Calendar

June 2017
MTWTFSS
« May  
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930 

We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.


Cubaverdad on Twitter

Ballet Nacional de Cuba

Alicia Alonso afirmó que el endurecimiento de la política hacia La Habana anunciado por el presidente de EEUU, Donald Trump, representa "un paso atrás" y una "agresión" a las relaciones entre ambos gobiernos.

leer más

Continue reading

Lorena Feijóo quisiera volver a Cuba siendo una bailarina en activo. En 20 años no ha regresado y dice haberlo intentado.

leer más

Continue reading

Bailarinas contra las luces y sombras de La Habana, en medio del tráfico, saltando sobre la multitud, desnudas sobre el asfalto caliente integran la nueva propuesta fotográfica Íntima Habana, del joven cubano Gabriel Dávalos.

Para Dávalos, la danza "tiene un raro poder: es capaz de sentar en el mismo palco a personas que en otras circunstancias no lo harían; gente de diferentes ideologías, religiones, géneros, orientación sexual… Es un exquisito lenguaje para expresar sensaciones, para conectar personas en torno a lo esencial del ser humano".

leer más

Continue reading

Dagmara Brown es una antigua integrante del Ballet Nacional de Cuba (BNC). Dejó la Isla "por amor" en 1993, y después de un recorrido como maestra de clásico y vincularse al flamenco en Madrid, hoy es coreógrafa de la selección nacional española de gimnasia, ganadora de la medalla de plata en los pasados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

leer más

Continue reading

Los artistas cubanos José Villa Soberón y Gabriel Cisneros moldean una escultura de Alicia Alonso que será colocada en el Gran Teatro de La Habana, informa la agencia estatal Prensa Latina

Por el momento, la pieza es un esbozo en barro pero la estatua final será en bronce, indica el reporte.

leer más

Continue reading

La primera bailarina cubana Marta García murió este domingo por la mañana en un hospital madrileño a los 67 años de edad, víctima de un cáncer de pulmón, informa el diario español El País.

leer más

Continue reading

El Ballet Nacional de Cuba (BNC) ofreció este domingo en el Gran Teatro de La Habana una gala por el aniversario 58 del triunfo de la Revolución que dedicó a Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre pasado, reporta EFE.

leer más

Continue reading

El Callejón de Hamel, un conocido enclave artístico y de religiones afrocubanas de Centro Habana, nombró este miércoles "hija ilustre" a la exbailarina Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC).

Alonso, acusada con frecuencia de frenar la carrera de bailarines negros en la compañía que encabeza, se dio "un baño de popularidad" en el lugar, informó EFE.

leer más

Continue reading
¿Con qué criterio se invistió a la bailarina como “Hija Ilustre del Callejón de Hamel”? Continue reading
La cúpula del BNC se prepara para su eventual fallecimiento y ya maneja varios nombres como posibles sustitutos Continue reading

Aurora Bosch, una de las consideradas cuatro joyas de la danza clásica cubana, recibió el viernes el título Doctor Honoris Causa, la más alta distinción académica que otorga la Universidad de las Artes (ISA), informó el sitio oficial Cubadebate.

leer más

Continue reading

Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba, declaró que, como cada año, la compañía trabaja en el montaje de la tradicional gala del 1 de enero, esta vez en medio del dolor por la muerte de Fidel Castro, informó la estatal Radio Reloj.

leer más

Continue reading
¿Se fortalecerá la relación entre ambas instituciones o decaerá otra vez? Continue reading
Inauguran exposición de Alberto Méndez en el vestíbulo del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso

Catherine Conley, la primera alumna estadounidense a tiempo completo de la prestigiosa Escuela Nacional de Ballet de Cuba, espera que aprender el poderoso estilo cubano, de deslumbrantes giros y saltos, le otorgue una ventaja cuando vuelva a casa.

leer más

Continue reading

La bailarina cubana Alicia Alonso inaugurará el próximo 10 de noviembre el primer curso de la Cátedra de Danza del Ballet Nacional de Cuba (BNC), que ella dirige, en México, según anunció el viernes en La Habana, reporta EFE.

leer más

Continue reading
La casi nula venta de tickets para la gala internacional Ballet Royalty celebrada en La Habana sigue dando de qué hablar Continue reading
El próximo 18 de junio actuarán junto con el Ballet Clásico Cubano de Miami Continue reading
Contrario a lo que pudiera suponerse, entre Maya Plisetskaya, recientemente fallecida, a los 89 años, y Alicia Alonso, hay más contrastes que coincidencias Continue reading

El XXIV Festival Internacional de Ballet de La Habana ha concluido. Esta edición tuvo como lema "Por Shakespeare, la danza", en homenaje a los 450 años del natalicio del escritor inglés.

Fragmentos de La tempestad, Romeo y Julieta, Otelo, Hamlet, fueron interpretados por bailarines cubanos y extranjeros en los teatros Mella y Nacional, mientras que en la gala de apertura, en el teatro Karl Marx, Anette Delgado y Dani Hernández bailaron Shakespeare y sus máscaras.

leer más

Continue reading

La directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC), Alicia Alonso, restó importancia este jueves a la huida de ocho jóvenes bailarines que se presentaron con la compañía en Puerto Rico.

leer más

Continue reading

Medios oficiales reprocharon este jueves la "politización" que ha tenido fuera de la Isla la reciente fuga de un grupo de bailarines del Ballet Nacional de Cuba (BNC) en Puerto Rico, y resaltaron que abandonaron la compañía por causas "económicas y personales", reporta EFE.

leer más

Continue reading

El bailarín Jaime Reytor, integrante del Ballet Nacional de Cuba (BNC), llegó el pasado viernes a Estados Unidos tras hacerse con un visado gracias a aparentes errores de los funcionarios que tramitan las visas de la compañía.

Con él, serían nueve los integrantes del BNC que han llegado a Estados Unidos en los últimos días.

leer más

Continue reading
Tras una presentación del Ballet Nacional de Cuba en San Juan, Puerto Rico el pasado viernes 6, varios bailarines del cuerpo de baile desertaron en Puerto Rico Continue reading

Dejé de tener contacto oficial con el Ballet Nacional de Cuba (BNC) hace casi treinta años. Algunas hermandades, mucho cariño y los infaltables odios me dejó aquella experiencia. Pero al leer Los bailarines del BNC revelan una vieja tradición, he regresado al orwelliano 1984 en que un grupo de bailarines —los jóvenes de entonces— protagonizaron un conato de protesta. 

leer más

Continue reading

Comenzó en los años 60, cuando las giras del Ballet Nacional de Cuba (BNC) pasaron de los países socialistas a Europa occidental. Cincuenta años de dietas ínfimas, con su rosario de sacrificios y estrecheces, se hacen hoy públicos gracias a una carta que por fin ha osado escribir el conjunto de los bailarines de la compañía a Alicia Alonso, durante su actual gira española.

leer más

Continue reading

Con un cielo limpísimo, despoblado enteramente de nubes, despidió La Habana a Fernando Alonso. Tras la portada del Cementerio de Colón, obra monumental en cuya arquitectura colaboró uno de sus antepasados, descansa ya este hombre que durante 98 años se mantuvo fiel a varias de sus pasiones. Quienes tuvieron el privilegio de conocerlo, saben que con él se esfuma no solamente una personalidad esencial para el mundo de la danza, sino un fundador, en toda la extensión de la palabra, un visionario y un ser capaz de asimilar cada momento de su vida con renovada entereza.

leer más

Continue reading

Aunque la Prima Ballerina Asolluta entró al primer balcón, el teatro entero aplaudió, y la gente iba vestida como quien va a ver la gran función, no se sintió igual. La Sala García Lorca tiene un no sé qué que le da más glamour al ballet. Pero el Gran Teatro está en reparaciones y las funciones de este fin de semana fueron en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional.

leer más

Continue reading
Yoandy Cabrera
Madrid

Ballet y mitología: un libro de Roger Salas sobre una coreografía de Alicia Alonso.

En el otoño de 2012, Ediciones Cumbres en Madrid inauguró su colección Cuadernos Terpsícore con un pequeño libro del diseñador escenográfico y crítico de danza Roger Salas: Más allá del escenario: el ballet Muerte de Narciso de Alicia Alonso. En su corto ensayo, Salas persigue analizar la versión coreográfica del ballet de Alicia Alonso estrenado en 2010, así como sus antecedentes y su diálogo con una tradición milenaria, la grecolatina.

En las primeras líneas, sin dilación, el crítico de danza del diario español El País se ve precisado a justificar la escritura del texto porque, declara: "Hasta ahora, me mostraba incrédulo y hasta desconfiado sobre las últimas coreografías firmadas por Alicia Alonso, (…) lo veía más como un ejercicio de consolación, si bien respetable, de poco valor testimonial y duradero".

El crítico parece estar deslumbrado al ver la nueva pieza coreografiada por Alonso y, además, hace otras concesiones: escribe sobre el ballet mediado por una grabación, cosa que no acostumbra a hacer cuando se trata de piezas actuales. A partir de ese supuesto deslumbramiento, Salas se adentra en un análisis donde a ratos gana más lo descriptivo, la erudición y la acumulación yuxtapuesta de elementos y datos, que una hermenéutica coherente y más profunda.

Para un lector frecuente de los artículos del crítico, hay algo que también sorprende en esta justificación inicial: Roger Salas ha hecho declaraciones políticas y de otra índole sobre el Ballet Nacional de Cuba (BNC) y su dirección, que bien pueden estar detrás de los primeros párrafos aclaratorios de su libro. Por ejemplo, el 6 de marzo de 2011, en un artículo titulado "El salto a la libertad" (metáfora que une lo danzario a lo político), Salas declara en la sección cultural de El País: "En todos los mentideros internacionales del ballet se preguntan desde hace años cómo puede seguir al frente del BNC una persona en sus condiciones a pesar de su tesón, y se atribuye parte de la decepción de las nuevas generaciones a esta situación anquilosada y sin salida".

Un poco más adelante, agrega: "los bailarines cubanos no han dejado de salir de Cuba por todos los medios posibles, saltando por las ventanas de los hoteles, imitando el cuerpo durmiente con tres almohadas, llenando de ladrillos una maleta para que pareciera llena de ropa de ballet o simplemente corriendo hacia la libertad en cualquier ciudad del mundo: como en las películas; algunos más traumáticamente que otros pero con una lectura única: escapar de las presiones internas de Alonso y su cúpula, del asfixiante ballet oficial criollo y de la angustiosa realidad política y social cubanas".

Ya más relacionado con sus opiniones acerca de la labor coreográfica de Alicia en los últimos tiempos, en su texto "Heredar en vida" publicado en El País el 20 de agosto de 2008, comienza declarando que "durante décadas hemos reverenciado las revisiones coreográficas de Alicia Alonso (…), son coreografías que siempre han circulado con un cierto aire hegemónico". Más adelante, agrega: "en las versiones de Alonso hay calidad, poso documental, experiencia vivida y muchas otras manos", sin embargo: "algunos de estos arreglos a medida tenían un sentido, una alta y potente justificación estética, pero el tiempo pasa implacable, y aunque Alicia Alonso ha ofertado su herencia en vida, el juicio científico y la luz moderna en el ballet nos hacen ver hoy costuras demasiado evidentes, cambios gratuitos de concesión al virtuosismo balletómano y fatales coincidencias formales entre las piezas. En tal sentido, las otras escuelas modernas de ballet, como la norteamericana y la inglesa, han sido menos soberbias y han admitido voces y huellas de diverso signo".

En estas líneas se leen hegemonía y dictadura artística, inmovilismo ideo-estético por parte de la bailarina cubana, de acuerdo a lo que expresa Salas. Pero al menos en materia estilística el "anquilosamiento" se anula cuando el ensayista, sorprendido (eso nos dice), ve Muerte de Narciso de Alicia Alonso que está basado en el poema homónimo de José Lezama Lima.

Todo parece indicar que, de un lado y de otro, la publicación de este cuadernillo por Ediciones Cumbres ha permitido que Alonso, Pedro Simón y Salas se reencuentren y se tiendan manos. Digamos que, al menos al parecer y a pesar de las distintas declaraciones del crítico, lo estético ha permitido una conciliación y ha dejado a un lado lo político. Si en verdad es así, la lección y el reencuentro es hasta saludable para el ambiente cultural cubano. No obstante, en este caso, es difícil que lo político y lo artístico se puedan diferenciar a estas alturas, mucho más cuando el propio Salas utiliza desde el mismo título del primer artículo referido una metáfora balletística sobre el salto para hablar de la huida de los bailarines cubanos, además de dar noticia sobre escándalos económicos en el seno del BNC, sobre la lucha por la sucesión (que es más política que artística, por lo que describe), sobre nuevas vías camufladas de emigración y salida de Cuba a través de la Cátedra de Danza Alicia Alonso en Madrid, y hasta sobre las continuas declaraciones racistas de Alicia.

Estas deposiciones de opiniones y posturas acerca de la situación del ballet en Cuba permitieron que el nombre de Roger Salas apareciera en calidad de diseñador junto al de Alicia y el de Narciso en las páginas de Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, a propósito de la presentación de Muerte de Narciso en Nápoles en 2012.

No obstante, cuando uno revisa los artículos de Roger Salas sobre el ballet cubano en su continua labor en El País, reconoce a un crítico que ha reverenciado la trayectoria de una de las más grandes bailarinas a escala internacional, y que se ha hecho eco (como periodista responsable y consecuente) de los vaivenes de la danza clásica en Cuba y de sus continuas lecturas políticas, tanto dentro como fuera de la Isla, de lo cual, la propia dirección del BNC tiene culpa. Salas, por tanto, canalizó su devoción hacia Alonso en el cuaderno que comento.

Muerte de Narciso

Con respecto a la exégesis del autor sobre Muerte de Narciso, pieza que "ha cambiado diametralmente mi consideración inicial", según declara, la presentación de su estudio es más referativa, basada más en exempla de la historia de la música, la literatura y la propia danza que en elementos analíticos de peso. Desde el principio gana más lo descriptivo y alusivo que lo hermenéutico.

En las páginas de presentación, Salas menciona un antecedente dentro del ballet cubano con el mismo tema de Narciso, una obra homónima del coreógrafo y bailarín cubano Ivan Tenorio también inspirado en el texto lezamiano. Lamentablemente dicha pieza paralela y anterior queda solo como referencia de paso, como mero apunte de conocimiento, cuando el lector agradecería más bien un análisis comparado entre ambas coreografías.

Cuando Salas presenta el poema de Lezama como punto de partida de la obra danzaria, ofrece una serie de elementos formales (cantidad de estrofas, número de versos) que no se encauzan en el análisis en ningún momento y que tampoco dialogan con la coreografía, y si no tienen convergencia semántica, no vale la pena mencionarlos siquiera, como ha enseñado Rodríguez Adrados. Seguidamente, analiza tres versos lezamianos que tienen eco en la sintaxis somática de la pieza de Alonso. Esa línea, apenas presentada en las páginas 11 y 13, podría ser provechosa y acertada de continuarse en un futuro, ya que en el libro no cristaliza del todo. Hasta pueden analizarse convergencias temáticas y formales entre el texto literario y el coreográfico, y entonces los elementos discursivos lezamianos tendrían más sentido dentro del texto crítico de Salas, si es que, en verdad, como él mismo afirma sus "ejemplos (los de Alicia) apuntan el propósito expreso de no separarse medularmente de la fuente literaria".

Otro procedimiento exegético que podría ser fructífero (de llevarse a cabo más consecuentemente a lo largo de todo el trabajo) es la relación que establece Salas entre el diseño escenográfico para el Apolo bailado por Alicia donde aparecía una especie de "promontorio-caverna" y una "roca lateral", con el ballet Narciso… en el que dichos elementos son retomados. Esta correspondencia escénica de una obra a otra permite al autor declarar que "Apolo nace de ella, por ella Narciso se va" y "que Alonso con este ballet buscaba reencontrarse con una estética que le era muy querida, que formaba parte consustancial de su época de oro". Este tipo de asociaciones agudas y sugerentes se agradecerían mucho si fuesen más continuas en el libro.

En la revista electrónica La Portada, se cita a Pedro Simón declarando que el estudio de Salas es: "el primer ensayo realmente profundo sobre la coreografía de Alicia Alonso. No se limita a elogiar su arte, sino que investiga y lo analiza. El libro enseña a comprender el mundo coreográfico en general".

Lo anterior no es cierto, es más bien un elogio circunstancial y exagerado que una verdad constatable, si se tienen en cuenta no solo los argumentos precedentes sino algunos trabajos de diploma que conozco por haber tenido como alumnos a los autores.

El texto de Salas se inscribe en una importante línea de investigación: los "estudios interartísticos", y dentro de estos dialoga con los estudios de "literatura comparada" y los de "tradición clásica". En el primer caso es de destacar el trabajo de Laura Domingo Agüero titulado La presencia de la literatura cubana en el repertorio del BNC, cuyo análisis de la obra coreográfica de Alicia Alonso merece tenerse en cuenta.

Con respecto a la tradición grecolatina y el ballet, la tesis Ballet clásico y tradición grecolatina en Cuba de Jonny Luis Téllez Hernández, presentada en mayo de 2012 en el Instituto Superior de Arte de La Habana es lúcida y profunda. Tuve la oportunidad de ser el tutor de dicho estudio, me consta que el análisis que en él se hace de Dido abandonada presenta la hondura y agudeza, la capacidad de relación entre lo mítico, literario, coreográfico y escénico que falta a ratos en el libro de Salas.

Pedro Simón conoce de primera mano dichas investigaciones, y sabe del rigor y el valor que las mismas poseen. En cuanto al texto de Salas, valiosas son las ideas de Alicia-Tiresias en calidad de invidente iluminado, que puede seguir una línea que los demás no podemos captar a cabalidad, y que desde el principio Salas apunta al hablar de "los ojos de la diosa", aunque se opone también a los argumentos del propio autor en algunos artículos sobre las limitaciones físicas de Alonso.

Es también valiosa la relación continua que establece entre el BNC y las demás artes, como la literatura, el cine, la música y la plástica, lo cual se vincula directamente con la labor de Salas como diseñador de la puesta en 2012, donde el título del ballet aparece escrito en griego clásico: juego entre escritura, plástica y danza, frecuente en la obra del joven pintor cubano Dashiell Hernández, que también trabaja motivos grecolatinos. Y valiosa es la alusión indirecta del crítico de que la pieza de Alonso es un homenaje al cuerpo masculino que ha conocido, tocado y sentido durante décadas como mujer y bailarina.

El investigador da noticias de una coreografía anterior a la de Iván Tenorio, hecha por la propia Alicia en 1955 según Marilyn Hunt, biógrafa de la bailarina cubana, cuyo título fue Narciso y Eco, aunque pocos datos se tiene de dicho trabajo, y Salas habla de "amnesia colectiva" sobre este tema, dentro de la cual cabe también la amnesia de la propia coreógrafa.

El libro contiene un apartado titulado "Temas clásicos en el ballet. Narciso", pero podríamos engañarnos al pensar que el autor realiza un recorrido panorámico de los temas grecolatinos en el ballet o la danza en general, para terminar en el tópico de Narciso. No es así y, si quiere encontrarse algo semejante, pueden consultarse las tesis de Laura Domingo Agüero y de Jonny Luis Téllez Hernández antes referidas, así como las cronologías temáticas que estos proponen en sus apéndices. En el caso de Salas, en realidad se trata de un rastreo del mito en la danza clásica, por lo que mejor debió llamarse "Narciso en el ballet".

Hay otra aclaración necesaria en el título de ese apartado del libro: al hablar de temas "clásicos" el lector podría no estar claro de a qué se refiere el término: si al ballet (clásico), si a la literatura (clásica), si a la música (clásica), por lo que, para evitar ambivalencias e imprecisiones mejor sería hablar de "temas grecolatinos", que es a lo que se refiere (creo entender al menos) el autor.

La sección final, "Consideraciones entre literatura y coréutica", lleva también un título engañoso. No se trata, como pudiera esperarse, de ideas teóricas sobre la relación entre literatura y danza a partir del ballet de Alonso. En lugar de ello, Salas presenta una yuxtaposición de citas de otros autores, tanto poemas como críticas, pero poco o nada analizadas por él, solo se limita a presentarlas sin hacer una valoración expresa y una vinculación con el trabajo coreográfico de Alicia.

Este es un discurso más referativo que analítico, más descriptivo e impresionista que exegético; no hay armonía de conjunto, falta coherencia estructural y hermenéutica; en lugar de un estudio que interrelacione los elementos de mejor forma, lo erudito aplasta y se impone. Salas es un gran conocedor del mundo de la danza y de la cultura artístico-literaria en general, por ello uno esperaría una mejor conjunción entre el conocimiento y la exégesis, lo cual, lamentablemente, echamos en falta muchas veces en este ensayo. A través de las imágenes sobre ballets de tema grecolatino y de los textos poéticos compilados por el autor sobre el mito de Narciso en el libro, uno a veces puede seguir una línea paralela de análisis que, sin embargo, el texto de Salas no logra concretar plenamente.

Su libro pretende ir más allá del escenario, tarea ardua y necesaria que se habrá de continuar y mejorar. Por ello apuesta actualmente Ediciones Cumbres en Madrid con una edición sobria, cuidada, estética, de mucha calidad de imagen y factura. Este ensayo es el comienzo de una línea editorial necesaria y poco explorada. Dentro de los estudios interartísticos, las relaciones entre la danza y la literatura o entre ballet y tradición clásica carecen de suficientes trabajos si se comparan con el teatro o el cine. Roger Salas abre Cuadernos Terpsícore dándole valor a estas líneas investigativas. Auguro una continuidad de ediciones que profundicen en los momentos más álgidos de este volumen, de modo que lo analítico prevalezca y encuentre, como Narciso, su esencia en las tensas aguas de la escritura del cuerpo.

 


Roger Salas, Más allá del escenario: el ballet Muerte de Narciso de Alicia Alonso (Cumbres, Madrid, 2012).

Continue reading
Orlando Luis Pardo Lazo
La Habana

Alicia Alonso pone en escena una 'Marcha del Guerrillero'. Una payasada retrovolucionaria, lo mismo que la reforma migratoria de Raúl Castro o el manifiesto de la moringa, del hermano mayor.

Como trastada por el Día de los Inocentes, Alicia Alonso le ha ordenado al Ballet Nacional de Cuba lo mismo que en El hombre de Maisinicú, aquella película cubana que ninguno de sus jóvenes bailarines ha visto: "pínchalo, pínchalo…"

En este caso, se trata de apuñalar al cadáver ahorcado, pero aún pataleante, de la Revolución y su imaginario olvidado. Nadie podrá quedarse al margen de la bestialidad: todos tendrán que embarrarse en público con su compromiso coreográfico.

Y nada mejor para esto que vestir a su compañía entera como, si en lugar de una élite estética, se tratara de obreritos obscenos de los años sesenta. Con la Marcha del Guerrillero, interpretada anacrónicamente por el coro del Instituto Cubano de Radio y Televisión (en trajes de verde olivo), Alicia Alonso se burló de todos los asistentes al Gran Teatro de La Habana ayer (con precios para extranjeros de hasta 25 CUC), en una supuesta Gala-Homenaje por el centenario del director de orquesta Enrique González Mántici.

Casi centenaria ella misma, esta payasada retrovolucionaria de Alicia Alonso recuerda a la que protagonizó hace eones Rosita Fornés, en su OVNI aterrizado en la Ciudad Deportiva (la misma Rosita Fornés que hoy viernes 28 de diciembre saldrá a escena en un concierto, acaso in memoriam a aquella capitalista travesura por el Día de los Inocentes).

Parece que la barbarie en Cuba ha mutado en bobería, y que ese será el signo popular de nuestro siglo XXI, en respuesta a la Realpolitik de un gobierno cada vez menos ideologizado pero también menos democrático, donde los derechos del ciudadano ya están secuestrados a perpetuidad detrás del telón de una transición de tramoya, bendecida en su criminalidad constitucional por todas las iglesias de esta islita abandonada a partes iguales por el exilio y por Dios.

Subir a la Sierra Maestra a cantar ópera sin acústica o retratarse con unas botas cañeras en lugar del clásico calzado de ballet: es magnífica la comicidad kitsch de estos gestos que en vano intentan disimular el poderío despótico de no pocas cuentas bancarias internacionales. Los propios bailarines charlaban y carcajeaban caóticamente mientras fingían marchar en una coda que bien podría titularse como aquella asignatura obsoleta del Ministerio de Educación: Preparación Militar Integral (PMI). Me pregunto cuántos de ellos, hilarantes en su humillación, habrán decidido esta noche desertar en la próxima misión extranjera.

Luego, como epitafio, salió a escena quien conservara durante décadas una zapatilla enterrada en secreto bajo las tablas, como tétrico talismán contra las nuevas generaciones de cenicientas con ínfulas de prima ballerina. La directora del ballet local quiso así posponer al máximo un futuro de libertad, donde nadie debería estar tan endiosado como para endilgarse el título arqueológico de Assoluta.

Lo peor fueron entonces los aplausos que nuestra neoburguesía criolla le dedicó a Alicia Alonso en lugar de caerle a trompetillas por resistirse, no tan rabiosa como ridículamente, a su inhumación institucional.

Chiste macabro, como el manifiesto de la moringa de Fidel Castro o la reumática reforma migratoria de su hermano menor, lo cierto es que salí de la Sala García Lorca con ganas de colgarme yo mismo de una guásima o preferiblemente de un caguairán: "pínchenme, pínchenme", le diría a los hampones transhistóricos de esta Cubita atroz.

Pueden clavar ahora hasta el fondo sus afilados puñales en nuestras gargantas. Les prometo que ninguna traqueotomía totalitaria, sea legal o mafiosa, va a viciar o vaciar la verdad que ya se nos incuba inocentemente en la voz. Sea, pues, este 28 de diciembre la fecha perfecta para anunciar la broma de que no hay momia militar que dure cien años ni cuerpo de baile que la resista.

Continue reading
Yoandy Cabrera Madrid El fotógrafo Gabriel Dávalos hace saltar a bailarines en medio del tráfico... Continue reading