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Eliécer Ávila

Los cubanos necesitamos un movimiento nacional, independiente del Partido Comunista, para intentar plasmar nuestras ideas en el proyecto de Constitución Continue reading
Necesitamos una plataforma que recoja y contabilice las propuestas Continue reading
Jamás va a permitir el Partido Comunista que en Cuba se practique un periodismo incisivo y transparente Continue reading
El estado de salud del biólogo cubano Ariel Ruiz Urquiola, en huelga de hambre y sed luego de ser encarcelado por el régimen castrista, es crítico Continue reading
Los cubanos en la Isla van encontrando más vías para transmitir la realidad de lo que sucede en sus comunidades Continue reading
El limitado acceso a Internet puede utilizarse para que surjan nuevas vías de libre información desde la Isla Continue reading
"Había que verle la cara hoy. Va a estar entre la espada y la pared, entre el pueblo y la élite castrista" Continue reading
"Felicito a todos los miembros de la sociedad civil independiente cubana que se encuentran en Lima" Continue reading
El Gobierno cubano sataniza el auténtico poder del individuo sobre los medios de producción Continue reading
Las autoridades comenzarán a decomisar viejos modelos que se utilizan en la Isla Continue reading

Eliécer Ávila

El Gobierno comunista nunca ha vencido a la oposición, puesto que jamás ha competido con ella. Una cosa es apresar, reprimir,  golpear, difamar, expulsar de empleos y escuelas a quienes no repiten el libreto oficial y haber fusilado, pero otra muy distinta es vencerlos políticamente.

Durante décadas los dirigentes oficialistas de Cuba, incluyendo a sus máximos líderes, han evitado coincidir con los opositores en los mismos eventos, debates y espacios físicos o virtuales. Cuando ha sido imposible evitar esa cercanía, la mayoría de las veces explotan el encuentro con gritos y sabotajes, mientras que otras pierden en el terreno de las ideas ante sus contrincantes, por amplio margen.

A pesar de tantas iniciativas, alianzas, reuniones, declaraciones y proyectos alternativos que existen actualmente en el ecosistema político de la Isla es cierto que no se observa una incidencia directa de éstos en la realidad nacional, donde sigue imperando de forma absoluta la voluntad del Partido Comunista.

Ante este panorama, sería fácil concluir que se trata de un problema derivado de la incapacidad intelectual o la falta de atributos morales de cada persona que se ha opuesto al sistema a lo largo de la historia. Al menos eso quieren que pensemos desde el laboratorio del “aparato”.

Sin embargo, la realidad, enemiga acérrima de cualquier absolutismo, demuestra que en cada momento de la historia existieron brillantes cubanos, de todas las ramas del saber y la cultura, que alzaron sus voces y sacrificaron todo para lograr cambios democráticos, incluyentes y justos en la política del país.[[QUOTE:Muchos jóvenes desean participar en la vida pública nacional, unos proponen cambios más profundos que otros, pero prácticamente nadie quiere que Cuba siga estancada]]

Los tiempos que corren no son la excepción. Muchos jóvenes desean participar en la vida pública nacional, unos proponen cambios más profundos que otros, pero prácticamente nadie (incluyendo los que aún son parte del sistema) quiere que Cuba siga estancada en el lodazal en que hoy se encuentra.

Todos tratan de hallar un espacio para sus iniciativas, sea a través de una revista digital o de un movimiento político, pero fuera del escenario concreto donde se toman las decisiones trascendentales del país.

Las redes sociales, especialmente Facebook, los eventos que promueven algunas fundaciones, institutos y academias de la región, determinado sector del exilio, y alguna que otra “oreja” diplomática se han convertido en los receptores por excelencia del lenguaje, las propuestas, el carisma y las razones que se esgrimen con calidad y coherencia desde esta oposición diversa y creciente.

Mientras esto ocurre, en el interior de Cuba es el Gobierno quien, de forma privilegiada, se reúne cada mañana con los estudiantes de todas las enseñanzas, desde los círculos infantiles hasta las aulas de doctorado. Es el Gobierno quien decide qué van a ver, oír, y leer la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Ese mismo Gobierno, reconocido por todos los países del mundo, firma tratados y acuerda proyectos con Estados, empresas e instituciones internacionales pero -a diferencia de otras naciones- no permite que la oposición participe en la definición de esas políticas. También le impide ejercer su derecho a existir legalmente o estar representada en el Parlamento.

El Gobierno y la oposición llevan décadas jugando en canchas distintas. Poco importa si los líderes de la sociedad civil son honestos, dicen la verdad, asumen las consecuencias o proponen las mejores ideas para que Cuba prospere, si a quienes van dirigidas esas agendas y proyectos no puede escucharlos ni apoyarlos de forma segura y abierta.

La disidencia puede seguir colando goles en su propia cancha pero mientras los dirigentes comunistas sigan haciendo lo mismo en la suya, se trata de un juego monótono e improductivo, además de provocar que los espectadores (electores) abandonen los estadios mientras a cada lado del campo las escuadras se miran su propio ombligo.

Ese cubano que observa y se desespera desde las gradas no solo es el principal beneficiario de un mejor futuro, sino que constituye también la única fuerza que puede hacer posible una verdadera y sana competencia política en Cuba. Solo ese ciudadano puede lograr que de las diferencias entre ambos bandos broten las mejores soluciones.

La portería es el futuro y ya va siendo hora de que unos jugadores dejen de excluir a otros, porque al país le urge anotarse algunos tantos.

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Eliécer Ávila

Por estos días nació mi primera hija, Elisa, después de haber resistido el estrés y los avatares que como familia afrontamos durante los primeros meses del embarazo en Cuba.

Al principio tuvimos miedo, pues nadie logra desprenderse del todo de aquella propaganda omnipresente que afirma que en Estados Unidos cualquiera se muere por falta de atención médica. A pesar de los mensajes de aliento de amigos muy queridos, en el fondo teníamos la incertidumbre de cómo sería posible integrarnos en el sistema de salud y dar seguimiento al embarazo hasta el momento del parto. También nos preguntábamos qué pasaría después.

No tenemos estatus de refugiados, ni número de seguridad social, ni apoyo de organizaciones políticas o fundaciones, y mucho menos dinero suficiente para asumir por nuestra cuenta los gastos de todo el proceso. De inmediato nos dirigimos al centro de salud más cercano y allí nos dieron información acerca de lo que debíamos hacer en este caso. Después de rellenar tres formularios y de ser atendidos por dos secretarias ya estábamos enrumbados hacia la clínica que sería, a partir de entonces, nuestro centro hospitalario durante los próximos cuatro meses.

[[QUOTE:El costo del parto fue asumido por el Estado a través de Medicaid. Desde ese momento y hasta los cinco años parte de la cobertura médica de nuestra hija está cubierta a través de ese seguro]]El costo del parto fue asumido por el Estado a través de Medicaid. Desde ese momento y hasta los cinco años parte de la cobertura médica de nuestra hija está cubierta a través de ese seguro. Aparte de eso, recibimos ayuda alimentaria a través del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres (WIC, por sus siglas en inglés), también de carácter público y que busca ayudar a mujeres de bajos recursos.

Dado que no tenemos ingresos y estábamos accediendo al escalón más bajo de los estándares existentes para los servicios de salud, pensamos encontrarnos con una consulta elemental y probablemente desprovista de muchas comodidades que un seguro formal garantiza.

Nuestra sorpresa fue tremenda al entrar por las puertas del centro médico. La calidad de la infraestructura, donde cada detalle funciona, la extrema limpieza que proporciona un ambiente impoluto y la organización de los procesos internos del lugar nos hicieron sentirnos absolutamente seguros y confortables.

Cabe destacar que, en la inmensa mayoría de los casos, los pacientes que compartían por algunos minutos las salas de espera eran centroamericanos y afroamericanos, algunos acompañados de varios niños y en espera del próximo.

Más allá del aspecto material -los equipos actualizados, el acceso a internet, el instrumental en su mayoría desechable por seguridad- me he fijado en aquellas partes que todo sistema de salud del mundo debería tener en cuenta, y que no dudo que en algún momento formaron parte de las buenas prácticas del sistema sanitario cubano, antes de que tanto deterioro, recortes presupuestarios y falta de incentivos destruyeran la calidad de la atención hasta el nivel actual de desastre.

[[QUOTE:En la consulta todo fluye con naturalidad. Sin gritos en el pasillo, ni personas barriéndote los pies. Nadie fuma en la institución, y el lenguaje es extremadamente cordial]]Cada cita semanal es concertada con el paciente y su familiar para buscar la mejor conveniencia posible en días y horarios. Una vez que se fija, recibes por escrito la constancia. Cuando se acerca la fecha recibes un correo electrónico o un SMS como recordatorio. Además, existe la posibilidad de reprogramar la cita.

En la consulta todo fluye con naturalidad. Sin gritos en el pasillo, ni personas barriéndote los pies. Nadie fuma en la institución, y el lenguaje es extremadamente cordial, humano y respetuoso.

Cada paciente y su acompañante se encuentran a solas con el médico o la enfermera. Antes de cada pregunta importante consultan al paciente y nada se ventila fuera de ese marco. De hecho, ante cada pregunta importante los especialistas consultan al paciente si desea que su acompañante, aunque sea su esposo o esposa, esté presente. Si es necesaria alguna revisión todos abandonan la sala menos el médico.

Vivir este tipo de trato me hizo recordar cuando era un adolescente y me salieron dos moluscos en la rodilla y en el codo, me imagino de los baños en los ríos y presas estancadas. Saqué un turno bien difícil para dermatología y, mientras esperaba en la infinita cola del pasillo, de pie, a las 3 de la tarde y sin almorzar, salió la enfermera que me había tomado los datos y me llamó gritando: "¡El muchacho del campo, el de los granos!". Todos los presentes, incluyendo dos muchachas muy bonitas que yo había estado mirando, me buscaban entre la multitud para saber quién era "el de los granos". Ante el tercer llamado y sudando de la pena le contesté con otro grito a la señora: "Bueno, yo tengo un ojo de pescado, ¿seré yo?". A lo que ella me respondió: "Claro mongólico, ¿cuántos Eliécer Ávila del Yarey crees que hay aquí, mijito? ¡Dale!".

[[QUOTE:Cada paso del tratamiento, prueba de laboratorio o manipulación física, te lo explican detalladamente para que lo comprendas y entonces decidas si autorizas o no al médico a realizarlo]]Entre risillas entré a la consulta, en donde había tres cubículos y a mí me esperaban en el último para quemarme aquello. En el primero había una señora con las piernas abiertas; en el siguiente reconocí la voz de una compañera de clases que hablaba de una fiebre después de un legrado; y finalmente estaba un señor canoso, que me gritó: "¡Coño, tu eres el hijo de la China! A ver qué te pegaron". Todo esto en medio de las risas de los cubículos anteriores. Todo el pueblo sabía obras y milagros del que pasara por aquel hospital.

Cada paso del tratamiento, prueba de laboratorio o manipulación física, te lo explican detalladamente para que lo comprendas y entonces decidas si autorizas o no al médico a realizarlo. Tu cuerpo es un templo individual sobre el cual ejerces plena soberanía. Mucha gente de hecho rehusa ciertas prácticas tradicionales y opta por versiones naturalistas y hasta espirituales de ciertos métodos. Eso lo respetan al máximo, siempre advirtiéndote que actúas bajo tu responsabilidad.

No estábamos acostumbrados a tener opciones y nos costó elegir. Nunca nos habían preguntado en Cuba si deseábamos esto o aquello, si dábamos el consentimiento para que nos tocaran o incluso que nos examinaran.

[[QUOTE:No dudo de que en la Isla, al menos en lo que respecta al capital humano, hubiéramos tenido una atención aceptable]]Al venir de Cuba estamos acostumbrados a que, hasta en la salud, otros decidan por nosotros. No tenemos el control de lo que sucede y muchas veces ni siquiera podemos darnos cuenta de si ha habido alguna negligencia. En EE UU nos ha sucedido lo contrario y, a veces, ese respeto hacia el paciente puede ser agobiante para quien no está acostumbrado, aunque se termina aceptando.

No pretendo con este testimonio hacer una comparación integral entre los sistemas de salud de Cuba y EE UU. Se trata de nuestra experiencia personal y no dudo de que en la Isla, al menos en lo que respecta al capital humano, hubiéramos tenido una atención aceptable.

Mi deseo es que todos los cubanos podamos disfrutar dentro de la Isla de una verdadera calidad en la atención médica, como la que acabamos de conocer. Esto es algo que a mi juicio depende del Gobierno que impere en nuestro país y del sistema político y económico que construyamos.

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Eliécer Ávila

Este viernes concluyó su visita a Cuba la experta en Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Virginia Dandan. La conferencia de prensa que ofreció antes de partir alimentó las expectativas, luego de pasar varios días de intenso programa de reuniones y actividades “en el terreno”.

Sin embargo, en sus declaraciones la funcionaria filipina no hizo mención a la situación de los Derechos Humanos en la Isla, sino que se limitó a elogiar su sistema de cooperación internacional. De paso, aprovechó para lamentar las limitaciones del país para acceder a nuevas tecnologías debido al embargo estadounidense.

Su miopía analítica reavivó las críticas de muchos hacia los organismos internacionales vinculados –o no- a las Naciones Unidas (ONU). Una “burocracia” internacional que ya no responde a su sentido original y se ha convertido en palanca de influencia para que algunos Gobiernos manipulen sus mecanismos y a sus funcionarios.

Esta práctica tocó techo cuando las representaciones de Corea del Norte, Venezuela y Cuba presidieron el consejo permanente de DD HH en Ginebra. Que estos violadores confesos ocuparan tales responsabilidades no resulta lo más preocupante, sino que el resto del mundo lo aceptara sin presionar por su inmediata destitución.[[QUOTE:En sus declaraciones la funcionaria filipina no hizo mención a la situación de los Derechos Humanos en la Isla, sino que se limitó a elogiar su sistema de cooperación internacional]]Tras ese incidente, queda poco espacio para el asombro, pero la señora Dandan ha logrado agregar cuotas de indignación contra el organismo que representa. A pesar de ser una experta, se permitió hablar desde la desinformación sobre un Gobierno que no oculta -y hasta se enorgullece- de violar los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

A la experta le habría bastado una búsqueda en las redes sociales para encontrar evidencias de la situación que viven los cubanos. Hubiera visto los videos con turbas al servicio del Gobierno que gritan “abajo los derechos humanos” e imágenes de registros policiales donde se arroja la Declaración Universal a una bolsa de criminalística como “prueba” de actividad subversiva.

Si antes de llegar a Cuba, Dandan no tuvo tiempo de revisar internet, con tan solo mirar por la ventanilla del vehículo que la trajo del aeropuerto hasta la ciudad, se hubiera dado cuenta del culto a la personalidad que aplasta, aburre y asusta. Las numerosas vallas y carteles que a lo largo de ese recorrido imponen la imagen de los dos hermanos que han gobernado el país por casi 60 años son un detalle distintivo de un totalitarismo, y no debieron haber pasado desapercibidos a su ojo de aguzada profesional.

Por otro lado, la señora Dandan se especializa en el área de la educación pero no se fue a las calles habaneras a preguntarle a un niño sobre la enseñanza de los derechos humanos en su escuela, o -más precisamente- sobre los derechos del niño. En lugar de eso, prefirió las reuniones en los cómodos salones del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos o en el Ministerio de Relaciones Exteriores.[[QUOTE:El Gobierno de Raúl Castro calculó la utilidad de la visita de la experta y la reservó para que tuviera lugar a pocos días de ver la luz el nuevo Acuerdo Bilateral con la Unión Europea]]A la experta le hubiera bastado indagar con cualquier transeúnte sobre si pertenecía a un partido u otro, o sobre su candidato predilecto para las próximas elecciones, para recibir una respuesta preocupante, pero ¿Estaba dispuesta Virginia Dandan a escuchar esa parte de la realidad?

Sin dudas, el Gobierno de Raúl Castro calculó la utilidad de la visita de la experta y la reservó para que tuviera lugar a pocos días de ver la luz el nuevo Acuerdo Bilateral con la Unión Europea y su cláusula sobre el respeto a los DD HH que tanto ha molestado al oficialismo.

Una situación que coincide con el cambio de retórica de los Estados Unidos y la nueva política de Donald Trump hacia la Isla. “Buen momento”, de seguro pensaron en la Plaza de la Revolución, para sacar una carta de abajo del brazo y generar algunos titulares positivos sobre Derechos Humanos.

Sin embargo, ha sido tan precaria y parcializada la opinión de la experta elegida para hacer el diagnóstico que ni siquiera ha logrado amortizar la inversión que hizo el Gobierno para cubrir los días que pasó en la Isla.

En el caso de Cuba, Dandan perdió la oportunidad de poner el oído más cerca de los padres de familia, los ancianos, los jóvenes, los emprendedores que intentan sacar adelante un proyecto independiente y los activistas que reportan las frecuentes violaciones de los derechos humanos. Prefirió escuchar a los victimarios en lugar de las víctimas.

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Eliécer Ávila

Al conocerse la aprobación de un nuevo acuerdo que sustituye la posición común de la Unión Europea respecto a los intercambios políticos y comerciales con el Gobierno de Cuba, el punto más importante de atención se centra en la cláusula que insta a la Isla al cumplimiento de los pactos internacionales en materia de derechos humanos.

Normalmente, después de leer cualquier noticia en las páginas digitales de la prensa independiente, salto corriendo hacia los comentarios, pues es allí donde ocurre, aunque sea en mínima escala, el debate del asunto en cuestión.

Impresiona ver como los defensores del Gobierno cubano acuden a dos argumentos clásicos para rechazar las "imposiciones desde afuera" en materia de derechos humanos. El primero de esos argumentos omnipresentes es que en muchos de esos países también ocurren violaciones en esa materia. El segundo es que se manipula y politiza la situación de Cuba para desprestigiar la imagen del país y de la Revolución.

[[QUOTE:Es cierto que la inmensa mayoría de los cubanos que viven en la Isla no asocian sus necesidades y problemas cotidianos al irrespeto de sus derechos civiles y políticos]]En cualquier caso, el enfoque siempre coincide en el interés "exterior" por los derechos humanos en Cuba como algo ilógico, irracional, inducido por gente malvada y sobre todo innecesario, pues "la gente de aquí" no le da tanta importancia a ese tema.

Yo creo que lo verdaderamente alarmante es esto último. Es cierto que la inmensa mayoría de los cubanos que viven en la Isla no asocian sus necesidades y problemas cotidianos al irrespeto de sus derechos civiles y políticos, también es verdad que muchos no comprenden qué tiene que ver la libertad de expresión, reunión, asociación y prensa con los precios o la disponibilidad de los plátanos, la carne o el déficit de transporte. Pero esta realidad no debería ser motivo de dicha y complacencia sino de gran preocupación.

El desarrollo que han alcanzado los países más prósperos del mundo, entre los que (les guste o no) están los europeos y los norteamericanos, tiene innegables antecedentes históricos y geopolíticos, pero a la luz de la modernidad está estrechamente ligado al enfoque de derechos humanos en cada proceso de su realidad social, económica, religiosa y política.

Tanto es así, que para hacer irreversible esos estándares de bienestar, tolerancia, eficiencia y paz, no hay esfuerzo en el que se ponga más empeño que en el de legar a las nuevas generaciones los mejores valores adquiridos a la luz de las terribles experiencias que la historia moderna ha proporcionado, la mayoría de ellas indisolublemente ligadas al totalitarismo y el extremismo.

[[QUOTE:No hay esfuerzo en el que se ponga más empeño que en el de legar a las nuevas generaciones los mejores valores adquiridos a la luz de las terribles experiencias que la historia moderna ha proporcionado]]Cualquiera que haya visitado las sedes de los Congresos, Parlamentos y Gobiernos en los países desarrollados, puede notar el flujo constante de grupos escolares de primaria y secundaria que no paran de entrar y salir de las sesiones de trabajo de los representantes, donde se dirimen los más diversos asuntos inherentes a la sociedad.

Luego visitan los museos, monumentos, y lugares como Auschwitz, para complementar un recorrido donde la conciencia y la experiencia de varias generaciones aportan a los jóvenes claves imprescindibles para perfeccionar el presente y construir el futuro, no sin tropiezos, no sin retrocesos coyunturales, pero avanzando de manera general con cada generación, como ha sido hasta ahora (los números lo demuestran), desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Cada derecho humano, plasmado inmejorablemente en la Declaración Universal, así como los demás instrumentos que la complementan y actualizan (derechos del niño, de la tierra, internet, etcétera) son aliados imprescindibles y principios elementales en la construcción de cualquier sociedad justa y sostenible. Seguir mirando el asunto con recelo y a la defensiva, es un acto que provoca graves daños y distorsiones, soslaya innumerables abusos, oculta problemas reales, y lo peor, no educa a los ciudadanos para una convivencia sana y con perspectivas de futuro en nuestra relación interna y con el mundo.

Decir, o más bien vociferar, que "nunca renunciaremos a nuestros principios", asumiendo como principios irrenunciables las violaciones a los derechos humanos, es un acto de masoquismo de lesa humanidad.

La vocación totalitaria y el aferramiento al poder de este Gobierno, no han sido, no son ni serán un principio de la nación cubana.

[[QUOTE:Es una vergüenza para el país que sean la UE o EE UU quienes demanden de nuestro Gobierno lo que por racionalidad natural debería demandar nuestro pueblo]]El país "más culto del mundo" no puede darse el lujo de afirmar y sostener que realizar elecciones libres y plurales, no encarcelar a los que piensen distinto, o permitir la libertad en el ejercicio del periodismo son "concesiones al enemigo", pues eso sería reconocer que es el enemigo el que tiene un plan para solucionar nuestras necesidades materiales y espirituales y no nosotros.

Es una vergüenza para el país que sean la UE o EE UU quienes demanden de nuestro Gobierno lo que por racionalidad natural debería demandar nuestro pueblo, representado por sus mejores intelectuales, sindicatos obreros, federaciones estudiantiles, grupos políticos y cualquier cubano o cubana a título personal.

La pregunta que debemos hacernos no es por qué EE UU y la UE no paran de hablarnos sobre derechos humanos, sino para qué sirve cada uno de ellos, por qué no se cumplen en Cuba (especialmente los de primera generación), y a quién le beneficia que se sigan incumpliendo.

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¿Será que toda la institucionalidad democrática inexistente en Cuba es equivalente a un grupo de amigos intercambiando emails o compartiendo posts...? Continue reading
El peligro de Internet en Cuba no son los hackers, sino los burócratas Continue reading

Eliécer Ávila

Cuando era pequeño, el asma estuvo presente en mi vida durante varios años. Recuerdo que mi abuela no me dejaba salir de casa si apenas estaba nublado; también tenía que andar con zapatos y medias gruesas aunque todos los niños del barrio corrieran descalzos por los terraplenes llenos de charcos, donde se podía experimentar el placer de sentir el fango atravesando los dedos de los pies.

Abrigos, frazadas y mosquiteros no lograron que mejorara mi condición de salud. Sin embargo, un profesor de deportes sí logró el milagro no solo de una mejoría, sino de la cura definitiva de este padecimiento que martirizó casi toda mi infancia.

En contra de la opinión de mis allegados, el entonces estudiante de Cultura Física que para nosotros siempre sería Loriet, nos enseñó a un grupo de adolescentes de séptimo grado que "el cuerpo y el espíritu pueden ser moldeados por una fuerza superior a todas las enfermedades o limitaciones, una fuerza transformadora y descomunal, llamada voluntad". Al principio esas palabras sonaban extrañas y distantes para nosotros. Solo años después entendimos su significado.[[QUOTE:No estamos acostumbrados a resolver nuestros problemas sin depender de algo o de alguien]]

Comencé los entrenamientos de taekwondo ahogándome cada vez que corría 20 metros o hacía 10 planchas. Al no poder respirar miraba hacia todos lados para acercarme a la persona que más cerca estuviera, supongo que en busca de algún apoyo para sentirme más seguro. En alguna ocasión, hubo quien recriminó al profe diciendo: "¿Usted no ve que este niño está morado?". Sin embargo, Loriet no mostraba la mínima lástima o preocupación, por lo menos de forma visible. Solía decirme más bien: "Ninguno de ellos te puede ayudar, solo lo puedes lograr tú mismo, el problema es tuyo y tienes la opción de superarlo, pero tienes que trabajar duro, aprender a respirar, a recuperarte sin ceder y continuar avanzando. Te prometo que esto no durará para siempre". ¡Y así fue!

Al cabo de dos años, mi salud dio un cambio radical. Podía soportar tardes enteras de entrenamientos y combates, sumé la práctica de pesas con el profesor Mario (el fuerte) e incluso participé en algunas competencias municipales de ambas disciplinas. Para la llegada del chequeo médico del "verde", como se le dice al Servicio Militar Obligatorio, ya nadie se acordaba de mis noches en terapia intensiva desayunando, almorzando y comiendo aerosol con hidrocortisona. Pasé cada prueba y se me dio la condición de "Apto 1", o sea totalmente listo para los rigores de la preparación militar, que por suerte me fue conmutada en su mayor parte por la "misión" de enseñar física y matemática en un preuniversitario, dada la falta de profesores que la provincia experimentaba y mis notables resultados docentes.

Luego seguí practicando ocasionalmente el taekwondo, incluso en la universidad. No gané muchas peleas en competencia, pero siempre me sentí orgulloso de haber vencido mi propia vulnerabilidad natural.[[QUOTE:En otras partes del mundo (casualmente las más desarrolladas) es la autonomía y no la dependencia lo que se ha instaurado como valor en la sociedad]]

Hago un poco de mi propia historia para hablar de algo mucho más importante que no concierne solo a mí, sino a todos los cubanos nacidos en la Isla después del 59. Me refiero al falso paternalismo que todavía hoy sigue asumiendo el Gobierno con el pretexto de protegernos, cuando en realidad nos priva de la posibilidad de explotar nuestras fuerzas individuales y, en su conjunto, como nación.

Desde hace cuatro generaciones, llevamos puesto un paraguas contra la propaganda extranjera, un abrigo para evitar las desviaciones ideológicas, unas medias anticonsumismo, unas gafas a prueba de información diversa y un potente aerosol que mata cualquier germen de creatividad personal o inspiración para el emprendimiento.

Aún hoy, cuando los tiempos han cambiado, el mundo ha cambiado, la gente ha cambiado, todavía aparece en la televisión una joven periodista alertándonos de los "graves peligros" que traen consigo las "llamadas sociedades interconectadas", como la "pérdida de privacidad" o "la enajenación provocada por el juego Pokemon Go", cuando la inmensa mayoría de los cubanos no han podido acceder ni a un teléfono fijo.

Nada es más aconsejable para manejar cualquier herramienta que usarla de manera natural y cotidiana. La falta de práctica de nuestros ciudadanos respecto a los elementos básicos que caracterizan a las sociedades modernas es visible en la conducta que asumimos al vernos expuestos a un entorno donde se requiera el mínimo esfuerzo personal para encontrar soluciones o respuestas por nosotros mismos. Simplemente, no estamos acostumbrados a resolver nuestros problemas sin depender de algo o de alguien.[[QUOTE:Un sistema político totalitario y represivo puede asfixiar a una sociedad como el asma a nuestros pulmones]]

Durante mi último abordaje de un avión en el aeropuerto José Martí de La Habana, observé detenidamente la conducta de varias personas, especialmente de los que debían tener entre 50 y 60 años de edad. Cubanos que apuesto tenían algún título universitario eran incapaces de interpretar los carteles, señales o indicaciones de cualquier tipo en el aeropuerto o dentro del avión. Ante la simple cuestión de buscar una puerta de embarque o un asiento identificado por un número, la reacción primaria no era intentar entender los símbolos y señales, sino que optaban por preguntar constantemente hasta el mínimo detalle, esgrimiendo el argumento más fácil para su inseguridad: "Es que yo no estoy acostumbrado a estas cosas".

Algo muy distinto me llamó la atención cuando salí por primera vez de Cuba y conviví cuatro meses entre europeos. Allí la gente pasaba varios minutos frente a un mapa en una estación de tren o configurando una aplicación móvil que le ofreciera la información que necesitaba, pero rarísima vez cedía sin esforzarse primero a la tentación de preguntar o quejarse. Esa actitud de facilista despistado es muy mal vista en general y, por el contrario, existe un respeto o casi un culto a la capacidad de gestión propia, a la iniciativa y el talento para desenvolverse con soltura en cualquier circunstancia. Pues allá y en otras partes del mundo (casualmente las más desarrolladas) es la autonomía y no la dependencia lo que se ha instaurado como valor en la sociedad.

No es raro ver a tres adolescentes francesas desembarcar cómodamente en Latinoamérica con un mapa y sus mochilas, en franco contraste con un ingeniero cubano que aterriza en París y si no lo van a recoger se puede morir de frío sin atreverse a interpretar el sistema de metro por sí mismo.

Pudiera citar miles de ejemplos cotidianos de cómo se manifiesta nuestra personalidad dependiente, pero lo esencial de la reflexión que deseo compartir está en que no es un cambio de sistema lo que va a traer en Cuba un cambio de actitud en los ciudadanos y, por ende, una mejor y más próspera sociedad, sino al revés: sin un cambio en las personas, en sus expectativas, valores y comportamientos, no podrá ser superado jamás el sistema y sus efectos. Porque el sistema no se constituye solo de un Gobierno y un paquete de leyes, sino que consiste en el conjunto de creencias, mitos, esquemas y conductas que asumimos a diario aceptando y resignándonos a padecer como crónica una enfermedad que puede ser superada con un mínimo de riesgo y esfuerzo individual de cada uno de nosotros.

Un sistema político totalitario y represivo puede asfixiar a una sociedad como el asma a nuestros pulmones. Si nos despojamos de los abrigos, las medias gruesas y los mosquiteros de los que dependemos y salimos a correr, a descubrir y enfrentar nuestros obstáculos, seguramente descubriremos lo increíble y maravilloso que se siente poder respirar profundamente todo ese oxígeno que siempre estuvo ahí, esperándonos.



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Eliécer Ávila

En días recientes la joven periodista Anisley Torres hizo un "análisis" en el noticiero estelar de la televisión sobre el ascenso al poder en Perú del nuevo presidente Pedro Pablo Kuczynski.

La comentarista internacional, empezó calificando a PPK de "ultraderechista", cosa que no es verdad, pero que es consecuente con la tradicional campaña negativa, al estilo de "acto de repudio mediático" que los voceros del Partido Comunista cubano le hacen a todo el que gana unas elecciones en América Latina y no comulgue con la escuela política de Fidel Castro.

No obstante lo peor vino después. La misma iluminada periodista arreció su crítica alegando que PPK "ha conformado un gabinete de Gobierno con mucha gente cercana al mundo de las empresas" y que él mismo "ha ocupado cargos en por lo menos cinco gobiernos, relacionados fundamentalmente con la economía".

[[QUOTE:Es asombroso que después de tantos fracasos se siga insistiendo en que es posible un modelo de pleno asistencialismo social y estatal sin tener de donde sacar los recursos para sostenerlo]]La periodista lamentó que los "temas sociales, como el acceso al agua, la pobreza, la educación, la inseguridad etcétera... no ocupen un lugar más priorizado en la agenda de PPK", quien "habla cinco idiomas y es muy cuestionado por su acento y por haber vivido y estudiado en Estados Unidos".

Empecemos por lo primero. Es asombroso que después de tantos fracasos se siga insistiendo en que es posible un modelo de pleno asistencialismo social y estatal sin tener de donde sacar los recursos para sostenerlo. Parece que no se ha aprendido absolutamente nada de lo que llevamos viviendo más de 50 años en Cuba y lo que recientemente ha ocurrido en países como Venezuela y Argentina, donde se pretendió repartir más huevos haciéndoles la guerra a las gallinas.

Es obvio que PPK sabe, y lo sabe todo el mundo menos el Gobierno cubano y su propaganda, que sin una política de estímulo a las empresas, sin inversión, sin confianza, y sin un marco de libertades para gestionar los ciclos productivos, jamás puede haber más y mejores empleos, ni puede salir la gente verdaderamente de la pobreza e insertarse en un sólido y robusto mercado laboral. Siguen sin entender la importancia que tiene la economía para que cada hombre o mujer pueda por sí mismo disfrutar de un techo, educación, alimentación, ocio, ahorros y todo lo demás que conforman el Estado de bienestar o la dignidad de los seres humanos.

Esta misma periodista, que de vez en cuando alerta sobre los peligros de internet o sobre las culpas de Europa en la escalada del terrorismo, pudo ahorrarse decir tantos sinsentidos y entrevistar a un economista de verdad. ¿Triana o Everleny tal vez? Pero también es posible que un especialista le hubiera contestado que la agenda del presidente peruano es lógica, correcta y oportuna, lo cual no está en línea con las indicaciones del Partido Comunista para el informativo. Allí el asunto no es buscar la verdad sino decir lo necesario para mantenerse en su puesto y a su vez perpetuar en el poder a los mismos.

[[QUOTE:El asunto no es buscar la verdad sino decir lo necesario para mantenerse en su puesto y a su vez perpetuar en el poder a los mismos]]Sobre el hecho de que PPK domine varios idiomas y haya vivido y estudiado en Estados Unidos, entiendo que eso contraste con Raúl, quien no entiende de vez en cuando las preguntas en la única lengua que habla.

Sin embargo, en lo que respecta a una formación gringa no he escuchado que se le haga la misma crítica a Rafael Correa, que estudió en la Universidad de Illinois, EE UU. En todo caso, no sé si los latinoamericanos le confiarían mejor sus economías a un graduado de Georgetown que a un egresado de la escuela del Partido Comunista Ñico López, sobre todo después de padecer a un Nicolás Maduro.

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Eliécer Ávila

Mucho se ha escrito en estos meses sobre la crisis permanente de cubanos varados en distintos países de Centroamérica. Los que viven fuera de la Isla y los escasos “conectados” de adentro, seguro habrán leído algunas noticias o tuvieron acceso a los conmovedores videos que circulan mostrando incluso a familias con niños pequeños que piden desesperadamente una salida que les permita llegar a EE UU.

Lo cierto es que los gobiernos de los países implicados parecen estar decididos a no cooperar en ninguna forma para atender la actual ola migratoria. El propio canciller de Cuba se encargó de persuadirlos en una gira y consiguió el compromiso unánime en aras de la “seguridad y estabilidad” de la región.

Lo verdaderamente preocupante, por increíble que parezca, es que la inmensa mayoría de los cubanos que viven dentro de la Isla no se han enterado de la gravedad de la situación que enfrentan en estos países sus parientes y conocidos. Esto es una consecuencia directa de la censura sobre esta información en los medios oficiales, los cuales han hecho escasas y  vagas referencias al tema.

Como resultado, me asombra y me asusta enterarme de la cantidad de personas que en este instante están haciendo maletas. Hoy mismo, dos amigos a quienes les tengo mucho aprecio pasaron a despedirse y a preguntar algún que otro detalle sobre aeropuertos y acerca de “lo que hay que decir” cuando inmigración haga las preguntas de rigor.[[QUOTE:Me asombra y me asusta enterarme de la cantidad de personas que en este instante están haciendo maletas]]Uno de ellos con casi 50 años y trabajador de hotelería, me dice: “Yo me voy por Guyana, un socio se fue por ahí y ya está allá, eso está pegado a México y hay unos taxistas…” .  Ahí mismo lo interrumpo: ¿Compadre tú has visto un mapa? ¿Tu sabes dónde está Guyana?. Voy por un mapa y le muestro. Hay que ver la cara de asombro que puso al ver que Guyana está antes de Venezuela y antes de Colombia en el recorrido.

Le pregunto a los dos si están al tanto de la crisis y los peligros y me contestan: “Bueno… sí, eso siempre es difícil, pero yo conozco a uno que ya llegó y me dijo que se puede”. Yo los miraba y veía la cara de dos personas cuyos deseos de irse son superiores a cualquier advertencia, además ya vendieron hasta la perra parida para reunir la plata.

El mayor, que se quedó dudoso después de darse cuenta de su desliz geográfico, me dice: “Pensándolo bien compay, creo que me voy con este por Rusia, enséñame ahí donde está Rusia”. Le muestro, mira de derecha a izquierda que Rusia está a un extremo y EE UU al otro del mapa y refunfuña: “Mano, pero esto es más largo, esto es en barco por lo menos…”. Me da un poco de gracia pero le explico pacientemente que recuerde que la tierra es redonda y el extremo derecho de Rusia está pegado casi a Alaska, separado por el estrecho de Bering. Le digo también que, no obstante, supongo que los vuelos directos desde Cuba irán hasta Moscú que está pegado a Europa y hay que dar bastante rueda para llegar al otro extremo, menos poblado y a lo mejor de difícil acceso.

Mi amigo mira a su amigo y reafirma: “Mira, al menos este es un solo país y yo hasta recuerdo algunas frases en ruso. Vámonos por ahí mismo”, concluye.

Por mi mente pasó todo el tiempo la idea de hablarle de partidos políticos, derechos humanos, economía de mercado, resistencia cívica o Somos+, pero la verdad es que cuando alguien está bajo el efecto de un frenesí como éste, es como si su pensamiento racional estuviera anulado por la obsesión que lo mueve.

Que tarea más complicada esta de pararse en frente de una avalancha humana e intentar que cambien la dirección de sus pasos por el bien de todos, de la nación, del futuro, cuando para la mayoría estas cosas sagradas suenan a muela y bla-bla-bla.

Así que decidí abandonar el papel del pesado padre protector y les di un abrazo fuerte. Me despedí de ellos reconociendo al menos que en esta época del año, los paisajes de Rusia deben ser preciosos.

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Eliécer Ávila

Las eternas dificultades que se enfrentan cada día en Cuba con el transporte han obligado a los ciudadanos a buscar las más impensables fórmulas con tal de hacerse con "algo" que los mueva a mayor velocidad que los propios pies o las caóticas guaguas.

Hace unos años, el Ministerio del Interior comenzó a importar grandes cantidades de motos de la marca Suzuki, que llegaron a cada territorio de la mano del jefe de sector, el oficial del DTI o la Seguridad del Estado. La moto se convirtió en una especie de símbolo visual. Bastaba con conducir de una de ellas para que el cartelito de "chivatón" te acompañara por largo rato.

Con el paso del tiempo, otros organismos comenzaron a importarlas también, expandiendo expandiendo su uso a casi todos los sectores estatales. Recuerdo un día que mi vecino llegó a su casa en una y fue hasta la esquina donde conversábamos algunos amigos para decirnos: "Mi gente, esa moto es de la alimenticia, ¿oyeron? No quiero talla con eso". Todos soltamos la risa.

[[QUOTE:Lo verdaderamente curioso es el mecanismo mediante el cual la gente puede llegar a poseer una Suzuki., proceso que demuestra la atrofiada y absurda política estatal en este sentido]]El paso siguiente fue la aparición de las primeras Suzukis particulares. La chapa que las identificaba con la letra P comenzó a limpiar poco a poco su imagen sin que se haya borrado del todo entre los cubanos el miedo a cometer alguna imprudencia frente a alguien que aparece sobre una de ellas.

Lo verdaderamente curioso es el mecanismo mediante el cual la gente puede llegar a poseer una Suzuki., proceso que demuestra la atrofiada y absurda política estatal en este sentido. Para miles de trabajadores supondría un alivio poseer al menos una moto, lo cual se traduciría en mayor eficiencia y puntualidad. De hecho, hay países donde es muy común que los empleadores se aseguren de que cuentas con medios propios para llegar al trabajo.

Sin embargo, aquí el Estado cubano, único importador y comercializador posible de equipos de motor, hasta hace poco no vendía ni motos ni piezas para las mismas. De ahí que las existentes en manos de particulares fueran las traídas por quienes cumplieron misiones en países del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), hasta su disolución, a finales de los 80.

En determinado momento, el Estado comenzó a comercializar solo las unidades, o sea, cilindro, máquina y caja de velocidad acoplada, sin el cuadro, por ejemplo. Para acceder a una de ellas se formaban las colas más agobiantes, igual que para los motores de petróleo.

Personas de todo el país dormían durante semanas a veces en las cercanías de las escasas tiendas autorizadas para vender estas "joyas". Los funcionarios no tardaron en darse cuenta del negocio que se podía hacer aprovechando esta situación, y en un abrir y cerrar de ojos, si no dabas 300 o 400 CUC aparte de los 700 o 800 que valía la unidad; nunca podrías comprarla aunque te mudaras a una carpa frente a la expendedora.

Hoy se ha incrementado el número de unidades y lugares donde las venden, pero este paso no es más que el primero en una larga cadena para poder acceder a una preciada Suzuki 125.

Existen dos variantes fundamentales para lograr "armar el muñeco". Una consiste en comprar legalmente una moto relativamente barata como la Berjovina o la Karpaty, generalmente en muy mal estado, para que cueste entre 5.000 y 10.000 CUP. Después se encarga reforzar el cuadro o a hacerlo nuevo a los artistas cubanos de la mecánica, quienes hace mucho tiempo merecen varios premios por sus innovaciones. Estos maestros fabrican a golpe de mandarria, soldadura y tubos de agua de 3/4, un esqueleto que, según dicen, es más fuerte incluso que el original.

Acto seguido, se recorta del cuadro de la Karpaty el bajante del timón, donde están estampados los números de fábrica que identifican al equipo en los registros del tránsito y en el documento de circulación. Esta parte es insertada en la nueva estructura. Entonces se arma nuevamente adaptando la unidad de Suzuki, de lo cual resulta una Karpazuki, que ya está lista para ir a la reinspección, la formalización del trámite de traspaso (hecho previamente en notaría) y el registro del "mejoramiento técnico".

Después de esto ya usted puede tomarse una botella de lo que le guste o unas vacaciones, pues será de los afortunados que logra terminar un maratón técnico y burocrático digno de una medalla.

[[QUOTE:Aquí entra la aduana también a sacar su parte del negocio, pues siempre hay un precio para ir más rápido y no tener dificultades]]La segunda variante es una mejora de la primera y es ejecutada por clientes más exigentes. A algunos no les gusta el aspecto "criollo" o improvisado que suelen tener las Karpazukis resultado de la variante uno. Así que invierten un poquito más para darles el aire de una moto más grande y sólida. En este caso hay que buscar "afuera" el kit original de la Suzuki o de otra moto de gama media. Esto origina otra actividad comercial. Hay quienes viajan a buscar estos kits, pagando por ellos entre 300 y 500 dólares en una tienda, por ejemplo en Panamá o Ecuador, que se envían por barco o se traen en el avión como piezas de repuesto y finalmente se comercializan en Cuba a precios que oscilan entre 1.500 y 2.000 CUC. Recordemos que el famoso kit es todo lo que no es unidad (motor), o sea, gavetas, asiento, timón, focos, llantas, etc.

Aquí entra la aduana también a sacar su parte del negocio, pues siempre hay un precio para ir más rápido y no tener dificultades para sacar del aeropuerto o del puerto el dichoso kit, encareciendo así un proyecto que por lo general termina costando cerca de 4000 CUC.

Hace poco tuve una larga conversación con uno de los más conocidos ensambladores de Karpazukis en la Habana. "A mí la política no me interesa ni tengo nada que ver con eso. Lo mío es armar estos tarecos, ir viviendo y que la gente se vaya contenta", me dijo.

¿Sabrán este genio cubano y sus agobiados clientes que todo este enredo tortuoso, caro y desgastante puede hacerse fácil y barato con una simple decisión política?

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Eliécer Ávila

Toda mi vida escuché de boca de los principales dirigentes del país que los altos precios a los que se venden en Cuba muchos productos respondían, entre otras variables, al "alto costo de los combustibles en el mercado mundial". Esto, según ellos, encarecía los procesos productivos dentro y fuera del país, creando una espiral ascendente que afectaba el precio de bienes y servicios.

"¿Que economía pequeña y subdesarrollada puede crecer con precios de 126 dólares el barril de petróleo? Eso solo lo pueden pagar los ricos, a los que les conviene que el mundo siga así para que el Sur no se desarrolle. Así son los imperialistas, que quieren dominar el mundo a su antojo". Frases como estas eran cotidianas en programas como la Mesa Redonda.

Hoy, los precios del petróleo han caído en casi un 75% y el propio periódico Granma reconoce que esto tuvo que ver en el recién anunciado "ajuste de precios" de determinados productos que se comercializan en CUC.

[[QUOTE:¿Acaso Cuba no es un país importador neto de combustibles que se ve fuertemente beneficiado, igual que la mayoría del planeta, con los actuales precios?]]Entonces, me pregunto. ¿Qué hace Oliver Zamora Oria y todos los periodistas oficiales cubanos que hablan sobre el tema acusando a EE UU y Arabia Saudí de "no cooperar" con el intento de algunos miembros de la OPEP para que suban los precios? ¿Acaso Cuba no es un país importador neto de combustibles que se ve fuertemente beneficiado, igual que la mayoría del planeta, con los actuales precios?

A mi juicio, deberíamos estar saltando de alegría, pues se supone que si podemos adquirir el crudo más barato se verán estimulados los sectores agrícola, el transporte, la energía, la industria etc... ¿Qué sentido tiene entonces el enfado ajeno de la prensa gubernamental cubana a partir del fracaso de la última reunión celebrada en Doha, Catar?

Muchos pueden ser los intereses que mueven las directrices informativas del monopolio mediático en Cuba. Pero, definitivamente, el interés general de la nación y el mayor beneficio público no forman parte de ellos.

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Eliécer Ávila

Durante estos días en que ha sesionado el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, hemos escuchado infinitas veces por la televisión y la radio afirmaciones como: "El partido no cambiará jamás sus concepciones", "No permitiremos la acumulación de la riqueza", "No permitiremos el diversionismo ideológico", "No permitiremos la concentración de la propiedad", "No permitiremos que se olvide la historia", "No permitiremos los hábitos consumistas...", No permitiremos...

Sin duda, este ha sido el congreso que ha roto todos los récords de los "No permitiremos...". Esta postura absolutamente defensiva es inexplicable en una fuerza que se considera sólida en sus bases de apoyo popular, así como en su proyección internacional. En cambio, es compatible con una organización que se percibe acorralada y sin salida.

No obstante, algunos perciben con preocupación, pesimismo y hasta decepción, el hecho de que el Partido declare e institucionalice su inmovilismo en medio del escenario actual. Yo creo que, por el contrario, es un buen paso a favor del cambio.

[[QUOTE:El hecho de que el Partido Comunista no cambie, no significa que Cuba tampoco cambie]]Para empezar, lo que la cúpula dirigente está haciendo es remachar su total divorcio con las necesidades y aspiraciones reales de la gente. Esto, tarde o temprano, hará que se esfume el escaso capital político con el que cuenta. Pero lo más importante no es ni siquiera eso. Hoy quiero llamar la atención sobre algo en lo que pocas veces nos detenemos a pensar: el hecho de que el Partido Comunista no cambie, no significa que Cuba tampoco cambie. La sociedad cubana seguirá evolucionando digan lo que digan los comunistas en sus congresos.

Pongamos algunos ejemplos prácticos de todas las batallas que ha perdido el Partido en los últimos tiempos y que demuestran que no es la vanguardia sino la retaguardia de la sociedad cubana.

Hace años, y por orden de los máximos dirigentes del país (Abel Prieto, entre ellos), se decidió terminar con la influencia interna y la propia existencia del Paquete, compendio semanal de audiovisuales extranjeros que no pasan por el filtro del Partido. Resultado, ni la Mochila ni ningún otro engendro pudo destronar lo que surgió espontáneamente del ingenio cubano y que hoy se afianza vigoroso cada vez con más contenidos que incluyen propuestas nacionales censuradas.

Desde antes, la misma "dirección del país", esa que pocas veces queda claro de quién se trata realmente, ordenó a la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) y los Joven Clubs la "creación" de plataformas que sustituyeran, o más bien imitaran, a las existentes en el mercado global de internet para el intercambio libre y abierto entre las personas, las redes sociales. Resultado: la Tendedera, simulador de Facebook; el Espejo, simulador de Blogspot o WordPress, Ecured, Nova, y todos los simuladores anacrónicos que debieron frenar la fuerza de las herramientas universales fracasaron, dejando tras de sí una estela de gastos millonarios, tiempo perdido, capital humano desaprovechado y también burócratas frustrados, muchos de ellos presentes hoy en el cónclave partidista "hambrientos de nuevas misiones".

La actividad económica privada también se ha seguido desarrollando no gracias a, sino a pesar de, las indicaciones del Partido. Una nueva Ley de aduana e infinitos cuerpos de corruptos inspectores fueron creados para acabar con la actividad económica informal dentro del país. Resultado: nunca hubo un mercado negro tan surtido como el de hoy. Desde los productos más básicos como el papel sanitario o huevos, pasando por ropas de marca, tecnologías, motos o el equipo más sofisticado para un tratamiento láser de belleza, todo, lo puede encontrar en las redes clandestinas creadas por jóvenes expertos en el más exquisito marketing alternativo.

Hace unos días, tuve sentado en la sala de mi casa a un excolega de la UCI. Después del abrazo y la complicidad correspondiente, me explica que está trabajando para una "compañía cubana" de programación para móviles. Y me pregunta si necesito una de estas apps para el movimiento. "Puede hacerse para iOs y Android, no hay problemas", me dice. "Solo va a costar 300 CUC y la podemos hacer en una semana".

[[QUOTE:Para entender a la Cuba de hoy, y sobre todo para mejorarla, se debe saber que el Partido Comunista va por un lado y el resto de los cubanos va por otro]]Yo dudo mucho que mi amigo y sus socios, todos identificados con pulóveres muy corporativos, vinieran a verme por la conciencia revolucionaria que los caracteriza o por la noción colectiva de solidaridad edificadora. Mi socio y sus socios quieren ganar dinero. Dinero, no diplomas, ni reconocimientos, ni viajes por el centro, ni bonos sindicales, ni ningún sustituto prostituido y envenenado del dinero puro y duro. Ese con el que pueden hacer lo que les venga en gana. Tomarse una caja de cerveza, arreglar su casa, comprar un carro, viajar o leer tranquilamente un texto comprado en CUC en la Feria del Libro de La Habana. Dinero de verdad, con el que pueden ser banales o profundos, hacer las más incontables locuras o instruirse, sin que nadie les pida explicaciones o les eche en cara "lo que la Revolución hace por ellos".

Mi amigo y sus amigos, y todos los que de verdad están creando, innovando, abriendo puertas y derribando fronteras por un mejor futuro para sus familias y para Cuba, no pierden su tiempo escuchando a los que afirman desde sus cómodas sillas en el Palacio de las Convenciones que "resistir es la palabra de orden".

Para entender a la Cuba de hoy, y sobre todo para mejorarla, se debe saber que el Partido Comunista va por un lado y el resto de los cubanos va por otro. Insistir en que el partido cambie o asuma con responsabilidad sus errores más allá de la necesaria demagogia, es un espejismo. Estimular y ser parte activa del cambio que se está dando al interior de la sociedad es más realista.

La pregunta hoy no es cuándo se cae el sistema. La pregunta es: ¿cuándo el sistema se va a enterar de que se cayó?

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Eliécer Ávila

Durante la sesión inaugural del VII congreso del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro expresó en tono de broma algo que suelen alegar de toda la vida los dirigentes comunistas cuando de democracia se habla. Me refiero a la existencia, según ellos, de dos partidos "idénticos" en EE UU. Sobre eso tienen incluso cierto refrán: "nada más parecido a un demócrata que un republicano".

Lo que quieren expresar con estas interpretaciones simplistas y convenientes de la política de los EE UU es que al interior de ese país no existe la pluralidad que se le "exige" a Cuba. Al escuchar estas frases y seguidamente ver a casi mil delegados riendo a carcajadas cuando Raúl afirma que ese sistema bipartidista es igual a que en Cuba: "Fidel dirigiera un partido y yo otro", solo se puede presumir la inmensa ignorancia o el profundo cinismo que en aquella sala se respira.

[[QUOTE:Ciertas fuerzas existen y realizan su desempeño político en el marco de un Estado de derecho que les da la oportunidad de expresarse, sumar adeptos, proponer y competir]]¿Será que allí nadie sabe que en Estados Unidos existen muchos más partidos incluyendo el comunista? Otra cosa es que las posiciones, a menudo limitadas o extremas de ciertas fuerzas no representen a las mayorías, pero sí existen y realizan su desempeño político en el marco de un Estado de derecho que les da la oportunidad de expresarse, sumar adeptos, proponer y competir.

Pero regalándole esa sutileza omitida, me gustaría centrarme en analizar la profunda y determinante diferencia entre uno y dos entes competitivos de cualquier naturaleza. De hecho, casi todos los fenómenos tanto naturales, como sociales y políticos, así como las contradicciones antiguas, contemporáneas y modernas que han matizado el avance de nuestra civilización se han expresado en una disyuntiva de dos posiciones, o más.

La vida misma surge de la fusión de dos seres distintos, capaces de dar a luz a una obra casi perfecta, sin que ninguno pierda su identidad propia. Para completar la enseñanza implícita en el proceso, esa unión de los opuestos se materializa en un acto, al menos en los seres humanos, de amor, placer y compromiso.

Algo debiéramos aprender los amantes de la política de esta ley natural. Uno no es suficiente, dos o más no significa el caos ni la guerra, sino el necesario equilibrio.

Es absolutamente lógico que demócratas y republicanos compartan valores e ideas. Ambos son ciudadanos estadounidenses, educados en una cultura occidental, productos de una democracia con rasgos propios y universales, patriotas y amantes fervientes de su nación. Por eso es lógico que, sobre todo en momentos de crisis, piensen más como estadounidenses que como representantes de una determinada visión ideológica. En cualquier caso, eso no es frecuente ni significa la ausencia de democracia que Raúl Castro y sus amigos "denuncian".

Para nadie medianamente informado en el mundo (dentro de los cuales no estamos los cubanos), es secreto que el Congreso y el Senado estadounidense son escenarios constantes de encarnizados debates que más de una vez han paralizado incluso a las instancias administrativas del Estado por falta de acuerdos en temas que van desde el presupuesto, el aborto, el medio ambiente, la política exterior, la inmigración, el uso de armas o el fracking.

[[QUOTE:¿Por qué entonces, si estamos conscientes de la inmensa riqueza de pensamiento que tenemos en Cuba, seguimos aceptando como normal una visión única?]]Esas discusiones solo pueden ser posibles porque existen al menos dos, y no un solo partido. Pues dos el el número mínimo para que pueda darse el bendito fenómeno de la competencia, con todo lo que esta implica.

Si el más prestigioso cineasta del mundo intentara hacer una película usando un solo color, su obra reflejaría la nada, el vacío. Se necesitan al menos dos colores para reflejar, aunque sea parcialmente, la realidad. Si los usas todos entonces logras un producto completo. Aunque siempre predominarán algunos sobre otros, todos son absolutamente necesarios para expresar los sentimientos y emociones que no surgen sino del contraste.

Una sociedad es exactamente eso, un contraste de gustos, expectativas, creencias, e intereses. Un ajiaco cultural, étnico, pero sobre todo político. No me imagino que alguien acepte que en Cuba durante más de 50 años solo pueda escucharse a los Van Van. O solo pueda comerse yuca con mojo. Ambas cosas son deliciosas, pero si no las pudiéramos alternar, mezclar y contrastar, terminaríamos despreciándolas.

¿Por qué entonces, si estamos conscientes de la inmensa riqueza de pensamiento que tenemos en Cuba, seguimos aceptando como normal una visión única?

El Partido Comunista jamás podrá representar a todos los cubanos. Tampoco puede hacerlo ningún otro partido único, sea liberal, socialdemócrata o verde. Pues si pudiera existir un partido que integrara en su seno de forma armónica y democrática a todas las voces y tendencias de pensamiento, ese partido se llamaría, nación.

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Eliécer Ávila

El pasado sábado 16, estando en Miami, un amigo me invitó a pasar por la feria Cuba Nostalgia. No sabía a ciencia cierta de qué se trataba, pero el nombre me causó curiosidad. El evento se desarrollaba en las afueras de la ciudad, en un recinto de exposiciones que se encuentra cerca del campus principal de la Florida International University (FIU).

Al llegar, vimos un enorme espacio de parqueo lleno de autos, de los cuales era común que saliera algún joven ‒hijo o nieto‒ empujando una silla de ruedas o llevando de la mano a sus abuelos hacia el espacio techado en el que se reencontrarían con una parte vital de su pasado.

La música cubana se oía desde lejos. Un vez dentro, las exposiciones de billetes antiguos, fotografías, sellos, medallas, libros, álbumes musicales, marcas de productos, sombreros y otras atracciones captaban por completo la atención de los visitantes que, en algunos casos, pasaban un buen tiempo mirando una sola pieza, como si los transportara en el tiempo hasta sus recuerdos de la niñez, la juventud, las travesuras en un campo cubano o las conspiraciones y bailes en las ciudades, siempre agitadas de aquellos años republicanos.

El dominó también tenía su espacio. Señores y señoras que parecían rondar los 90 años ‒algunos portando su tabaco, guayabera, sortija y sombrero‒ se deleitaban de lo lindo poniendo fichas al compás de la legendaria Macorina interpretada por un grupo musical.

[[QUOTE:Tal vez será mejor que se queden con el recuerdo que tienen grabado en la mente de la Cuba que dejaron]]Otros intentaban localizar el barrio donde habían vivido en un mapa gigante que estaba como tapiz impreso en el suelo.

En medio ese ajetreo, un señor que va de la mano de su esposa me dice: "Esto está bueno guajiro. Pero me voy encabronao". "¿Por qué?", le pregunto. "Chico, uno viene aquí a pasar un rato agradable y lo primero que se topa es que te ofertan un ataúd y todo el servicio funerario como si de cerveza se tratara. ¿Qué le pasa a esta gente? Yo no me voy a morir todavía, así que mi plática van a demorar en cogerla", y suelta una carcajada que me hace recordar a varios de mis tíos abuelos.

De repente suena un danzón y mis interlocutores se despiden para incorporarse al baile. Pocos espectáculos me gustan tanto como ver a tantas parejas de personas mayores moverse al ritmo de esta música criolla. Mientras los miro, imagino cuál podría ser su impresión si regresaran a Cuba y visitaran los pueblos y las ciudades que dejaron atrás hace medio siglo.

Pienso que tal vez será mejor que se queden con el recuerdo que tienen grabado en la mente de la Cuba que dejaron, no lo sé. De lo que sí estoy seguro es que estas personas han mantenido con orgullo sus tradiciones, su cubanía y su amor por la patria cada día de su existencia. A todos ellos, mi cariño y respeto.

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Eliécer Ávila

En estos momentos la Ciudad de La Habana, especialmente los barrios, las familias y las personas con menos posibilidades económicas, viven días muy duros. Los aguaceros, bastante normales en muchas capitales del mundo, toman aquí un carácter distinto.

Hace unos días muchos clamaban por unas gotas de agua que calmaran el insoportable calor. Pero cuando se vive bajo el peligro de que el techo te caiga encima, los deseos se confunden y se termina prefiriendo sudar.

Sé perfectamente lo que significa dormir con miedo. Pasé mi niñez, adolescencia y primera juventud durmiendo en una cama-hamaca con mi abuela y mi primo hermano. Al menor aguacerito quitaban la corriente y, con las tablas chirriando, la casa se movía como si bailara al compás del viento.

Mima se ponía rodilla en tierra y empezaba a rezar, cosa que a Carlitos y a mí nos ponía más nerviosos. Los huecos en el techo de guano dejaban pasar toda el agua y había que cazar cada chorro con un candil para poner ollas, jarros, vasos y cuanto recipiente sirviera para proteger un poco el escaparate, el televisor Caribe y el colchón.

Lo peor es que del techo no solo caía agua. Los alacranes, arañas, cucarachas y hormigas, al sentirse amenazados por los truenos y la lluvia, se deslizaban por la paredes, entraban apurados por debajo de las puertas o nos caían en el pecho en el momento en que intentábamos conciliar el sueño.

A las cinco de la mañana, después de una madrugada sin descanso, ya estaba Mima intentando encender unos jícaros de coco mojados para colar el café en un fogón de leña, cuya ceniza puse muchas veces en el cepillo de dientes en sustitución de la pasta, que era un lujo en cierta época...

[[QUOTE:Cuántas abuelas como ella velarán el sueño de sus nietos mientras llueve tratando de sostener las paredes con su fe]]Bajo esa condiciones, Mima nos crio a los dos nietos varones, luego de haber formado igualmente como personas de bien a nuestros padres, trabajando como una mula, aún enferma, por 110 pesos al mes. Nadie va a convencerme hoy de que mi abuela no es una verdadera heroína.

Hoy sigue allí en las mismas condiciones, después de una vida de consagración a la familia, al trabajo y a la revolución. Después de un año de gestiones a todas las instancias para que el ministerio de Agricultura apruebe un dichoso papel (desagrego) que nos permitiría empezar a levantarle un cuartico en la tierra que lleva viviendo más de 60 años, por esfuerzo propio, seguimos sin la autorización. Y dicen que demora...

Pienso en mi abuela cuando escucho las noticias de los derrumbes en La Habana. Cuántas como ella velarán el sueño de sus nietos mientras llueve tratando de sostener las paredes con su fe.

Mientras las inundaciones arrasan La Habana, a los responsables directos de la miseria que impide a tantas familias reparar sus casas; a los creadores de un sistema que demuele lentamente cada vestigio de belleza, confort y dignidad, no se les ocurre ni siquiera aparecer en televisión lamentando la pérdida de tres vidas cubanas que se suman a tantas otras. Al contrario, con su arenga y la algarabía del festejo demuestran su poco respeto por el dolor de las familias que hoy lloran.

[[QUOTE:A los responsables directos de la miseria no se les ocurre ni siquiera aparecer en televisión lamentando la pérdida de tres vidas cubanas]]La prensa oficial menciona los nombres de los fallecidos a duras penas, como si de papas se tratara, al final del noticiero. En honor a la verdad, a las papas les dedican más espacio.

Nada puede empañar el brillo del desfile, vieja más, vieja menos, lo que importa es que el mundo vea a los cubanos hacer un papelazo disfrazado de victoria que rompe todo los records Guinness del absurdo.

El Estado ha anunciado que destinará más de 3.200 ómnibus de transporte para el desfile, incluyendo los 78 que se dañaron por las lluvias y que han sido reparados en un día para la ocasión. Parce que a ningún periodista en Cuba le nace hacer una investigación del costo de estos actos y de cuánto se pudiera avanzar en la reparación de viviendas y creación de infraestructuras con esos recursos.

Seguramente los interesados en organizar los festejos del Primero de mayo no tienen que preocuparse por sus familias, por sus casas y por muchas otras cosas ausentes de la cotidianidad nacional que ya olvidaron con el paso de las décadas.

Solo espero que esta vez, el general no pida que tiemble la tierra.

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Eliécer Ávila

Hace pocos días pronuncié una charla en la Universidad de Stanford, ubicada en la zona de Silicon Valley, en la ciudad de San Francisco del estado de California. Es, formalmente, la cuarta institución de este tipo que visito en Estados Unidos.

Confieso que soy un fanático del ambiente universitario. He disfrutado mucho mis experiencias como profesor en el pasado y sería muy feliz de poder ejercer como tal en el futuro.

Tengo la ambición de ver cómo las universidades cubanas se ponen al día con los métodos actuales de enseñanza que tanto han evolucionado y que difieren mucho de las prácticas escolásticas, rígidas y obsoletas que permanecen en nuestros centros.

La simple observación del campus de las escuelas modernas nos revela una forma distinta de pensamiento. Los ambientes están creados para el disfrute de la libertad, la innovación y el ejercicio de la responsabilidad sin imposiciones arbitrarias ni esquemas de conducta.

Los espacios verdes invitan a tumbarse en el césped, leer, socializar, descansar o practicar algún deporte. Son también significativas la flexibilidad de horarios y de programas encaminados al vencimiento de contenidos o el apoyo a las iniciativas de investigación y desarrollo que rompen los paradigmas. La interconexión es total y absoluta a través de un Internet de alta velocidad en todas las instalaciones y mediante wifi. Se ve también la elegancia y alta preparación de sus profesores, a menudo empresarios exitosos, líderes sociales, altos cargos de los gobiernos, científicos o frikis extraños que defienden las más alocadas teorías de la vida, la moral y los sistemas políticos. Todo esto conforma un ambiente muy especial que convierte la vida universitaria en una bellísima experiencia.

Estas cualidades no son exclusivas de centros privados y caros, inaccesibles para la mayoría. Mi experiencia, después de recorrer universidades públicas y privadas tanto en Estados Unidos como en Europa y Latinoamérica, es que, lujo más o lujo menos, casi todas actualmente comparten los mismos valores, principios y métodos para el desarrollo de los estudiantes en un mundo cada vez más competitivo.

[[QUOTE:"El tiempo pasó y no nos dimos cuenta, espero no sea demasiado tarde para entender que vivimos en otra época”]]El expresidente de Uruguay Pepe Mujica dijo en una ocasión: "Algunos siguen aferrados a formar a los jóvenes para vivir en el pasado, no para el presente y mucho menos para el futuro. El tiempo pasó y no nos dimos cuenta, espero no sea demasiado tarde para entender que vivimos en otra época".

Eso precisamente es lo que creo que le ha pasado a los que piensan que los jóvenes universitarios, los médicos o los niños son un ejército, y que las escuelas y universidades son cuarteles ideológicos para formar soldados al molde y pedido del gran jefe.

Los alumnos y profesores con los que conversé estaban deseosos de viajar a Cuba a conocer de primera mano la realidad del país. Algunos, en cambio, ya lo habían hecho y contaban cómo, tras varios intentos para desarrollar proyectos y colaboraciones, cada vez encontraban nuevas trabas burocráticas que lo hacían complicaban.

Otros me contaron que habían tenido reuniones con estudiantes cubanos y, aunque se expresaban muy bien, se hacía evidente que sus palabras se repetían como si las hubieran aprendido de memoria. Cuando salían de los espacios oficiales, sin embargo, contaban cosas distintas, protestaban por la comida y las becas, y trataban de obtener de ellos desde una invitación a cualquier otra cosa.

Puedo imaginar lo confundidos que salen de Cuba muchos de estos jóvenes visitantes. Si la realidad cubana ya es difícil de entender para su propia población, cómo será para muchachos de 20 años ajenos a la malicia, la picardía, el doble discurso o la simulación que son parte de la cultura de la Isla.

El intercambio entre Cuba y el resto del mundo debe ser cada vez mayor y extenderse a todos los sectores de la sociedad. Tarde o temprano los de adentro y los de afuera terminarán aclarando todas sus dudas. Es imprescindible un punto de confluencia para entender unos los códigos de otros y encontrar el rumbo hacia el progreso que una vez perdimos.

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Eliécer Ávila

Anoche mientras veía las imágenes del recibimiento a los médicos que participaron en la lucha contra el ébola en África, me sentí muy emocionado. Considero que cada hombre o mujer que en el mundo decide correr estos riesgos por salvar vidas de seres humanos desconocidos a miles de kilómetros de distancia merece todo el respeto y la admiración. En mi propia familia hay ejemplos en este sentido.

Se equivocan totalmente los que piensan que por el hecho de tener ideas políticas distintas, por querer Internet para todos, salarios reales y libertades fundamentales, la oposición tiene que estar en contra de la solidaridad o no reconocer la valentía y el heroísmo de nuestros galenos. Nada más alejado de la verdad.

Por el contrario, si pudiéramos asistir a un parlamento democrático, muchos lucharíamos todo el tiempo a favor de mejores condiciones de vida y de trabajo para ellos. Considero que de la misma forma en la que es legítimo el ejercicio de compartir recursos materiales y humanos con los más necesitados, también es legítimo librar un debate serio en nuestro país sobre los salarios, la seguridad y el papel del Estado en general respecto a nuestros cooperantes. Muchos de ellos nos han escrito varias cartas contándonos sus experiencias, con sus luces y sombras.

Por otro lado, persiste el problema fundamental sobre los ingresos de los profesionales cubanos dentro el país. Y esto es extensivo a todos los sectores y atenta directamente contra lo que debiera ser el objetivo primordial, que es la adecuada atención a nuestra propia gente.

Tanto derecho tiene a progresar en la vida el médico que atiende a las familias de la montaña en la Sierra Maestra, como el que opera en un salón del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular en el Vedado capitalino o el que ejerce su labor fuera del país. Todos se sacrifican de igual forma y el costo de ese sacrificio es extensivo a sus familias, cuyos daños a todos los niveles están por estudiar, publicar y discutir.

[[QUOTE:Se equivocan totalmente los que piensan que por el hecho de tener ideas políticas distintas, la oposición tiene que estar en contra de la solidaridad o no reconocer la valentía y el heroísmo de nuestros galenos]]Conozco a especialistas clínicos y cirujanos que no tienen ni una bicicleta para llegar al trabajo y hacen guardias interminables con meriendas que a veces no pasan de una bola de plátano burro y un vaso de agua de azúcar. También conozco a muchachos que pasaron un curso de un mes de optometría, salieron de misión y a su regreso ya pueden darle botella a su profesor en su propio carro. Y lo que está mal, no es lo segundo, sino lo primero.

En todo caso, no pretendo abordar en su totalidad este tema en un solo artículo. Así que retomo la idea original, que no es más que felicitar de todo corazón a los médicos, enfermeros y personal de apoyo que llegaron ayer. Quiero reiterarles que en nosotros tendrán siempre un aliado. La lucha por la democracia es también una lucha por la vida, por la paz y por la felicidad material y espiritual de los pueblos, sin la cual no puede haber salud posible.

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Eliécer Ávila

"Él me maltrata, pero yo lo quiero..., son muchos años juntos, yo no lo puedo dejar". Cuántas veces hemos oído esta frase en boca de mujeres que sufren de abusos domésticos por parte de sus esposos. Y cuán difícil se hace para familiares, amigos y especialistas de la psicología, convencer a la persona abusada de que denuncie su situación, de que actúe por su propio bien, de que se libere.

La víctima ha desarrollado un profundo complejo de inferioridad, se siente dependiente y no concibe la posibilidad de una vida fuera de la "protección" de su dueño. Aunque cuente con todas las capacidades para estar mucho mejor sin él.

"El me lo da todo, es verdad que tiene ese carácter; no me deja salir, si le digo lo que pienso me castiga, no me permite trabajar, dice que con lo que él me da es suficiente. Si hablo con el vecino –el de la casa grande y linda–, me mata a golpes y a gritos, ellos no se llevan sabe, pero yo sé que él en el fondo me quiere, y lo hace para cuidarme..."

Los síntomas clásicos de la víctima de violencia doméstica se ven también en la relación de los pueblos con sus Gobiernos cuando por más de medio siglo éstos han sido los machos duros de la casa.

Todo el mundo se pasa la vida lamentándose de la "situación insostenible", las calles, la basura, los salarios, el agua, el pan, Internet, los precios, la burocracia, la censura.... Pero en el fondo, nadie, o para ser justo, pocos se atreven a disgustar a papá.

Por eso se explica una y mil veces que un día como hoy la gente salga a participar de un ejercicio absolutamente inútil, como son las "elecciones parciales" en Cuba.

A veces no nos damos cuenta de cuánto se parecen las luchas por la democracia a las que se libran por la igualdad de género o contra la discriminación. En todas ellas, lo más difícil es lograr que las víctimas cambien su actitud ante la vida, dejando de jugar un papel pasivo para convertirse en protagonistas de su propia historia.

Pero eso no hará que nos cansemos de decirle a los pueblos, como le seguimos diciendo a las mujeres abusadas: tú no dependes de nadie, todo está en tu mente. Si tienes el valor de liberarte, no solo estarás mejor, también descubrirás que con tu propio esfuerzo, puedes ser feliz.

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Madre es la del represor y madre es la del reprimido. Madre es la del artista y madre es la del burócrata que corta sus alas. Madre es la del balsero y madre es la del que lo impulsa a arriesgar su vida Continue reading
La Jefa de Inmigración “Vilma” y el Mayor “Oliver”, en la provincia Las Tunas, comunican al activista de Somos +, Hanner Hechavarría Licea que no puede salir del país porque está “regulado”. Continue reading
Enredan sobre Yoani, sobre José Daniel Ferrer, sobre otros más. Calumnian sobre todos los que luchan por un futuro diferente para Cuba. Continue reading
A pesar de que para muchos disidentes, sus viajes siguen estando marcados por malos tratos, demoras y decomisos por parte de las autoridades aduaneras cubanas; lo cierto es que hasta ahora, solo se les había impedido viajar a personas sujetas a algún tipo de proceso legal, sea este “inventado” o no. Pero esto puede empezar a cambiar Continue reading
En los archivos de la Seguridad del Estado comunista polaca: hasta Fidel Castro tenía su carpeta. Tal grado de paranoia solo lo había visto en películas, como el clásico "La vida de los otros" Continue reading
Usted puede fregar platos en una cafetería o ser ayudante de un albañil y seguir superándose. Mucha gente en el mundo lo hace, incluso con edades avanzada Continue reading

En los últimos años han aparecido en la escena cubana algunos espacios para el debate. Vale la pena acercarnos a las características que estos tienen para entender el porqué de su escasa influencia en la toma de decisiones y en la vida práctica del país.

Casi todos los espacios de debate se desarrollan en La Habana

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¿Por qué tanta gente opta por descargar su ira, su frustración, su desesperanza y malestar, agrediendo al otro, que generalmente comparte sus mismos problemas? Continue reading
Entre las primeras víctimas de enero del 59, estuvo La Historia de Cuba, especialmente la etapa de la República. Una ruptura radical causó el divorcio inmediato de las nuevas generaciones con un pasado que se redujo a cuatro líneas en los libros escolares. Continue reading

En pocos lugares se viven tan intensamente las grandes movilizaciones como en las Universidades. La Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), por ser un caso "especial" dada su relevancia "estratégica", se convierte en un hervidero desde muchos días antes de cada fecha señalada.

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Como suele pasar con los sucesos más o menos importantes que tienen lugar en Cuba, toda la prensa radial, televisiva y escrita está volcada hace días en los preparativos que se realizan para garantizar el éxito de la II Cumbre de la CELAC.

Según las imágenes mostradas, es evidente que se han ejecutado importantes inversiones en el acondicionamiento de locales, la compra de equipos y toda la parafernalia que exigen los protocolos para la ocasión.

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Aprender a editar audiovisuales, alternativa frente al monopolio estatal de la información Continue reading

Un abrazo fuerte a todos los amigos que se han mantenido preocupados por mi llegada. Hoy por primera vez pongo mis manos en un teclado. Desde que abordé el avión en el PCG (París-Charles de Gaulle) de París, después de 5 minutos de wifi gratis, no he sabido nada más de cómo anda el mundo.

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