negoció el contenido del Acuerdo deponga el uso de las armas y de la violencia como paso previo y obligatorio a la refrendación popular".

Será importante ver en las próximas semanas la postura que adopten los distintos actores políticos y sociales frente a la votación por la paz. De ahí que la tibia postura de la Confederación Eclesiástica colombiana llame la atención. En lugar de apoyar la paz sin paliativos ha preferido lavarse las manos y pedir que se participe de un "modo responsable" y con un "voto informado".

Durante la campaña la movilización de los sentimientos primarios tendrá un papel destacado. El uribismo apelará al rechazo de la población frente al terrorismo y sus consecuencias e insistirá en su mensaje de que los responsables de los crímenes cometidos deben ser castigados, de modo que no halla impunidad. Por su parte el Gobierno pondrá el acento en los beneficios de la paz y, como apuntaba César Gaviria, que un triunfo del no supondría el retorno de la guerra.

La esperanza en el sentimiento antibélico de los colombianos es la principal baza del presidente Santos para llevar adelante su apuesta por la paz. El problema radica básicamente en que el voto por el sí implica una alta dosis de perdón, algo mucho más difícil de lograr que el rechazo lineal a la paz conseguida en las negociaciones de La Habana.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

En las últimas jornadas se han conocido en Nicaragua y Venezuela sendos ataques contra la oposición política con el único objetivo de garantizar la continuidad de los gobernantes. Todo esto se ha producido aún a costa de tensar hasta lo inimaginable la estabilidad institucional y el futuro democrático de los dos países.En Nicaragua, la justicia electoral ha decidido despojar a los parlamentarios de la oposición de los escaños que estaban en su poder. En Venezuela, el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) ha pedido ilegalizar a la MUD (Mesa de la Unidad Democrática) por un supuesto fraude cometido en el proceso de recogida de firmas para la convocatoria del referéndum revocatorio.

Pese a las grandes diferencias existentes entre estos dos procesos políticos hay algunos puntos en común entre los presidentes Daniel Ortega y Nicolás Maduro, comenzando por su frontal desprecio a los derechos de las minorías (o incluso de las mayorías cuando no son las que los sostienen) y su predisposición a vulnerar la legalidad, aunque sea la propia.

[[QUOTE:Nos enfrentamos a la entera corporación judicial sometida a la voluntad presidencial y actuando sistemáticamente en esa dirección. Con este respaldo, ¿cómo no se van a vulnerar las leyes de forma sistemática?]]En ambos casos, el Poder Judicial en sus distintas instancias y manifestaciones está claramente subordinado al Ejecutivo. No se trata de que uno, dos o más jueces sean afines al Gobierno y redacten sentencias en su defensa. Nos enfrentamos a la entera corporación judicial sometida a la voluntad presidencial y actuando sistemáticamente en esa dirección. Con este respaldo, ¿cómo no se van a vulnerar las leyes de forma sistemática y con total impunidad?

En Nicaragua, los diputados opositores fueron electos en 2011, pero el Consejo Supremo Electoral (CSE) recién ahora decide separarlos de sus cargos. Se supone que la justicia electoral debe velar por el buen desarrollo de las elecciones, evitando el fraude, el ventajismo del Gobierno, la mala financiación de las campañas y otras cuestiones semejantes. Ahora bien, el funcionamiento interno de los partidos políticos, la adhesión o no de sus militantes, cargos electos o parlamentarios a las autoridades partidarias no debería formar parte de su labor.

Esto es al menos lo que se puede leer en la web del CSE, en el apartado en que se detalla minuciosamente su "misión": "Organizar, dirigir y supervisar las elecciones, plebiscitos y referendos de acuerdo a la Constitución Política de la República de Nicaragua, la Ley Electoral y Resoluciones dictadas por el Pleno del Consejo Supremo Electoral, garantizando transparente y eficientemente el ejercicio del derecho al voto de manera justa y competitiva".

En Venezuela, Jorge Rodríguez, destacado militante del PSUV y hermano de la ministra de Exteriores, impulsó la solicitud de "la cancelación de la inscripción del partido político MUD por estar incurso en el más gigantesco fraude electoral que haya conocido la historia". Basó su pedido en ciertas irregularidades cometidas durante el proceso de recolección de firmas, como la inclusión de fallecidos, inhabilitados políticos y menores de edad.

Se da la circunstancia de que la oposición logró validar ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) casi 410.000 firmas de las 1.300.000 recolectadas a finales de abril. Esta cantidad supone el doble de lo exigido para comenzar el proceso que ponga en marcha el revocatorio, pese a las innumerables trabas impuestas por un CNE subordinado al Gobierno. Así, por ejemplo, se le dio un plazo de sólo cinco días, con ocho horas diarias de atención, para validar el 1% de las firmas de cada uno de los 24 estados, y con escasos medios técnicos a su disposición. Por supuesto con un acceso mucho más difícil en los territorios con dominio opositor.

Lo absurdo del caso es que si la oposición fue capaz de recolectar más de 1,3 millones de firmas y validar más de 400.000 en un tiempo récord tenga que recurrir al fraude para alcanzar sus metas. El objetivo de la jugada es claro, ilegalizar a la MUD y, de paso, impedir la celebración del revocatorio. Y todo esto mientras hay una negociación en curso entre el Gobierno y la oposición, teóricamente avalada por Maduro, para reconducir la terrible crisis política y económica que sacude al país.

[[QUOTE:Ni Ortega ni Maduro tienen el menor empacho en vulnerar la legalidad y la Constitución para mantener sus privilegios y perpetuarse en el poder]]En 1979 la Revolución Sandinista permitió la destitución de Anastacio Somoza. De este modo concluía un régimen cleptocrático y nepotista, estructurado en torno a los negocios familiares del clan Somoza. Hoy la abismal distancia que entonces separaba a Daniel Ortega y Anastacio Somoza parece haber desaparecido. Ortega se asemeja cada vez más a una mala caricatura de Somoza. La corrupción ha vuelto a Nicaragua y los negocios de la familia presidencial son cada vez más evidentes. La primera dama Rosario Murillo es a su vez portavoz del Gobierno, con el título de Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, que le permite una alta exposición pública, política y mediática.

A la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), de 2015 en Costa Rica, Ortega asistió junto a Rosario Murillo (canciller en funciones), Luciana y Camila Ortega Murillo (asesoras presidenciales), y el primogénito Rafael Ortega Murillo (asesor con rango de ministro). Otro hermano, Laureano Ortega Murillo es asesor presidencial para inversiones y controla la mayor parte de los negocios con Rusia y China, incluyendo los tratos con Wang Jing para la construcción de un canal bioceánico.

La deriva autoritaria de los gobiernos de Nicaragua y Venezuela es creciente y preocupante. En Venezuela el desprestigio del Gobierno es casi total, algo que todavía no ocurre en Nicaragua. Ni Ortega ni Maduro tienen el menor empacho en vulnerar la legalidad y la Constitución para mantener sus privilegios y perpetuarse en el poder. Pese a ello, o quizá por ello, el futuro político y penal de ambos es sumamente complicado.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

En una reciente entrevista, Juan Carlos Monedero, ex líder de Podemos y todavía uno de sus principales referentes intelectuales, acusó al PP (Partido Popular) de estar latinoamericanizando España con la colaboración del PSOE (Partido Socialista Obrero Español). Si bien Monedero se refería a las políticas de austeridad aplicadas desde el Gobierno, no deja de llamar la atención tal afirmación a la vista de las estrechas relaciones que una parte importante del equipo fundador de Podemos ha tenido y sigue teniendo con América Latina, incluyendo a Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

Los lazos de todo tipo con los países de la órbita bolivariana son lo suficientemente conocidos como para extenderme al respecto una vez más. En este sentido, Iglesias afirmaba un par de semanas antes de las elecciones generales del 26 de junio que "Podemos tiene rasgos peronistas" y que éstos son consecuencia de la lectura de Ernesto Laclau. En la misma ocasión también admitió su admiración por Jorge Bergoglio, el papa argentino de notorias raíces justicialistas.

Esa constante afinidad y cercanía con la política latinoamericana se volvió a poner en evidencia durante la jornada electoral del mes pasado. Con la vista puesta en los excelentes resultados electorales que pensaban obtener, incluyendo el más que probable segundo puesto (e incluso la posibilidad de amenazar las posiciones del PP), la dirigencia del partido invitó a una nutrida delegación internacional de agrupaciones de izquierda y movimientos sociales, con una destacada presencia de políticos y activistas latinoamericanos.

[[QUOTE:Iglesias afirmaba un par de semanas antes de las elecciones generales del 26 de junio que "Podemos tiene rasgos peronistas" y que éstos son consecuencia de la lectura de Ernesto Laclau]]Uno de los máximos referentes presentes fue Axel Kicillof, exministro de Economía del último gobierno kirchnerista, que estuvo acompañado por su correligionario Diego Mansilla, diputado del parlamento del Mercosur por el Frente para la Victoria (FPV). Entre los restantes participantes destacan ampliamente por su renombre Veronika Mendoza, candidata del Frente Amplio a las últimas elecciones presidenciales peruanas, y Piedad Córdoba, exsenadora colombiana de reconocidas afinidades con las FARC.

Según algunas versiones periodísticas también hubo representantes de los gobiernos de Evo Morales y Rafael Correa, muy próximos a las posiciones de Podemos, aunque no se conoce exactamente la identidad de todos los integrantes de la comitiva internacional. Otros dirigentes presentes en Madrid para tan connotada ocasión fueron Sebastián Depolo, coordinador nacional del partido chileno Revolución Democrática, y el político argentino Juan Monteverde, del partido Ciudad Futura. Al margen de los latinoamericanos destacó el eurodiputado francés Jean-Luc Mélenchon, del Partido de Izquierda, y una representación de Syriza.

Todos los observadores internacionales que acompañaron a Podemos el día de las elecciones manifestaron su respaldo al partido de Pablo Iglesias y su absoluta confianza en su triunfo electoral. De hecho, en las numerosas intervenciones que tuvieron durante el domingo 26 de junio a través de las redes sociales aparecían muy confiados en el futuro político de Podemos y se mostraban sonrientes junto a sus principales líderes.

La peruana Veronika Mendoza apuntó que con su presencia agradecía el apoyo recibido de Pablo Iglesias durante la campaña electoral por la presidencia de su país. Un comunicado de su partido, el Frente Amplio, señalaba que el viaje le serviría para aprender de Podemos "su experiencia en la construcción de una agrupación vinculada a la gente de a pie, su proceso de confluencia político y su proyección generacional como partido renovador de la izquierda contemporánea".

[[QUOTE:Para obtener un buen aprovechamiento de la relación iberoamericana hay que cultivarla de forma constante como está haciendo Podemos]]Llama la atención la identidad de algunos de los invitados, como el exministro Kicillof. En estos momentos el kirchnerismo, comenzando por la propia Cristina Fernández, está sometido a sólidas acusaciones de corrupción que salpican a los más altos niveles y pueden acabar con muchos de sus principales líderes condenados por la justicia. El énfasis puesto por Podemos contra la corrupción durante su campaña electoral contrasta abiertamente con el respaldo que sigue ofreciendo a unos dirigentes políticos salpicados abiertamente por escándalos muy sonados de apropiación de fondos públicos. En este sentido sería conveniente que Podemos comenzara a ser más crítico con aquellos partidos y movimientos latinoamericanos afines a los que lo atan sólidos lazos personales e ideológicos. Los casos de Argentina y Venezuela son los principales ejemplos, pero no los únicos.

A medida que iba avanzando el escrutinio y se iban conociendo datos reales de la votación, las caras de los representantes internacionales se fueron contagiando del desánimo de los líderes de Podemos y sus seguidores, fiel reflejo de su mal desempeño electoral. Desde la perspectiva de la relación de España con América Latina hay que dejar constancia del esfuerzo que está haciendo el partido de Iglesias para sacar provecho de unos lazos estrechos y permanentes. Para obtener un buen aprovechamiento de la relación iberoamericana hay que cultivarla de forma constante como está haciendo Podemos.

Contactos, viajes, mensajes de apoyo, en definitiva una interacción permanente entre los dos lados del Océano Atlántico. La asociación con Verónika Mendoza es fiel reflejo de esta realidad. En síntesis, se observa una política clara de Podemos respecto a la región y a sus potenciales socios, algo de lo que deberían tomar buena nota los restantes partidos políticos españoles, comenzando por el PSOE, a quien le quita abiertamente potenciales aliados, pero sin olvidar al PP y a Ciudadanos.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

La esperpéntica acción de José López al intentar introducir casi nueve millones de dólares a través de los muros de un convento de clausura ha mostrado el verdadero rostro del kirchnerismo y su vinculación con un extendido esquema de corrupción. Durante mucho tiempo se ha querido vender a través de un relato bien estructurado que kirchnerismo y progresismo eran sinónimos y que el matrimonio Kirchner era la punta de lanza del socialismo del siglo XXI en Argentina.

Para todos aquellos que no lo sabían, o no lo querían saber pese a las incontables evidencias, el populismo instalado durante 12 años en Argentina tenía entre sus objetivos el enriquecimiento de sus principales dirigentes y allegados. El kirchnerismo no rechazó el sistema capitalista porque era un capitalismo de amigos.

Pese a su nombre y apellido corrientes, José López no era un cualquiera en la estructura kirchnerista. Era un auténtico pingüino que acompañó a Néstor Kirchner en la gobernación de Santa Cruz como responsable de las obras públicas provinciales. Tras el desembarco K en la presidencia, ocupó cargos relevantes en el ministerio de Obras Públicas durante 12 años y siempre tuvo línea directa con el matrimonio presidencial. Salvo que fuera un agente plantado por la KGB durante la Guerra Fría es muy difícil calificarlo de infiltrado en el movimiento social y popular, como apuntó una Hebe Bonafini cada vez más desconectada de la realidad.

[[QUOTE:El peronismo actual no se parece en nada al de comienzos del siglo XXI, cuando decidió virar al populismo bolivariano tras el gran abrazo de Hugo Chávez y Fidel Castro]]Las fotos de fardos repletos de billetes de 100 dólares fueron una bofetada para muchos argentinos que aún recuerdan escenas similares en un antro propiedad de Lázaro Báez, otro millonario hecho a sí mismo y también salido de las entrañas kirchneristas. Ahora bien, el episodio del convento puede suponer un antes y un después en la trayectoria política de Cristina Fernández y en sus pretensiones de volver al poder. A partir de aquí todo indica que podría haber comenzado el declive del kirchnerismo, un grupo condenado a convertirse en un referente residual en la vida política argentina.

El Frente para la Victoria (FPV), denominación oficial del peronismo kirchnerista, ha visto cómo su fuerza parlamentaria continúa menguando inexorablemente. Tanto en el Congreso como en el Senado nacionales muchos han roto la disciplina partidaria y algunos más podrían hacerlo en un futuro próximo. En el Parlasur (Parlamento del Mercosur), López es el segundo diputado regional afectado por escándalos de corrupción. La primera fue Milagro Sala, dirigente kirchnerista de Jujuy, que lleva tiempo encarcelada por distintas causas. Los esfuerzos bolivarianos por convertirla en una perseguida política han fracasado de forma notoria.

La imagen de Cristina Fernández no deja de caer, junto con sus opciones de futuro y las de su hijo Máximo. Un 63% de los argentinos cree que ella estaba al tanto de lo ocurrido y que la corrupción no era ajena ni a su Gobierno ni al FPV. De ahí que uno de los principales temas de discusión sea el futuro político del kirchnerismo y de sus más connotados dirigentes, especialmente aquellos que no se han distanciado de la señora, como Axel Kicillof. En relación directa con todo esto está la actitud del peronismo y su reorganización, así como su impacto sobre el actual gobierno y su continuidad, con el obvio trasfondo de las elecciones de medio término de 2017.

Señalaba en noviembre pasado, tras la victoria de Mauricio Macri en la segunda vuelta, las dificultades de Fernández para mantenerse como referente político y retornar triunfal a la presidencia en 2019. Su alejamiento del poder, la pérdida del control de los resortes del Estado, comenzando por los presupuestos y siguiendo por los medios de comunicación, advertían lo peor. Si bien entonces mantenía ciertas expectativas y buena parte del peronismo tradicional seguía condicionada por las mismas conductas serviles repetidas durante 12 años, hoy las cosas han cambiado y los mecanismos de ciega obediencia o de deferencia se han quebrado o están a punto de hacerlo.

Muchos referentes peronistas, incluyendo gobernadores o ex gobernadores, ya hablan abiertamente del fin del kirchnerismo. La pérdida del miedo de unos facilita el de los otros y así sucesivamente. Pero a diferencia de momentos anteriores no será sencillo reconstruir el peronismo ni encumbrar nuevos liderazgos. El peronismo actual no se parece en nada al de comienzos del siglo XXI, cuando decidió virar al populismo bolivariano tras el gran abrazo de Hugo Chávez y Fidel Castro.

[[QUOTE:Un 63% de los argentinos cree que Cristina Fernández estaba al tanto de lo ocurrido y que la corrupción no era ajena ni a su Gobierno ni al FPV]]Bajo el impacto del viento de cola de los prodigiosos precios de las materias primas, centenares de miles de argentinos salieron de la pobreza y se incorporaron a las clases medias. Y si bien no sabemos a ciencia cierta su número, ya que otra de las virtudes de la "década ganada" fue el falseamiento sistemático de las estadísticas con fines políticos, sí conocemos sus nuevas demandas y exigencias al gobierno y a la dirigencia de los partidos. Entre ellas, su menor tolerancia a la corrupción. Brasil y Guatemala son dos casos del fenómeno, pero no los únicos.

El suceso, por llamarlo de alguna manera, de los dólares de López y el declive del kirchnerismo hasta su probable desaparición muestra que en política no hay atajos. Mucha gente bienintencionada quería construir una opción de izquierda progresista, defensora de las libertades y de la igualdad social, aunque también hubo numerosos oportunistas ansiosos de medrar. Unos y otros se subieron al tren del populismo kirchnerista, contemplado como una poderosa arma de futuro. Pero la realidad es más terca que la utopía y más allá de las promesas la corrupción del régimen los condujo al fracaso más estrepitoso. Pensar que Chávez o los Kirchner iban a construir el socialismo del siglo XXI era tanto como creer que el rey desnudo estaba ataviado con ricas telas y bordados.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

Ante el escrutinio de infarto que está teniendo lugar en Perú es evidente que la antinomia fujimorismo/antifujimorismo está plenamente vigente. Dentro de esta disyuntiva parece predominar el último. Al igual que su contraparte se trata de un conglomerado heterogéneo de personas, grupos e intereses que tienen su referencia inmediata en sucesos ocurridos durante el mandato de Alberto Fujimori, hace más de 20 años. Para los fujimoristas sus recuerdos se anclan en la estabilidad económica y la erradicación de la hiperinflación, un nefasto legado de Alan García, junto a la derrota de Sendero Luminoso en los años de plomo. Se da la circunstancia de que fueron las clases populares las más afectadas por ambos fenómenos, y de ahí la mayor receptividad del mensaje de Keiko Fujimori entre estos grupos.

Para los antifujimoristas, la memoria de aquel período se vincula directamente a la corrupción, la represión indiscriminada, la violación de los derechos humanos y la omnipresencia del "padrino" Vladimiro Montesinos. Los grupos que más sufrieron el recorte de libertades por el autoritarismo de Fujimori se oponen frontalmente al regreso de cualquier proyecto ligado a un pasado estimado lamentable e irrepetible.

En este contexto se celebró la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski (PPK). Hasta una semana antes de la elección las encuestas favorecían claramente a la primera, aunque en las últimas jornadas las diferencias se recortaron sensiblemente hasta llegar al empate técnico. Las razones del vuelco hay que buscarlas en el mejor desempeño de PPK en el segundo debate, en diversos errores mediáticos y políticos de la campaña de Keiko y en la intensa movilización del antifujimorismo.

[[QUOTE:Las razones del vuelco hay que buscarlas en el mejor desempeño de PPK en el segundo debate, en diversos errores mediáticos y políticos de la campaña de Keiko y en la intensa movilización del antifujimorismo]]Cuando escribo esta ventana se han escrutado el 94,637% de los votos, con una diferencia del 0,298% o de 49.432 votos a favor de PPK. La diferencia es escasa, aunque las mesas por contar también, teniendo presente que algunas de ellas son votos del extranjero, donde se impuso de forma clara la candidatura de Peruanos por el Kambio o de zonas donde el predominio fujimorista no es tan claro. Este final tan apretado de la segunda vuelta no es muy diferente de lo ocurrido en otras elecciones recientes de América Latina, como en Argentina, Brasil o El Salvador.

Cuando se alcanzó al 90% del escrutinio y ante el estrechamiento progresivo de la diferencia entre ambos candidatos se pensó que aún era posible un cambio de tendencia que permitiera el triunfo de Fujimori. La idea se apoyaba en que buena parte de las mesas pendientes de escrutar correspondían a remotos distritos rurales más favorables a la candidata de Fuerza Popular. Sin embargo, hasta ahora no se produjo la reversión de la votación, lo que confirma el primer avance efectuado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) que daba ganador a PPK por un 0,80%.

Llegados a este punto cabría preguntarse si el colchón de casi 50.000 votos existente en este momento es suficiente. Muchos analistas estiman que dado el escaso margen de mesas que queda por procesar, incluyendo el 1,5% de actas impugnadas, estamos en un punto de no retorno. Sin embargo, todavía se impone cierta cautela a la hora de dar el resultado como definitivo.

[[QUOTE:En el caso de victoria de PPK habría que rechazar de plano una serie de comentarios que señalaban que había ganado el antifujimorismo y no Kuczynski]]En el caso de que se confirme la victoria de PPK habría que rechazar de plano una serie de comentarios tanto de la prensa peruana como de algunos observadores extranjeros que señalaban que había ganado el antifujimorismo y no Kuczynski. Se trata de una obviedad retórica que no explica nada. Primero, quien se presentó a la elección fue PPK y no el antifujimorismo. Segundo, lo que hicieron los contrarios a Keiko fue evitar su victoria. Y tercero, el antifujimorismo no ha funcionado, ni, más importante, funcionará como una coalición electoral que respalde al vencedor en el ejercicio de la presidencia.

Esto nos lleva al día después. ¿Qué apoyos buscará Kuzcynski para sacar adelante su Gobierno? Veronika Mendoza, la principal dirigente de izquierda, apuntó que votaría a PPK pero no respaldaría su gestión. Por otro lado, es el fujimorismo quien tiene una clara mayoría parlamentaria y es allí adonde con bastante probabilidad dirija su mirada el potencial triunfador electoral.

En este sentido habrá que ver si PPK utiliza el indulto a Alberto Fujimori como una moneda de cambio con los congresistas de Fuerza Popular para garantizar la gobernabilidad del país. Los desafíos del nuevo gobierno, lo ocupe quien lo ocupe, son considerables, comenzando por reequilibrar el crecimiento económico. La forma como se gestione la industria minera será clave para interpretar el rumbo futuro de la economía peruana.

[[QUOTE:¿Qué apoyos buscará Kuzcynski para sacar adelante su Gobierno?]]La lucha contra la delincuencia será otro tema sensible, dada la trascendencia que la sociedad le otorga a la falta de seguridad. Ambos candidatos prometieron mano dura, una más que el otro, pero sólo con más represión no se solucionará el problema. Habrá que ver si es posible o no poner en marcha un plan integral para combatir al narcotráfico y otras formas de crimen organizado.

En esta oportunidad el antifujimorismo logró frenar, una vez más, el retorno de su mayor enemigo al poder. Pero me temo que sea la última vez que esto ocurra. Primero, porque dentro de cinco años habrá muchos más votantes peruanos que no tengan recuerdo de los años de gobierno de Fujimori, o hayan nacido después de su dimisión. Pero, mucho más importante, porque de momento el fujimorismo, Fuerza Popular, es el único partido político del Perú que merece tal consideración.

Si el Frente Amplio, de Mendoza, quiere tener opciones de cara al futuro debe hacer un serio esfuerzo para construir estructuras partidarias, en un proceso similar al realizado por Keiko en el último quinquenio. Lo mismo se puede decir de las otras fuerzas políticas, sostenidas más en liderazgos individuales que en un proyecto colectivo. Si Perú quiere mejorar su sistema político y la gobernabilidad del país urge reconstruir su sistema de partidos, uno de los pilares de la democracia.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

En marzo pasado, el historiador italiano Loris Zanatta publicó en Il Mulino el artículo Un papa populista, reproducido en abril por la revista argentina Criterio. Zanatta insistía no solo en el carácter peronista de Jorge Bergoglio, sino también en la deriva populista de su pensamiento. Así señalaba que "para Bergoglio el peronismo encarna la saludable conjugación entre pueblo y nación en la defensa de un orden temporal basado en los valores cristianos, e inmune a los liberales... Bergoglio es hijo de una catolicidad embebida de antiliberalismo visceral, que se erigió a través del peronismo en guía de la cruzada católica contra el liberalismo protestante, cuyo ethos se proyecta como una sombra colonial en la identidad católica de América Latina".

La publicación de este artículo en Argentina prácticamente se ha superpuesto con la audiencia de casi dos horas que el papa Francisco concedió a Hebe Bonafini, dirigente de las Madres de Plaza de Mayo. Este encuentro suscitó una intensa discusión en torno a dos cuestiones: ¿cuánto influye Bergoglio en la política argentina? y ¿cuál es su relación con el Gobierno de Mauricio Macri?

Mientras la respuesta a la primera pregunta es intuitiva y depende del punto de observación, la segunda está llena de claroscuros, y desde que los dos compatriotas ocupan sus actuales cargos el vínculo no está siendo precisamente fluido. No ha habido ni una llamada de felicitación ni una carta cariñosa de un argentino a otro después de la elección presidencial. En el único encuentro oficial en el Vaticano, de 22 minutos de duración, la cara de circunstancia de Bergoglio era la suma de la elocuencia frente a un sorprendido Macri. Fue tal el clima vivido en esa reunión protocolaria que muchos no dudaron en calificarla cuanto menos de fría.

[[QUOTE:Esta falta de sintonía contrasta con los contactos más estrechos y constantes de Bergoglio con la expresidente Cristina Fernández]]Esta falta de sintonía contrasta con los contactos más estrechos y constantes de Bergoglio con la expresidente Cristina Fernández, que no perdía ocasión de peregrinar a Roma o a cualquier otro lugar del mundo, como La Habana, donde viajara Francisco. Y si bien tras el Cónclave que lo eligió papa, tanto Fernández como todo el núcleo duro kirchnerista insistieron en sus acusaciones de complicidad con la dictadura militar, rápidamente se produjo una rectificación luego convertida en obsecuencia.

Hebe Bonafini era una conspicua exponente de esa línea confrontacional. En 2007 señalaba que: "La basura va junta, Macri, [el general] Bendini y Bergoglio. Son de la misma raza y de la misma ralea. Son fascismo, son la vuelta de la dictadura. Son la dictadura misma. Los tres representan la dictadura". Pese a aceptar a regañadientes la postura oficial, rechazó una relación más fluida con su encarnizado enemigo de ayer. Sin embargo, a la vista de la actitud crítica del papa con el actual Gobierno decidió viajar a Roma y capitalizar políticamente el encuentro.

Eduardo de la Serna, coordinador de Opción por los Pobres, un grupo de curas cercanos a Francisco y a Cristina Fernández, pidió recientemente la renuncia de Macri. La comparación posterior del papa entre los conflictos sociales, económicos y políticos de Argentina y Venezuela (junto a Brasil y Bolivia) también debió ayudar a Bonafini a decidir sobre la conveniencia de su peregrinaje. Ya en Santa Marta le advirtió al papa de que "en cinco meses este Gobierno destruyó lo que hicimos en 12 años, hay mucha violencia institucional. Nosotros tenemos miedo, mucho miedo, a que algún loco suelto responda a esa violencia que nos están imponiendo". Más tarde, en otras declaraciones, dijo que encontró triste al papa por la situación actual de su país, que le recordaba el golpe que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955, y esperaba que no se repitiera algo parecido.

[[QUOTE:Hoy más que nunca es necesario un claro pronunciamiento del papa en defensa de la democracia argentina, aunque no apoye a su Gobierno]]El encuentro papal con Bonafini ha originado una intensa discusión. Jorge Fernández Díaz insistía en el daño que los gestos y palabras de Bergoglio hacen a Argentina. Y si bien en el debate se enfrentan los que rescatan al actual Gobierno con los defensores a ultranza de la gestión anterior, también están los que reivindican la labor de la Iglesia en el combate contra la pobreza o su rol pastoral frente a los que insisten en la laicidad del Estado y la primacía del individuo.

Luis Alberto Romero, un referente de la historiografía argentina actual, expuso su opinión en el artículo Macri en el camino de Canossa, que compara el peregrinaje del emperador Enrique IV para solicitar el perdón papal con la situación argentina. De modo concluyente señala que "Francisco... ha asumido muchas causas loables, pero siempre con un discurso anticapitalista y antimoderno que recuerda a Pío IX. Pero además, sigue siendo el padre Jorge, peronista, con más madera de político de provincia que de pastor curador de almas... Hoy, el padre Jorge confronta con Macri para medir quién tiene mayor peso en los barrios y en el discurso. En San Pedro atiende el juego grande y en Santa Marta, el chico. Allí quiere verlo a Macri jugando bajo sus reglas. Quiere que Macri haga su camino de Canossa".

Tras el triunfo de Macri surgió la pregunta de si iba a ser el primer presidente no peronista que terminara su mandato constitucional. Entre los distintos argumentos que esgrimí entonces para optar por una respuesta positiva estaba la existencia de un Papa argentino que, llegado el momento, optaría por el mantenimiento del orden institucional más allá de sus inclinaciones políticas y partidarias. Por ahora, y a la vista del escaso interés de Bergoglio por respaldar al gobierno democrático de su país, parecería que los hechos me llevan la contraria, aunque su anuncio en el Vaticano de que en julio próximo el partido de fútbol por la Paz se jugará en Argentina podría significar lo contrario. Por eso, hoy más que nunca es necesario un claro pronunciamiento del papa en defensa de la democracia argentina, aunque no apoye a su Gobierno.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Carlos Malamud

La situación en Venezuela se deteriora de forma creciente. Un desabastecimiento cada vez mayor unido a dificultades económicas en alza generan una espiral de descontento social. A esto se añade la intransigencia del gobierno y su rechazo a cualquier tipo de diálogo, todo lo cual ha forzado a la oposición a radicalizar su discurso y a propiciar movilizaciones callejeras. Para colmo, en los dos últimos meses, Nicolás Maduro ha perdido dos de sus más importantes aliados regionales, Argentina y Brasil, lo que aumenta su sensación de aislamiento internacional y, por tanto, su peligrosidad.

Al mismo tiempo se ha potenciado el nerviosismo en los ministerios de Exteriores latinoamericanos. Nadie sabe cómo podrá afectar a la región un desenlace violento de la crisis venezolana, pero resulta indudable que sus efectos serán importantes. De momento, mientras muchos miran para otro lado por aquello de la no injerencia en los asuntos internos de terceros países, hay otros, pocos de momento, que se preguntan qué hacer o cómo mediar, pese a que nadie tenga la respuesta correcta acerca de la naturaleza de una posible mediación.

[[QUOTE:Nadie sabe cómo podrá afectar a la región un desenlace violento de la crisis venezolana, pero resulta indudable que sus efectos serán importantes]]La iniciativa negociadora de Unasur no ha producido los efectos esperados. El viaje de los expresidentes Leonel Fernández (República Dominicana), Martín Torrijos (Panamá) y José Luis Rodríguez Zapatero (España) se movió entre las buenas palabras del Gobierno (aunque no más que eso) y los recelos de la oposición dada la manifiesta falta de neutralidad de Ernesto Samper, secretario general de la organización regional.

Ante la postura actual de Maduro, decidido a que no prospere el referéndum revocatorio y contrario a cualquier medida, por simple que parezca, impulsada por la Asamblea Nacional, sólo un relevo en la cúpula del Gobierno y la llegada de alguien más dialogante, permitiría avanzar mínimamente en la búsqueda de una solución de compromiso. Este razonamiento también es válido en relación a las duras manifestaciones efectuadas por Luis Almagro, secretario general de la OEA (Organización de Estados Americanos), que calificó a Maduro de "dictadorzuelo".

Se ha argumentado que con sus palabras Almagro condenó al fracaso cualquier posible mediación de la organización que dirige. En realidad, como se ha visto desde antes de las elecciones parlamentarias de diciembre pasado, tal posibilidad había sido totalmente descartada por el radicalismo del gobierno bolivariano, contrario a cualquier observación imparcial de los comicios y a cualquier presencia de la OEA en Venezuela. Con toda probabilidad Almagro utilizó un tono de extremada virulencia sabedor de que todos los puentes ya habían sido previamente dinamitados por el chavismo.

De forma paralela al aumento de la tensión se habla de una posible intervención militar. Antes que ello, se constata la existencia de divisiones en el seno de la FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana). Algunos argumentan que la línea de fractura discurre entre los partidarios de reprimir cualquier exceso de violencia popular y los seguidores del régimen. Sin embargo, es posible entrever la existencia de una tercer línea de acción, contraria a la permanencia de Maduro al frente del gobierno y del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela).

Es cierto que muchos militares han medrado a la sombra del poder en los largos años del chavismo. Que la corrupción infiltró poderosamente al estamento militar, a tal punto que muchos generales y otros altos mandos han sido vinculados al narcotráfico. Sin embargo, la posibilidad de perderlo todo, y con ello inclusive la libertad, podría decantar a algunos jefes y oficiales a tomar una solución drástica respecto al futuro de Maduro. Un tema importante sería qué hacer con él, dónde podría refugiarse.

[[QUOTE:Algunos argumentan que la línea de fractura discurre entre los partidarios de reprimir cualquier exceso de violencia popular y los seguidores del régimen]]Respecto a la participación en la represión, la línea roja estaría trazada por el tipo de intervención que se propicie desde el poder. La amenaza de víctimas mortales entre la población civil es algo que muchos uniformados no estarían dispuestos a asumir. Es evidente que la ejecución de maniobras militares no augura nada bueno y que sólo propicia tensar todavía más la cuerda.

Una solución destinada a interrumpir por la fuerza la continuidad del actual Gobierno tendría más visos de prosperar en el caso de que fuera acompañada por algunos dirigentes connotados del movimiento bolivariano, comenzando por aquellos que pudieron estar en su momento más cerca de Hugo Chávez. Con todo una medida de este tipo tampoco sentaría las bases de un acuerdo inmediato y definitivo entre las partes enfrentadas. Eso sí, podría permitir, en tanto exista voluntad de todos, el inicio de un diálogo que debería servir para sacar a Venezuela del estado de postración en la que actualmente se encuentra.

Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en la web Infolatam. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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Dilma Rousseff, Brasil, Derechos HumanosDeclaraciones como las del canciller brasileño, Antonio Patriota, siguen siendo preocupantes, porque indican el escaso interés de los gobiernos latinoamericanos frente a la transición cubana Continue reading